Dos deportados deambulan en los alrededores de Monumento a la Revolución, hace dos semanas vivían el sueño americano interrumpido por la tormenta Trump
Camilo Cruz México
Viernes 31 de marzo de 2017
Como miles de migrantes indignados frente a la persecución racial que emprende la policía en los centros de trabajo y los barrios latinos, salieron a las calles a exigir el alto a las deportaciones.
El lugar, el centro de Atlanta. De viva voz los migrantes cuentan que fue una concentración de cientos de indocumentados para frenar las deportaciones, Al lugar llego la policía que sin mediar comenzó a agredir a los migrantes, en ese momento personas de la comunidad negra se suman a la protesta e intentan impedir las detenciones, en la gresca ellos dos fueron detenidos.
Lejos del anhelo del sueño americano lo que queda es coraje, uno de ellos nos comenta “allá se vive la esclavitud moderna, nos pagaban centavos de dólar por hora de trabajo, no quedan ganas de volver”.
El regreso a su país natal no es menos infierno que la deportación o el trabajo precario que se consigue en Estados Unidos. Sin documentos ni posibilidad de contactar a sus familiares, quedan condenados a arreglárselas como puedan, para estos dos migrantes, como para miles, la calle es el único recibimiento.
“Muchos fuimos detenidos, nosotros tuvimos suerte porque a muchos los encierran en la cárcel hasta que los deportan” –comenta uno de los deportados- “Esto no va a parar, van a seguir llegando muchos migrantes deportados”.
Al gobierno estadounidense no le basta con la deportación, según los propios migrantes, han intentado contactar a sus amigos y familiares en Estados Unidos por Facebook, sin embargo sus cuentas fueron canceladas. Se les persigue hasta por redes sociales.
Un abismo entre el discurso y la realidad
La política de deportaciones no es algo que haya aparecido de la mano del discurso xenófobo y racista de Donald Trump. Bajo la gestión demócrata de Barack Obama, tres millones de migrantes fueron deportados, una cifra histórica.
Frente a esto, el régimen mexicano encabezado por Enrique Peña Nieto, busca legitimarse a partir de tener un tibio discurso que ni siquiera levanta la exigencia de alto a las deportaciones, sino que intenta hacer un botín político de la desgracia de los deportados.
Bajo distintos actores el régimen intenta por un lado aparecer indignado por el trato a “nuestros connacionales” y ofrece todo el apoyo a los migrantes deportados y por otro lado, intentar levantar la bandera de “unidad nacional” contra el discurso de Trump para superar la crisis que enfrentan.
El cinismo del régimen llega al grado de que el propio presidente monto un espectáculo en el aeropuerto de la Ciudad de México para recibir a decenas de migrantes y expresarles el apoyo del gobierno pero ¿Qué tanto es verdad del discurso de EPN frente a las deportaciones?
La realidad es que el gobierno dobla las manos frente al imperialismo. Así como garantizó la implementación de las reformas estructurales que beneficiaba directamente a las trasnacionales imperialistas, hoy dobla las manos frente a las deportaciones y el muro, se limita a dar un mensaje de apoyo a los deportados que se queda en eso, un mensaje.
Los migrantes se enfrentan a la brutalidad de regresar a sus países incomunicados, indocumentados y sin un centavo, prácticamente condenados a las calles y algunos con suerte, acceden a trabajos precarios como los call centers bilingües en la frontera y la ciudad.
La crisis es cada vez más grave, y frente a las cientos de deportaciones, es necesario que los trabajadores levantemos una gran campaña a ambos lados de la frontera, las centrales sindicales tienen que ir a la cabeza de esta demanda. Ningún ser humano es ilegal.