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Coronavirus. Números negros en Valparaíso: Los casos de Covid-19 han aumentado vertiginosamente

En las últimas 24 horas la región de Valparaíso sumó 150 casos nuevos de contagio, mientras las autoridades advierten estar en las peores semanas y aseguran que levantando una “muralla china con Santiago” se podrá combatir la cifra de contagios ¿realidad o ficción?

L.M. Estudiante Historia y Geografía Universidad Playa Ancha, Valparaíso.

Miércoles 27 de mayo de 2020

En las últimas 24 horas la región de Valparaíso sumó 150 casos nuevos de contagio, mientras las autoridades advierten estar en las peores semanas y aseguran que levantando una “muralla china con Santiago” se podrá combatir la cifra de contagios.¿Realidad o ficción?

Durante las últimas 24 horas, la región de valparaíso sumó 150 casos nuevos de contagio, con un total de 2.455 casos que la convierten en la segunda zona del país con más contagios a nivel nacional.

Según informó el jefe de la Defensa Nacional en Valparaíso, Yerko Marcic, en los 27 puntos de control sanitario "fueron controladas 31.270 personas, 463 buses, 15.663 vehículos, se cursaron 24 sumarios sanitarios por incumplimiento de cuarentena, 11 por uso de segunda vivienda y 275 derivaciones a primer domicilio". Las cifras corresponden a las últimas 24 horas.

frente a esto el intendente Jorge Martínez asegura: “tenemos que mantener la muralla china con santiago” aludiendo a que la alta tasa de contagios tiene relación con el flujo y circulación de personas entre la región Metropolitana y la región de Valparaíso, por uso de una segunda vivienda. ¿Pero son los cordones sanitarios, entre ciudades, medida suficiente para evitar los contagios y enfrentar la pandemia?

Mientras el gobierno y las autoridades comunales hablan de quedarse en casa y culpan a la población por romper la cuarentena, los empresarios le imponen la exposición al contagio a cientos de trabajadores de sectores no esenciales, como los jóvenes trabajadores de cadenas millonarias como Rappi o Uber, que deben enfrentar el dilema de trabajar y exponerse al contagio o hacer cuarentena sin sueldo.

Con cientos de miles de despedidos y más de 500 mil suspensiones a nivel nacional, Valparaíso con una alta tasa de cesantía incluso antes de la pandemia, vuelve a llenar sus calles con miles de despedidos que se sustentan pidiendo dinero en las calles, vendiendo mascarillas caseras o limpiando y desinfectando micros por una cooperación voluntaria; a ojos de las autoridades locales, que por un lado vociferan que la cuarentena total sea decretada, pero por otro, saben que de ser así el problema del hambre en Valparaíso se desbordará tal como pasó en las comunas de el Bosque y la Pintana.

Plan de emergencia sanitario acorde a las necesidades de los trabajadores y el conjunto de la población

El gobierno y las autoridades regionales han mantenido un discurso demagógico frente a la cuarentena, avalando y conteniendo los despidos, las suspensiones y las aperturas de locales no esenciales para garantizar que los empresarios no pierdan ni un peso, a costa del contagio y la exposición de miles.

Por eso se hace más urgente que nunca enfrentar la pandemia con medidas serias que garanticen la seguridad y el resguardo de la población, partiendo por el cierre de los lugares no esenciales de trabajo con el pago íntegro de los salarios de sus trabajadores y trabajadoras.

A su vez se vuelve necesaria la aplicación de testeos masivos a la población de riesgo, a quienes se vean obligados a trabajar, a quienes presenten síntomas o a quienes tengan riesgo de contagio por contacto, para hacer seguimiento de la curva y aplanarla efectivamente, con una aplicación racional y en base a datos científicos de las cuarentenas, asegurando un salario igual a la canasta básica familiar a quienes se vean impedidos de llevar un sustento a sus hogares producto de dichas medidas.

Por otro lado es necesaria una inyección regional al presupuesto sanitario en base al impuesto extraordinario a las grandes fortunas, como el puerto de Valparaíso, que todas las semanas consigue ganancias millonarias por carga, pero todas van dirigidas a los bolsillos del empresario aleman Von Appen. De haber un impuesto a las grandes fortunas concentradas en las familias más ricas del país las condiciones para enfrentar la pandemia serían muy diferentes.

Estas son medidas básicas que deben ir integradas en un programa de conjunto de la clase trabajadora que plantee una salida que no descargue los costos de la crisis sobre los hombros del pueblo, y que parta por terminar con el saqueo y la explotación de los grandes grupos económicos, nacionales y trasnacionales.