Scioli a todo color en Página12. Kicillof en la agenda presidencial. Massa, Macri y una interna que no será. Debate en el Frente de Izquierda sobre las PASO. Un nuevo femicidio y la movilización del 3 de junio.

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo
Domingo 24 de mayo de 2015 11:26
La “nueva cara” del progresismo K
La semana que empezó bajo el signo de la pelea entre Scioli y Randazzo por las declaraciones de éste en el cónclave de Carta Abierta, termina con un claro ganador: el gobernador de la provincia de Buenos Aires, que tiene su foto en la tapa de Página12. Se confirma así que “el candidato es el proyecto” y el “proyecto” es… Scioli.
Fernando Cibeira entrevista a Scioli mientras éste recorre las calles de Villa Lugano junto a Mariano “festejo anticipado” Recalde. Allí el gobernador de la provincia de Buenos Aires se despacha con frases que ponen a prueba su fidelidad al modelo.
“Lo que digo es que estoy trabajando para llevar a la victoria a nuestro espacio político como hice en 2003, en 2007 y 2011. ¿Néstor Kirchner y Cristina estaban tan equivocados cuando me confiaron a mí las más altas responsabilidades? A veces cuando se cuestiona no queda claro qué quieren cuestionar. ¿Las decisiones que ellos tomaron en su momento? ¿No conocían mi historia, lo que yo hacía, mi manera de trabajar, mi confiabilidad?” lanza con certeza Scioli. ¿Quién le puede decir que está equivocado?
El gobernador de Buenos Aires sigue: “mi guía es el papa Francisco y lo que él promueve. La cultura del encuentro, que la unidad debe estar por arriba del conflicto, el poder es servicio”. A pocas páginas de ahí, Horacio Verbitsky fustiga contra el mismo papa por la canonización “pasteurizada” del arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, dejando de lado la responsabilidad de la cúpula de la Iglesia en la persecución y asesinato que sufriera ese sacerdote.
Volvamos a Scioli. Leemos “hay condiciones fundamentales para que podamos volver a ganar. La primera es la centralidad de la Presidenta en el ejercicio del poder, luego el escenario político y social, las expectativas futuras, y la oposición, donde la gente ve cosas que no le cierran. Además está el buen trabajo que está haciendo Axel Kicillof en el Ministerio de Economía, eso es algo que hay que decir”.
Una inconfesable fe en el modelo. ¿Oportunismo? No, simple pragmatismo electoral peronista. El mismo que tuvo Néstor Kirchner para sumarlo como vicepresidente en 2003 y atraer un voto que no podía lograr de otra forma.
Lo confirma “la Corpo”. Como señala Ricardo Kirschbaum en Clarín “obligado a optar entre Scioli y Randazzo, el oficialismo se prepara para el cambio de piel: Scioli no es el hijo pródigo de la "revolución" kirchnerista ni Randazzo tampoco. Pero mientras el gobernador sigue siendo fiel a sí mismo, es decir con ese estilo que apareció en los tiempos de Menem, Randazzo apuesta a mostrarse como si en vez de haber nacido y crecido en el peronismo tradicional hubiera surgido de una extraña metamorfosis política construida para satisfacer a la fracción más dura del cristinismo. Las encuestas que hoy publicamos denuncian que, en la interna, los justicialistas prefieren la versión auténtica a la del photoshop”.
¿Un futuro condicionado?
El elogio sciolista a Kicillof le da letra a los columnistas que trabajan (o hacen lo posible por trabajar) para la oposición patronal.
Como señala Julio Blanck “el día del reto a los suyos, un acto junto a Randazzo en la estación Retiro, Cristina estampó su preferencia nítida por Axel Kicillof: “él es mi mano derecha, mi mejor asesor, mi mejor asistente”. Los candidatos ya saben en quién confía ella”. Eduardo Van der Kooy agrega que “Cristina es más práctica. Notificó a Scioli que querría que Axel Kicillof siga como ministro de Economía. Pronto llegará un correo similar por César Milani en el Ejército. Tiene asegurada a Alejandra Gils Carbó en la Procuración General. Le resta el diseño electoral del FPV antes de la despedida. Si es que se despide”.
Esto lleva a Morales Solá a poner en boca del llamado “círculo rojo” las dudas sobre el futuro de Scioli. Escribe el columnista de La Nación que “un desafío despunta para Scioli en el horizonte cercano. Su mansedumbre de ahora podría ayudarlo a ganar las elecciones primarias, porque conseguiría que Cristina no lo vete, aunque siga atacándolo. Pero después de agosto deberá buscar el voto de sectores sociales independientes. Nunca llegará a presidente sólo con los votos duros del cristinismo. ¿Marcará Scioli entonces alguna diferencia con los métodos y las políticas que gobiernan?”.
