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Red Internacional
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POLITICA. Obediencia debida y reconciliación en la cena de Cristina y las Fuerzas Armadas

La presidenta Cristina Fernández encabezó la cena anual de camaradería con las FF.AA, habló de “derechos humanos” y aludió a la obediencia debida, a horas de cumplirse un nuevo aniversario de la terrible Noche de las Corbatas.

Gloria Pagés

Gloria Pagés @Gloria_Pages

Miércoles 8 de julio de 2015

Fotografía:DyN

Fotografía:DyN

Comenzó su discurso ante los militares, con una alusión cuasi bíblica a su “última cena” para hacer luego un recorrido histórico sobre los años de kirchnerismo y la relación con las Fuerzas Armadas, tratando de mostrar que sus intereses están unidos a los de la nación. Fue, una vez más, un discurso de reconciliación, de punto final y reivindicación de la obediencia debida.

Estaban presentes además del titula de la cartera de Defensa, Agustín Rossi, y los jefes del Estado Mayor Conjunto, general Luis María Carena; del Ejército, general Ricardo Cudom; de la Armada, almirante Gastón Erice; y de la Fuerzas Aérea, brigadier Mario Callejo. También se encontraban alrededor de 250 jefes y oficiales superiores en actividad y en situación de retiro.

Esta vez, la cena fue sin la presencia de César Milani, sobre quien no se emitió, como era evidente, ningún comentario, pero sí con los cincuenta generales más son parte de un Ejército que cuenta con 3.381 miembros que provienen de la dictadura, tal como lo denunció la diputada del PTS en el FIT y abogada del CeProDH, Myriam Bregman.

"Cuando Néstor Kirchner asumió, parecía imposible articular los Derechos Humanos y la defensa, por la historia vivida. Hoy es un orgullo decir que nuestro país es líder en esta materia", dijo, con una importante cuota de ironía y cinismo: el ex jefe del Ejército debió retirarse para no seguir exponiéndose él y el gobierno a las reiteradas acusaciones sobre su rol en la dictadura y en la desaparición del conscripto Alberto Ledo, y por sus relaciones actuales con genocidas.

La desclasificación de archivos de inteligencia de la dictadura, destacado en el discurso como un avance en materia de derechos humanos, lamentablemente no han aportado ningún dato concreto sobre el destino de los desaparecidos ni datos sobre sus asesinos. Siguen siendo los sobrevivientes y los familiares los únicos que proporcionan la información. Por eso es que esa demanda, de apertura de todos los archivos en poder de las Fuerzas Armadas continúa vigente, y la realidad es que si tuviésemos esos archivos, podríamos conocer el destino y la identidad de los 400 jóvenes apropiados.

A lo largo del discurso Fernández destacó la presencia de doce mil efectivos militares en Haití como parte de los Cascos Azules de la MINUSTAH, contingentes de varios países de América Latina que han militarizado al diezmado pueblo haitiano y tienen serias y graves denuncias por violaciones a las libertades democráticas.

La conducción civil de las FFAA fue otro tópico destacado, junto con los avances en radarización y ciberdefensa e industrialización de la defensa.

Ya cerrando su último discurso al mando de los militares, la Presidenta volvió sobre el remanido tema de la reconciliación, aludiendo primero a la necesidad de seguir identificando “los intereses personales y colectivos como Fuerza con los del Estado Nacional”, y a no dejarse llevar “nunca máspor los cantos de sirena” porque, por si quedaba alguna duda, “algunos están purgando penas por lo que les mandaron hacer los poderes internos y externos.” E insistió en no volver a cometer esos “errores”, término que para los que luchamos desde hace años por el juicio y castigo a todos los que fueron parte de la maquinaria genocida, tiene una connotación bastante negra.

En su despedida, mientras relataba los “avances”, Cristina Fernández puso el broche final reivindicando la obediencia debida, justo cuando transcurría un nuevo aniversario de la Noche de las Corbatas, donde fueron asesinados un grupo de abogados y sus familiares abogados en la ciudad de Mar del Plata. Por supuesto, de los juicios lentos y fragmentados a los represores genocidas no se habló.

Nosotros sí, y seguimos luchando por el juicio y castigo a todos los genocidas civiles y militares.