A solo 25 días de las elecciones generales a presidente, los tres candidatos con mayor intención de votos, se pronuncian a favor de la represión de la juventud bajo el manto de la lucha contra el narcotráfico.

Rosa D’Alesio @rosaquiara
Jueves 1ro de octubre de 2015 11:16
Daniel Scioli, tuvo que desdecirse sobre declaraciones realizadas el año pasado cuando sostuvo: “en algún momento habrá que ver un poco, por las características que toma el narcotráfico, el rol de las Fuerzas Armadas, porque evidentemente es un tema de seguridad interior”.
Hoy solo se anima a decir que hay que luchar contra el narcotráfico fortaleciendo a la Policía, que en suelo bonaerense ya cuenta con 95 mil agentes en la calle, casi el doble que dos años atrás, aumentando los casos de gatillo fácil. Mauricio Macri, aseguró que el Estado “tendrá presencia en todos lados, empezando por los barrios más carenciados y a darle batalla todos los días al narcotráfico”.
Anuncia así que piensa regimentar policialmente a la juventud de las barriadas. Por su parte, Sergio Massa, sostiene “vamos a llevar a las Fuerzas Armadas a los barrios que hoy están copados por los narcos”. El hombre de Tigre piensa combatir “el enemigo interno” utilizando al Ejército, fuerza que hasta hace poco encabezaba el genocida César Milani.
En síntesis, usa la lucha contra el narcotráfico como excusa para reconciliarse con las Fuerzas Armadas genocidas. Los tres candidatos hablan del avance del narcotráfico para militarizar las calles y criminalizar a la juventud. Pero ninguno se propone tomar medidas que desbaraten el sangriento negocio del tráfico de drogas. Un negocio ilegal amparado por instituciones del Estado y empresarios que garantizan mecanismos financieros que facilitan el blanqueo de capitales en los circuitos bancarios y comerciales.
Como demostró el reciente escándalo del narco-arroz, estas bandas están integradas por empresarios, asociadas a criminales, jueces, políticos, fuerzas de seguridad, y funcionarios aduaneros. El cargamento de arroz, embebido en cocaína, iba rumbo a África como parte del programa de las Naciones Unidas “Hambre Cero”. En un depósito fiscal se encontró alrededor de 40 kilos de cocaína. El capital financiero es uno de los beneficiarios del narcotráfico. Los exportadores son una cobertura necesaria para su logística. La nacionalización de la banca y el comercio exterior son medidas que ayudarían a evitar el blanqueo de capitales y el comercio internacional de drogas, poniendo en jaque sus millonarias ganancias.
La única manera de limitar el lavado de dinero, es mediante la conformación de una banca estatal única bajo control de los trabajadores, acompañada por la estatización de todos los puertos aduaneros, privatizados sin control. Un ejemplo de esto es el gobierno provincial de Santa Fe, responsable de entregar concesiones de los puertos a empresas investigadas por narcotráfico. El ex gobernador de la provincia, Hermes Binner, está investigado por recibir dinero de la Terminal Puerto Rosario.
Los socialistas planteamos que la legalización de todas las drogas restringirían el desarrollo de las bandas delictivas dedicadas al negocio del narcotráfico, que como ocurre en la ciudad de Rosario, se cobra la vida de jóvenes de los sectores populares, víctimas del fuego cruzado entre estas bandas asociadas a la narcopolicía, (el ex jefe de la policía, Tognoli, está siendo juzgado por complicidad narco). A su vez, la legalización permitirá un mejor control sobre las sustancias que se consumen. Entre tanto, exigimos al Estado que provea de recursos al sistema de salud para atender los casos de uso problemáticos de sustancias.

Rosa D’Alesio
Militante del PTS, columnista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario; se especializa en temas de narcotráfico y Fuerzas Armadas.