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Red Internacional
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ENTREVISTA: FORO POR LOS 100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA. “Nuestra reivindicación de la revolución rusa no tiene nada que ver con lo que hace el gobierno de Maduro”

Este jueves 09 de noviembre habrá una foro-debate por el centenario de la revolución rusa, Ángel Arias, uno de los ponentes, explica por qué esta actividad es totalmente independiente de los actos oficiales del gobierno nacional.

Domingo 5 de noviembre de 2017 21:25

El gobierno del presidente Maduro viene desarrollando toda una serie de actividades para homenajear, según sus palabras, la memoria de la revolución rusa en su centenario. Desde charlas en los ministerios, programas de radio con ministros y funcionarios de institutos gubernamentales, hasta una marcha nacional, conforman los actos oficiales sobre los 100 años de la revolución rusa, anunciados por el propio Maduro.

Por fuera de esa agenda, la izquierda anticapitalista, independiente del gobierno, realiza en la Universidad Central de Venezuela (UCV) una charla, organizada por la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) e impulsada por La Izquierda Diario Venezuela, que tendrá como ponentes al reconocido historiador y profesor titular jubilado de la universidad, Oscar Battaglini, columnista del semanario La Razón, y a Ángel Arias, sociólogo egresado de esa casa de estudios, ex dirigente estudiantil y militante de la LTS. “A 100 años, ¿qué fue y qué reivindicamos de la revolución rusa?”, es el tema de la actividad de este jueves 09, a las 10 a.m., en la Sala Simón Sáez Mérida de la escuela de Sociología.

Al respecto, La Izquierda Diario conversa con Ángel Arias, uno de los ponentes.

El gobierno de Maduro dice que reivindica la revolución rusa y trazó una serie de eventos oficiales. ¿Hay algún punto en común con esta actividad?

En lo absoluto, ningún punto en común. Nosotros somos una corriente revolucionaria que reivindica la revolución que llevó al poder a los trabajadores y campesinos rusos, poniendo en sus manos la economía y el poder político, sentando las bases iniciales para construir una sociedad sin explotación capitalista; y luchamos por esa perspectiva. Mientras que Maduro y su burocracia cívico-militar son un gobierno que administra el capitalismo rentístico nacional descargando su crisis sobre los trabajadores y el pueblo pobre, no solo haciéndolo pasar penurias, mientras los capitalistas, ricos y burócratas del gobierno viven en la opulencia, sino además descargando chantajes, coacción y represión contra las expresiones de lucha o descontento social del pueblo trabajador.

Pero el gobierno se dice a sí mismo “revolucionario” y “socialista”, de hecho, casi todas las corrientes de izquierda en el país apoyaron a Chávez y su “socialismo del siglo XXI”

Bueno, con los movimientos políticos no debemos juzgar como verdad lo que dicen ser sino lo que realmente hacen. Es como si creyéramos que la oposición de derecha es la alternativa democrática para el país, porque ellos dicen que son democráticos: o sea, son los mismos de las represiones brutales y masacres del puntofijismo contra el pueblo y la izquierda, del golpe militar de abril de 2002, de la apelación constante a los militares para que actúen contra Maduro y sean en los hechos los árbitros de un nuevo régimen postchavista, de la injerencia de potencias extranjeras como “solución democrática”, etc. Entonces si tomo por “democrática” a la derecha porque así se llama ella a sí misma, estoy mal.

En el caso del chavismo ¬–para ser sintéticos–, aún con sus particularidades, no dejó de ser una reedición de los proyectos de tipo nacionalismo burgués girados a izquierda que vivió América Latina en diferentes momentos del siglo XX, que prometían la soberanía y el desarrollo nacional, la solución de los problemas estructurales de nuestros países, pero en el marcos del capitalismo, es decir, sin revolución social de por medio. Chávez pudo avanzar en una relativa soberanía nacional –aunque en ciertos aspectos no tanto, o ninguno, como con la deuda externa–, aliviar parcial y circunstancialmente los niveles de pobreza y necesidades más urgentes, recuperar por algún tiempo el nivel de consumo de amplias franjas de la clase trabajadora, mejorar el acceso a la salud, educación y seguridad social, y a eso mal llamó “revolución” y “socialismo”. Pero el país mantuvo su inserción subordinada en la dinámica del capitalismo imperialista –aunque regateando mejores condiciones–, el carácter dependiente y rentista del capitalismo nacional se profundizó, en lugar de expulsión de los capitales imperialistas (el ladrón extranjero, al decir de Antonio Mella) se “diversificó” la dependencia nacional hacia potencias como China, Rusia, etc., los capitalistas y ricos del régimen anterior lo siguieron siendo bajo el chavismo y, tal como sucedió con todos los gobiernos capitalistas de turno en el país, engendró sus nuevos ricos y sectores burgueses favorecidos a la sombra de sus lazos y negocios con el Estado.

Y sí, es cierto que la mayoría de las corrientes de izquierda del país, que se reivindicaban socialistas, se sumaron el chavismo y se subordinaron a ese proyecto, esa es otra discusión, pero no fue nuestro caso. Nos mantuvimos siempre bregando por la independencia de clase.

¿Podrías explicar mejor?

