Durante el último viaje del buque Escuela Esmeralda, un suboficial de la armada fotografío a una de sus compañeras, quien dormía en el sector de mujeres.

Gaba La Izquierda Diario Antofagasta
Martes 24 de enero de 2017
Según la información dada por distintos medios de comunicación, el hecho ocurrió cuando el buque estaba de visita en Hawai. Una vez en el lugar, se les dio permiso a los marinos de recorrer la isla y llegar a una hora prudente. Fue en este contexto que un suboficial en evidente estado de ebriedad entra a la zona de los dormitorios de las mujeres, fotografiando a una compañera que dormía con el torso desnudo.
La fotografías fueron posteriormente recuperadas de la memoria del celular por la Brigada de Delitos Sexuales de la Policía de Investigaciones (PDI). Desde la Armada señalaron que se apegarán al proceso disciplinario administrativo correspondiente.
Ahora bien, es común ver a las instituciones del estado señalando que en estos casos más bien existe una responsabilidad individual que institucional. Lo que es completamente falso, si analizamos la base ideológica de la Armada chilena y su historia.
La Armada de Chile forma a sus cadetes con las ideas y creencias de un sacerdote y abogado que murió en 1985, cuyo nombre era Enrique Pascal García Huidobro, el cual creía en una sociedad de corte clerical, donde cada persona debe conformarse con el rol que Dios le dio y no rebelarse contra lo establecido. Es esta ideología la que ha guiado su actuar como institución, la cual no tiene perjuicio en cometer los peores actos contra los derechos humanos.
Basta recordar cómo en el mismo buque Esmeralda, más de 300 personas, entre hombres y mujeres, fueron sometidos a todo tipo de maltratos, torturas, vejaciones y violaciones sólo por "rebelarse a lo establecido". Así lo declaraba hace unos años atrás María Eliana Comené, tras su detención un día 13 de septiembre del año 1973: "Me hicieron dos interrogatorios en la Esmeralda, todos violentos, humillantes, con golpes y abusos sexuales. Les causaba placer torturarnos, disfrutaban tocando para saber tu reacción, esperaban que gritáramos, pero gritar, para mí, era peor. A veces era mejor dejar que hicieran lo que quisieran para que te dejaran tranquila. También, si nos movíamos o pedíamos permiso para ir al baño, nos pegaban con las culatas, no nos dejaban dormir. Estábamos en un camarote rodeadas de armarios metálicos. No podíamos saber si era de día o de noche, sólo escuchábamos gritos, llantos de las compañeras que suplicaban que no las tocaran (...) Había mujeres de todas las edades, incluso niñas de quince años y eran torturadas física y psicológicamente (...)".
Como vemos la Armada Chilena históricamente ha sido responsable de casos de violencia machista y de violación a los derechos humanos, más nunca los ha reconocido, gozando de una impunidad a la vista y paciencia de todos/as.