Julio Blanck afirma que “según la encuesta nacional de Management & Fit que hoy publica Clarín, la Presidenta tiene 31,6% de imagen buena o muy buena; 23,5% de regular y 41,1% de mala imagen. La percepción negativa de la gestión cayó 12 puntos en los últimos tres meses y se estaciona en el 51,5%. Ese sondeo muestra además que la imagen positiva de la gestión trepó 10 puntos en el mismo período y llega a 39,6%”.
Esa imagen positiva está sustentada sobre la estabilidad relativa de la economía, las medidas para alentar el consumo y la perspectiva de que CFK “ya se va” mientras sigue un curso político moderado. Scioli se “cristiniza” porque requiere esos votos y porque, en última instancia, hoy el kirchnerismo “puro” se encuentra más cerca del ex motonauta que en cualquier otro momento de estos 12 años.
Massa y Malena Galmarini piden a los gritos una PASO común de toda la oposición. Macri repite (por enésima vez) que no va a ocurrir. Los votos que se irían de Massa especulan que van a Scioli. Una vez más, todos los caminos conducen al ex motonauta.
12 años de Relatos
Edgardo Mocca en otra nota de Página afirma que “el kirchnerismo es muchas cosas”, entre ellas, “la estructura territorial federal del Partido Justicialista” y “una coalición política y social heterogénea, en la que conviven heroísmos con oportunismos y claudicaciones. Pero el sello histórico del kirchnerismo (…) es el de ser el nombre argentino de un proceso de resistencia a la homogeneización neoliberal del mundo. Un proceso que vibra en nuestra región con marchas y contramarchas. Que empezó a crecer en Grecia, en España y en toda la Europa pobre y dependiente del capital financiero global. Y que en la Argentina está desmintiendo las profecías seudocientíficas que lo reducen a un accidente fugaz de nuestra historia. Es un relato que está lejos de terminar de ser contado”.
Precisamente “ese relato” es aceptado por el conjunto de la casta política argentina, desde Randazzo hasta Macri, pasando por Massa. No hay aun alas abiertamente neoliberales en la política argentina. No es necesario. La economía argentina está estancada pero no vive una crisis aguda que la empuje en el camino de un ajuste abierto como impone la llamada “Troika” en Grecia.
Todos los candidatos y sectores empresariales coinciden en que Argentina necesita de un “ajuste moderado” en algunas variables de la economía, pero no cambios bruscos. Entre ellas está la limitación de los aumentos salariales, lo que se evidencia en el rol que viene jugando por estos días Kicillof, como garante de la rentabilidad empresaria.
Pero, en segundo lugar, una agenda que proclamara abiertamente una perspectiva de ataques contra las conquistas logradas por sectores de las masas en estos años, carece de apoyo popular. El kirchnerismo es un hijo del 2001, pero no su heredero directo sino una suerte de “hijo ilegítimo”. Esa génesis le obliga a mirar con el rabillo del ojo la relación de fuerzas social y política que esa gran acción de masas impuso en las calles y que el crecimiento social de la clase trabajadora en estos años reforzó. De allí que ningún candidato despliegue este agenda. Otorgarle el “monopolio” del relato antineoliberal al kirchnerismo carece de sustentabilidad.
Las PASO y la izquierda
Una noticia que creció en la semana fue la discusión existente al interior del Frente de Izquierda sobre la definición en las PASO de agosto de sus principales candidaturas. En la Izquierda Diario hemos venido dando cuenta de los principales debates y análisis. La semana pasada se había conocido el lanzamiento de la fórmula Altamira-Giordano que competirá con la candidatura de Nicolás del Caño (PTS) en caso de no haber un acuerdo previo. En esta semana se hizo además el anuncio de la fórmula Pitrola (PO)-Sobrero (IS) como candidatos a gobernador y vice por provincia de Buenos Aires.
Hoy domingo se reúne la Convención nacional electoral del PTS para que su militancia discuta como avanzar ante este debate. En el comunicado que emitió ayer afirma “al no haber podido llegar aún a un acuerdo nacional con los compañeros del Partido Obrero, cuestión a la que seguiremos abiertos hasta el fin del plazo legal de presentación de listas, vamos a proponer que la Convención proclame a los precandidatos de la fórmula presidencial, de gobernador de la provincia y las principales candidaturas para cargos legislativos de todo el país que encabezarán nuestra lista en una interna o se integrarán a una lista unitaria en el marco de un acuerdo global con los compañeros del Partido Obrero y de Izquierda Socialista”.
En los límites del Relato
Según informan los diarios de esta mañana, anoche se encontró el cuerpo de Catherine Moscoso, joven de 18 años de la localidad de Monte Hermoso, que se hallaba desaparecida desde el domingo. Los vecinos de la localidad incendiaron la comisaría acusando de negligencia a las fuerzas policiales.
Un nuevo caso se femicidio, un flagelo que, bajo la gestión de una mujer “presidenta”, no ha cesado. Desde La Izquierda Diario hemos venido reflejando esta situación e informando de las convocatorias que se realizarán en todo el país. La muerte de Catherine acrecienta los motivos para movilizarse ampliamente en esa jornada.

Eduardo Castilla
Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.