lid bot

Gran Bretaña. Nuevas formas de precarización laboral: los contratos “cero horas” crecen en Gran Bretaña

Nuevas estadísticas oficiales revelan que aumenta el número de firmas británicas que usan contratos ‘cero horas’. Nuevas formas de precarización y abusos laborales en Gran Bretaña.

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho

Viernes 27 de febrero de 2015

Los polémicos “contratos cero horas” fueron implementados por el gobierno de coalición británico encabezado por el primer ministro conservador, David Cameron en el 2014. Son llamados contratos “cero horas” ya que no garantizan trabajo, ni ingresos ni derechos laborales para los trabajadores. Los empleadores podrán decidir el número de horas a la semana, los horarios y las jornadas específicas que ofrecerá al contratado. Además, quedan exentas de ofrecer baja maternal o por enfermedad, un plan de pensiones y vacaciones pagadas. La empresa se reserva el derecho de enviar al trabajador de regreso a su casa si no lo necesita y en muchos casos exigen ‘dedicación exclusiva’. Esta práctica obliga a cada empleado a estar atento a la llamada de su empleador y estar dispuesto a ocupar su puesto con la más absoluta diligencia. Si el trabajador, por ejemplo, rechaza una propuesta, puede interpretarse como una indisciplina que podría castigarse con cero horas de trabajo el mes siguiente.

Según datos arrojados por la Oficina Nacional de Estadística (ONS, en sus siglas en inglés), unos 700.000 trabajadores, 2.3% de la fuerza laboral, están sujetos a esta modalidad en su empleo principal. Esta cifra corresponde al último trimestre de 2014 y representa un incremento con respecto a los 586.000 contabilizados el año anterior.

Los datos del ente oficial revelan a su vez que los grupos más afectados son los jóvenes y las mujeres. De acuerdo al matutino The Guardian, el 34% de los jóvenes de entre 16 y 34 años están con contratos cero horas. A su vez, un 55% de la fuerza laboral de este sistema son mujeres. Otra tendencia preocupante es que esta modalidad se aplica también a los trabajadores de más de 65 años.

Por su parte, el informe de la ONS indica que este tipo de contratos se emplea en muchas empresas y cadenas de Gran Bretaña, incluidas las tiendas de ropa deportiva Sports Direct, que emplea a 20,000 de sus contratados con esta modalidad, y en McDonald’s, donde el 90% de su plantilla -un total de 82.800 personas- trabaja en las mismas condiciones. La cadena de pubs JD Wetherspoon emplea bajo esta modalidad al 80% de su personal.

La práctica es, además, muy común en hotelería y catering, incluido el personal de las cafeterías del grupo de Museos Tate, las cadenas de cine Cineworld y Curzon, y hasta en el Palacio de Buckingham, donde la reina Isabel II ha contratado con modalidad horas cero a 450 trabajadores el pasado verano boreal.

De cara a las elecciones de mayo de 2015, el gobierno viene anunciando con bombos y platillos que Gran Bretaña experimenta recuperación económica y caída del desempleo. Sin embargo, se trata de una observación tendenciosa ya que un trabajador con ‘cero horas de trabajo” se cuenta para los fines estadísticos en situación de empleo, cuando en realidad no lo está.

Ante el escándalo de los contratos cero horas, el gobierno de coalición ha anunciado que va a prohibir las prácticas más abusivas mientras que el Laborismo demanda que luego de seis meses de empleo se le ofrezca al contratado un horario de empleo regular.

Activistas de campañas locales y sindicales vienen expresado su preocupación ante el aumento de esta tendencia. Por su parte, la TUC (Congreso Nacional de Sindicatos) en su comunicado de prensa de este miércoles señala: “los contratos de cero horas indican que algo funciona mal en los lugares de trabajo”. En el mismo texto hace notar que “el poder que antes tenían los trabajadores ahora lo tienen los empleadores. Éstos dicen que ofrecen flexibilidad, pero que se lo digan a alguien que no puede pagar su alquiler o su hipoteca”. Estudios llevados adelante por la TUC revelan que los contratados con cero horas ganan un salario mucho menor que el del personal con contrato permanente.

Frente a estas práctica de esclavitud moderna, trabajadores de la limpieza en varias universidades se organizaron en las campañas “Justice for Cleaners” (Justicia para los trabajadores de la limpieza) y “#Tres cosas” con el objetivo de enfrentar las prácticas de empleo de la empresa Balfour Beatty. Este gigante de la construcción con más de 36.000 empleados y contratista del estadio de los juegos olímpicos de Londres se negaba a pagar el sueldo mínimo y días por enfermedad. Los trabajadores del cine Ritzy de Londres también se organizaron para conseguir el sueldo mínimo.

Las conquistas obtenidas por estos grupos de trabajadores es una tangible muestra de que la organización de los trabajadores es necesaria para parar el atropello patronal.