El domingo 26, cientos de miles de personas protagonizaron una nueva jornada de acción en solidaridad con el magisterio. Hicieron propia la lucha del sindicato docente CNTE, y salieron a las calles de la ciudad a arropar a las y los maestros, mostrándole al gobierno que no están solos.

Pablo Oprinari Ciudad de México / @POprinari
Jueves 30 de junio de 2016 05:57
Un domingo de lucha contra la reforma educativa
Desde la mañana se hizo notar que la movilización no sería una más. Que seríamos cientos de miles en las calles de la Ciudad de México junto a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Un río humano de maestros, trabajadores, amas de casa, jóvenes, amplios sectores populares y de las clases medias recorrieron Paseo de la Reforma, la arteria más simbólica. Miles y miles marcharon atendiendo a la convocatoria de MORENA y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), desde el Ángel de la Independencia a la Glorieta a Colon.
Las bases de este partido, sus simpatizantes y votantes, se manifestaron solidarios con las y los maestros. Un gran sector de manifestantes pasó ese punto de concentración, y se dirigió al emblemático Zócalo central, incluyendo destacadamente contingentes de decenas y hasta cientos de escuelas. Se notaba en las calles la efervescencia política, la organización que surge desde abajo y que suma a nuevas capas de trabajadores y jóvenes hartos del autoritarismo y el atropello de las conquistas laborales y democráticas.
Por los 43 y por la libertad a todos los presos políticos
Frente al Memorial por la Masacre de Iguala, el Antimonumento, otros miles, provenientes de distintos lugares del país, atendían a la convocatoria de la CNTE.
Bajo un sol llameante, marcharon hasta la Procuraduría General de la República, exigiendo la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Los marchistas desoyeron las indicaciones de la dirección del MORENA de hacer una “marcha de silencio”: tronaban las consignas contra el gobierno y junto a los maestros. En simultáneo, la multitud que los esperaba en la Glorieta de Colón, demandaba justicia para los 43, la libertad de los presos políticos y justicia para los asesinados el pasado domingo 19 en Nochixtlán, Oaxaca. Durante todo el día, esa zona neurálgica de la ciudad estuvo literalmente ocupada por los manifestantes. Nos hizo recordar a las multitudinarias jornadas contra el fraude del año 2006 y a las primeras movilizaciones por la aparición de los 43 normalistas.
La fuerza de los trabajadores es la llave para derrotar al gobierno
De ese tamaño es el movimiento que se despertó en solidaridad con el magisterio. Si Peña Nieto con la salvaje represión quiso derrotar a los maestros e impedir la unidad con el resto de los trabajadores y el pueblo, está logrando lo contrario. Un ascenso en la protesta social, que no solo recorre al magisterio a nivel nacional, sino que toca a la juventud estudiantil y a otros sectores de trabajadores, como en la salud, desde Chiapas hasta el Paso del Norte, como muestran las movilizaciones de trabajadores en Ciudad Juárez y San Quintín. Este domingo se mostró que hay condiciones para que el magisterio, con el apoyo de amplios sectores, retome la ofensiva. Para eso hay que mantener en alto la bandera de echar abajo la reforma educativa, a medida de Washington y las trasnacionales. AMLO llama a la movilización por los maestros y hace propias algunas de sus justas demandas, pero no menciona esta exigencia fundamental que es compartida además por amplios sectores de trabajadores y jóvenes que lo votaron. En cambio se refiere a “reformular la reforma educativa para elaborar una de consenso, con participación de autoridades, maestros y padres de familia”.
Ninguna confianza en el “diálogo” con el gobierno represor
Los y las maestras saben que toda discusión que no parta de la derogación de la reforma, representa un gran peligro para la lucha magisterial. Saben que no es posible “consensuar” con Peña Nieto y sus secretarios porque quieren lo opuesto al magisterio y buscan imponerlo a sangre y fuego. Por eso las demandas de la CNTE, así como un dialogo verdaderamente público y que no sea una nueva trampa, solo serán conquistados con la movilización. Miles que lo consideran como la verdadera oposición al gobierno, escucharon a AMLO proponiéndole a Peña Nieto “un gobierno de transición” a 2018, “con un gabinete distinto, bajo la premisa del diálogo y la reconciliación”. Los trabajadores de la educación y el resto de la clase obrera y el pueblo, no pueden cifrar ninguna esperanza en el “diálogo y la reconciliación” con los responsables de la masacre de Iguala. Mucho menos en un hipotético “gobierno de transición” edificado en los marcos de este régimen político que todos los días ataca las conquistas laborales y sociales y las libertades de la población. Asumir esta política y confiar en la “reconciliación” solo nos llevaría a retroceder de lo que estamos conquistando.
Encuentro Nacional por un plan de lucha y Huelga General
Y lo que conquistamos es que –en las últimas semanas– cientos de miles estuvimos en las calles. Eso nos muestra nuestra fuerza y que podemos pasar a la ofensiva. Debemos contar con un plan de acción que profundice la movilización unificada contra Peña Nieto, con plena independencia de los partidos e instituciones al servicio de los empresarios. Necesitamos un paro nacional que exprese la potencia de los trabajadores, poniendo en vilo todos los resortes de la economía del país. Las centrales que se reclaman opositoras como la Unión Nacional de Trabajadores –que lamentablemente no estuvieron en las últimas acciones del 24 y 26 de junio– deben, en coordinación con la CNTE, ponerle fecha ya a esta medida de lucha y llamar a los millones de trabajadores que en el sector industrial y de servicios están bajo el control de las centrales charras oficialistas. Las últimas semanas enseñan que hay disposición en el magisterio nacional.
Y que amplios sectores de los trabajadores y el pueblo están dispuestos a hacer acciones efectivas en solidaridad con los maestros y contra el gobierno. Como plantea la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase, es fundamental convocar ya a un Encuentro Nacional de Organizaciones obreras, populares y estudiantiles que discuta democráticamente un verdadero plan de lucha para que la clase obrera entre en escena con el paro y la huelga y ponga el freno necesario al gobierno y sus planes de hambre y miseria.

Pablo Oprinari
Sociólogo y latinoamericanista (UNAM), coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles. Coordinador de Ideas de Izquierda México, columnista en La Izquierda Diario Mx e integrante del Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.