Miércoles 15 de octubre de 2014
El transporte en la ciudad ha sido un problema recurrente de los gobiernos municipales en los últimos 15 años. Córdoba cuenta con el boleto más caro del país -$5,30- y con un servicio pésimo, que se expresa en demoras de hasta 50 minutos.
La intendencia de Mestre fue cuestionada por amplios sectores de la población a principio de año cuando el Concejo Deliberante, con mayoría radical, aprobó la suba del pasaje y un nuevo sistema de recorridos.
Dicha aprobación se impuso con represión y detenciones a estudiantes, organizaciones políticas y asambleas barriales que se manifestaron ese día. Pero inmediatamente se generalizaron las protestas en decenas de barrios de la ciudad, con cortes y piquetes, ya que el nuevo sistema dejaba afuera de los recorridos a muchos barrios cordobeses. Miles de trabajadores debían caminar más de un kilómetro para llegar a la parada y ahí esperar hasta casi una hora para abordar un colectivo repleto. Esto fue ampliamente reflejado por los medios de comunicación.
Pasados 10 meses el sistema no mejoró. Ahora las empresas ERSA, Coniferal y Autobuses, no contentos con sus millonarias ganancias y subsidios, presionan con un nuevo aumento. Así lo hizo saber el gerente de ERSA, Roberto López, quien afirmó que la tarifa debería estar entre los $7,50 y $9,30. Un aumento que superaría, como mínimo, el 40% y, si se contabilizara desde inicios del 2014, el 80%.
Si bien el Secretario de Gobierno de la municipalidad, Javier Bee Sellares, descartó el aumento en lo que resta del año, la salida que dan desde el gobierno radical es nuevamente a favor de los empresarios, ya que días atrás el Secretario de Transporte César Ferreyra anunció nuevos subsidios para las patronales. Es decir, las ganancias empresarias las sigue pagando el pueblo trabajador vía aumento de impuestos que, en lo que va del gobierno radical, superó el 200%.
Cerrar el año con un aumento en la tarifa del boleto sería un nuevo golpe para la intendencia de Mestre, cuestionada por escándalos de corrupción y renuncia de varios funcionarios de su gabinete. Parece ser que, una vez más, se intentará votar la suba a principio de año, como se realiza desde hace 10 años, aprovechando las vacaciones.
Demonizando a los choferes
El transporte ha estado permanentemente en la agenda mediática no sólo por las deficiencias del servicio, sino también por las medidas de fuerzas llevadas adelante por la UTA y los cuerpos de delegados de las distintas líneas. Medidas tanto por aumento salarial como por la demora en los pagos. Este martes, durante varias horas dos corredores estuvieron parados por reclamos de los trabajadores.
Pero los choferes vienen siendo el chivo expiatorio de la crisis del transporte. Los grandes medios de comunicación -centralmente La Voz del Interior, Canal 12 y Cadena 3- los convierten en el blanco de los ataques, queriendo atribuir a sus legítimas demandas el problema del transporte. Los medios reproducen el discurso del gobierno radical de que, por culpa de los reclamos de los trabajadores, se debe aumentar el boleto. Lo mismo ocurre cuando atribuyen la crisis presupuestaria del Municipio a los sueldos de los trabajadores municipales.
Lejos de esto, el problema del transporte radica en un sistema basado en las ganancias millonarias de las empresas concesionarias –subsidios mediante- mientras los hospitales y colegios municipales se caen a pedazos. Se minimizan los costos con un pésimo servicio, con pésimas frecuencias que afectan directamente al pueblo trabajador. Esas ganancias las pagan los trabajadores y trabajadoras que todos los días deben tomarse hasta 4 colectivos con un precio de boleto descomunal.
Esta nueva suba por la que presionan las empresas seguramente no pasará sin manifestaciones y nuevas represiones policiales.