Sólo en bombas lacrimógenas el Estado de Chile gastó más de $2.294 millones de pesos en los últimos 8 años, siendo La Araucanía la región que encabeza su utilización por parte de carabineros.

D. Lobos Trabajador Transporte
Sábado 8 de junio de 2019
Esta última semana la represión de la policía volvió a hacer noticia tras la brutal violencia que vivieron estudiantes, profesores y funcionarios del Ex pedagógico así como los profesores en la masiva marcha convocada el reciente jueves.
El registro de compra entre los años 2011 y 2018 superó los de $2.294 millones de pesos calculados según el tipo de cambio monetario actual. Y sólo en noviembre del año pasado se lanzaron 1.010 artefactos en La Araucanía, el mes en que fue asesinado Camilo Catrillanca.
La información involucra al gobierno de Sebastián Piñera, pero también, al gobierno de Michelle Bachelet registrando en su segundo mandato una compra que habría concentrado un cuarto del gasto de Carabineros registrado en Bombas lacrimógenas entre los años 2011 y 2018. Según La Tercera: “los datos requeridos por este medio muestran que en 2014 se realizaron compras por US $737.196 en 44.951 cartuchos y US $126.498 en 4.362 granadas, lo que representa más del 25% del total de US $3.389.564 que se destinaron a este fin durante los 8 años consultados.”
Los gases lacrimógenos se utilizan en la represión de actos culturales, deportivos, contra la protesta social del pueblo mapuche, contra las huelgas obreras y también contra las masivas convocatorias del movimiento de mujeres y estudiantiles. Carabineros no quiso entregar datos certeros sobre dónde se utilizaban las bombas lacrimógenas, pero sí detalló la cantidad que había sido utilizada en las regiones Metropolitana y de La Araucanía. Sólo durante el mes de noviembre, cuando se desarrolló el paro portuario en Valparaíso, se utilizaron 103 bombas lacrimógenas; 875 en Santiago cuando se desarrollaron las manifestaciones contra el asesinato de Catrillanca y la marcha contra la violencia hacia las mujeres que también fue duramente reprimida. Pero el dato más escandaloso fueron los cartuchos y granadas utilizadas en La Araucanía cuyo número ascendió a 1.010.
Dauno Tótoro comentó a La Izquierda Diario que “la juventud chilena, las mujeres, el movimiento de mujeres y los trabajadores siempre hemos sufrido la represión por parte del Estado. Las bombas lacrimógenas son sólo una parte de todo el arsenal que se gasta por parte del fisco en represión cuando el presupuesto para cultura no supera el 0,4% y la educación pública continúa siendo diezmada.”
Por eso, es que planteamos la disolución de la policía y todas las fuerzas de represión, como parte del programa de lucha contra este Estado de los empresarios y por un gobierno de los trabajadores, al mismo tiempo que defendemos y promovemos todas las formas de autodefensa obrera y popular y porque no podemos seguir aguantando que las manifestaciones sean brutalmente reprimidas y se siga golpeando, encarcelando, abusando e incluso matando a trabajadores, jóvenes y mujeres de la clase trabajadora y sectores populares.

D. Lobos
Trabajador Transporte