Desde La Izquierda Diario presentamos la entrevista con Dulce Alfaro, trabajadora del hogar en la Ciudad de México. Comparte sus impresiones sobre la crisis sanitaria y cuenta cómo viven la pandemia las trabajadoras del sector.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Miércoles 1ro de abril de 2020
Dulce es madre, abuela y trabajadora del hogar, proveniente de una familia migrante refugiada en México en el siglo pasado. En su juventud fue auxiliar en el Instituto Nacional de Cardiología y el Instituto Nacional de Nutrición. En este último asistió a los primeros pacientes con VIH en México. Optó por el trabajo del hogar para poder dedicar tiempo a la crianza de sus hijas. Con el paso del tiempo comprendió que el trabajo del hogar tiene una paga muy similar a la de otros salarios y por menos tiempo.
Debido a la exposición constante a productos de limpieza en sus 20 años de servicio, Dulce fue diagnosticada con una una enfermedad crónica respiratoria, lo que la coloca entre la población vulnerable al contagio de covid19. A esto se suma la disminución en sus ingresos, pues debido a la emergencia sanitaria sus empleadoras han suspendido la contratación de sus servios, o bien disminuido los días de trabajo, cuestión que hace aún más difícil su situación.
Dulce nos cuenta sobre las duras condiciones en las que enfrentan la pandemia millones de trabajadoras y trabajadores del hogar en México y explica cómo esta realidad no tiene nada que ver con las declaraciones de los altos funcionarios en sus conferencias de prensa.
La Izquierda Diario (LID): ¿Cómo era la situación de las trabajadoras del hogar antes de la pandemia?
Dulce: Si bien hubo una modificación en mayo del año pasado a la Ley Federal del Trabajo con respecto a nuestros derechos como trabajadoras del hogar, eso se quedó por escrito y nada más; a los empleadores no les interesa leer la ley del seguro social. Si buscaran verían que ya hay una obligatoriedad hacia nosotros los y las trabajadoras del hogar, sin embargo muchos no la quieren asumir.
La verdad es que muchas no reunimos los requisitos del salario que pide el seguro social -un salario mínimo de 3 mil pesos al mes- y si trabajas un día o unas cuantas horas a la semana con un patrón y no reúnes la cantidad, entonces no entras en la “formalidad”.
La cuestión es que tengamos seguro y todas las prestaciones de ley. En teoría está muy bonito todo, pero la realidad es muy distinta. En México los salarios son paupérrimos, hay una desigualdad tremenda, hay informalidad en todo. Aunque supuestamente seas formal, hay mil trucos y chanchullos para recortar los salarios, que las leyes no se cumplan y en el caso de nosotras las trabajadoras del hogar, estamos en las mismas: no hay nada que obligue al empleador a cubrir lo que la ley dice.
LID: ¿Cómo vive la pandemia del coronavirus una trabajadora del hogar?
Dulce: En mi caso, a los 62 años no me llueven las ofertas laborales, entonces tengo que cuidar mi trabajo. Ahorita no me puedo dar el lujo de faltar, ni de enfermarme ni de nada, pues tengo una hija que también es trabajadora y jefa de familia, ambas pagamos renta y tenemos nuestros gastos. Afortunadamente he tenido empleadores justos, a diferencia del resto de mis compañeras. Sin embargo tres ya me suspendieron y/o cancelaron temporalmente debido a la contingencia.
No trabajo con gente pudiente, millonarios ni empresarios, sino con gente que es asalariada, que viven de un sueldo. Presto mis servicios con trabajadores, comerciantes, pequeños propietarios de negocios y microempresas. La verdad es que han sido muy conscientes conmigo, son gente que trabaja y vive al día al igual que yo. Veo que hay una situación desde redes sociales y por parte de organizaciones como el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (al cual yo no pertenezco): están diciendo que los empleadores tienen la obligación de pagarnos y sí, pero hay muchas cosas que deberían ser y la realidad es que no.
LID:¿Qué opinas sobre la estrategia del gobierno de López Obrador ante la pandemia y las medidas que lleva adelante?
Dulce: Por un lado, me parece bien que aquí la ciudadanía pueda seguir en libertad y trabajando, porque en otros países hay medidas represivas con toques de queda y arrestos. Me parece brutal y terrible eso, es totalmente fascista. Ante cualquier situación están primero los derechos humanos y la libertad, no creo que sea correcto que nos quieran tener encerrados. Son medidas de guerra que yo no apruebo y espero que no lleguemos a esa situación, pero hay que ver, porque el presidente siempre dice una cosa y hace otra. No estamos 100% seguros de que eso no vaya a pasar en México.
Lo que no me gusta es que no haya pruebas masivas para todos, tendríamos que ir al centro de salud y que nos la hicieran, pues hay personas que son asintomáticas. Yo no puedo saber si mi hija o nieta tienen el virus, y si me ando cuidando en la calle y en mi casa ando confiada ¿cómo se si ellas están contagiadas? No puedes ir al centro de salud porque te dicen “quédate en casa, manda un mensaje y te vamos a ver”. Entonces hay esa confusión: ¿es grave o no es grave?. Cuando uno tiene una cosa grave va al hospital e inmediatamente lo atienden. En el INER y otras instituciones están atendiendo casos de covid 19, pero a la vez te dicen no salgas y quédate en casa. Esa confusión en el mensaje de qué es lo que tenemos que hacer, no me gusta.
LID: ¿Qué opinas de las donaciones que han hecho algunos empresarios para atender la pandemia?
Dulce: Esa casta privilegiada podría hacer más y vemos que son sólo tres que han dado migajas, después de que nos han saqueado y que hemos tenido gobiernos que les han permitido volverse millonarios a costa de nosotros. Durante mucho tiempo no se les cobró impuestos, se les regaló y facilitó todo, pero si alguien nos facilita por lo menos el libre tránsito para ir a trabajar, entonces si están pegando de gritos y están muy enojados.
Somos un país subdesarrollado, maquilador, exportador con mano de obra miserable y barata, explotado por todo el mundo y Estados Unidos. La realidad de nosotros los pobres es salir a trabajar y que bueno que se nos permita. Aquellos que están pegando de gritos como el PAN y el PRI diciendo que sigamos estando encerrados, pues entonces que llamen a los empresarios a que den servicio telefónico gratuito durante un mes a todos, con líneas de internet en las casas y libre acceso a los servicios de comunicaciones, que durante la contingencia no se cobren esos servicios. Si están tan preocupados, entonces que llamen a las cadenas nacionales y trasnacionales como Wall Mart y otras, a ofertar o mejor aún regalar comida. Que apoyen de verdad y que no estén criticando y polarizando, pues sólo confunden y amedrentan.
LID: ¿Alguna reflexión con la que quieras cerrar esta entrevista?
Dulce: Bueno, todavía no vamos por la mitad del asunto y la cosa ya esta grave. Lo único que quiero y deseo es que mi país salga lo menos afectado posible de esto. Me encantaría que el gobierno aterrizara y dejara ese tono de revancha y competencia con otros sectores, eso no me gusta de López Obrador. Los mexicanos ya tenemos muchas broncas, para estar todavía con más resentimientos.
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Desde la Izquierda Diario, seguimos recopilando testimonios de trabajadoras del hogar y otros sectores, para saber cómo viven y enfrentan la pandemia por coronavirus. ¡Envíanos tu testimonio y/o denuncia!
* Realizó la entrevista: Lucy González. Transcripción: Ilombe Carvalho, Juliana Ortega