El socialismo es la única vía para la emancipación de la clase trabajadora y el conjunto del pueblo pobre frente a la explotación y necesidades a que los somete el capitalismo. Abolir la propiedad privada capitalista y pasar las fábricas, bancos, tierras, a manos de los que realmente producen las riquezas, los trabajadores, con un nuevo tipo de Estado, basado en la destrucción del actual aparato burgués y su sustitución por un gobierno de organismos de democracia directa de los trabajadores y el pueblo pobre. Eso implica una verdadera revolución obrera y popular, implica un programa y una estrategia de clase, de los trabajadores como clase contra todos los proyectos que contemplan, aún con sus variantes, sostener esa sociedad capitalista, es decir, proyectos con un carácter de clase burgués. A su vez, solo una revolución de estas características es capaz de llevar adelante una verdadera liberación nacional de la dependencia y las ataduras a que somete el imperialismo al país.

El chavismo evidentemente no era este proyecto revolucionario de la clase trabajadora contra el capitalismo, por eso era necesario pelear por la independencia política de los trabajadores, para no terminar con sus energía y movimientos atados al callejón sin salida de proyectos burgueses, aunque se vistieran de “socialistas”.

Esa lucha implica que durante todos estos años nos mantuvimos dando pelea tanto ideológicamente como en términos prácticos en el movimiento obrero y en el movimiento estudiantil por una perspectiva revolucionaria independiente, enfrentada tanto al gobierno como a la oposición proimperialista. Implicó una firme oposición a todos los intentos del gobierno por recortar libertades democráticas en nombre del “enfrentamiento a la derecha”.

Volvamos al principio, en concreto, ¿qué es lo diferente de la reivindicación que hace la LTS de la revolución rusa, a lo que reivindica el gobierno?

Como decía, nosotros reivindicamos una revolución social en la que las mayorías trabajadoras, en aquel entonces obreros y campesinos, tomaron el destino de su vida en sus propias manos, para usar palabras de Trotsky. Una revolución en la que los trabajadores y campesinos iniciaron el camino de su autogobierno, con un poder político y militar basado en sus propias organizaciones de democracia directa, los soviets –o consejos, en español–, organizaciones de base por fábrica o lugar de trabajo, por localidad, que deliberaban, escogían representantes revocables por la base, y sobre esa base se erigía el gobierno de la sociedad. Una revolución que expropió a los banqueros, capitalistas y terratenientes para acabar el parasitismo de estas clases y poner los recursos en manos de los productores de las riquezas. Que emancipó al país de las imposiciones de potencias extranjeras –por ejemplo, uno de las primeras cosas que hizo fue desconocer las deudas externas por las cuales el país estaba hipotecado y era presa de chantaje por las potencias europeas.

El gobierno no puede reivindicar nada de esto. Nunca fue un proyecto que se planteara acabar con el capitalismo, al contrario, Chávez siempre pidió la existencia de una burguesía “productiva” y “con conciencia del interés nacional”, y de hecho, si hoy los capitalistas nacionales tienen tanto poder de fuego y de chantaje, es precisamente porque Chávez los preservó como clase social dominante. Nunca contempló tampoco la destrucción de este Estado y sus Fuerzas Armadas a manos de un poder ejercido directamente por los trabajadores y el pueblo, al contrario, siempre fortaleció la figura presidencial y su bonapartismo, así como el poder de estas Fuerzas Armadas –herederas del gomecismo, el perezjimenisto y el puntofijismo– en la sociedad.

Por eso es una impostura total del gobierno. Es como cuando dice reivindicar, por ejemplo, al Che Guevara o a Mariátegui, cuando fueron revolucionarios que cuestionaban precisamente proyectos como el que representa el chavismo. Además, en la supuesta reivindicación del gobierno en realidad se cuela una reivindicación del estalinismo, es decir, no de la revolución sino de la contrarrevolución de una burocracia que se entronizó mediante persecuciones, represión, asesinatos y campos de concentración contra los revolucionarios y los trabajadores.

Coméntanos, ¿esta charla es parte de otras actividades por el centenario de la Revolución de Octubre que están realizando?

Sí, la charla-debate es solo una actividad de entre muchas que tenemos en conjunto con nuestra organización internacional, la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional (FT-CI) y la red internacional de diarios digitales La Izquierda Diario. Acá en Venezuela hemos desarrollado una sección llamada “Revolución rusa en la prensa venezolana”, mostrando cómo fue la recepción de este acontecimiento en los periódicos nacionales de la época, una sección cuyos artículos serán editados como folleto. El compañero a cargo de esta sección ha participado de eventos exponiendo cómo se procesó la experiencia rusa entre los intelectuales y escritores venezolanos a lo largo del siglo XX.

La red internacional de diarios tiene una cantidad enorme de artículos dedicados a diversos aspectos del proceso revolucionario ruso, incluyendo una sección muy novedosa y creativa para “navegar en el tiempo”, donde se puede seguir el pulso diario de los acontecimientos de hace 100 años, desde febrero/marzo hasta la conquista del poder por los soviets en octubre/noviembre. La editorial del Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx”, de nuestro partido hermano en Argentina (el PTS), acaba publicar la primera versión completa en castellano y con traducción revisada y corregida, de la monumental y ampliamente reconocida Historia de la revolución rusa, de León Trotsky –libros que tendremos dentro de poco en el país. Entre otras iniciativas.