Una nueva variante de Covid-19 se expande por el mundo, y lejos de pensar que tiene un origen “natural”, la misma resulto de la especulación con las vacunas y por dejar fuera países enteros, sobre todo en África.

Joss Espinosa @Joss_font
Martes 30 de noviembre de 2021
Hace apenas unos días se informó del surgimiento de una nueva variante de Covid-19 de la cual hasta ahora se sabe poco con respecto a su transmisibilidad, que tan fuerte puede ser y que tan efectivas son las vacunas ante la misma, sin embargo, la OMS ya alertó que puede ser más peligrosa que la variante Delta.
El 26 de noviembre en Sudáfrica se informó de dicha variante denominada en un primer momento B.1.1.529, y denominada por la OMS como Ómicron desde el viernes. La misma no fue producto de las otras variantes conocidas. Esta variante tiene 32 mutaciones de la proteína spike (la corona del virus), las cuales son el doble de las que tiene la variante Delta, lo cual implica ya de por sí, mayor transmisibilidad, severidad y las vacunas resultan menos efectiva para la misma.
Aunque aun hace falta realizar más pruebas para ver el comportamiento de esta nueva variante, con lo analizado hasta ahora se estima que la misma es cinco veces más transmisible, y aunque aun no hay datos concluyentes se estima que hay riesgo de reinfección, en vacunados e infectados.
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Analistas han señalado que esta nueva variante, lejos de ser parte del curso “natural” de la pandemia, responde más bien al acaparamiento de las vacunas, mismo que dejó a países semicoloniales o subordinados, fuera de la vacunación.
Ayodae Alakija, directora de la Alianza Africana para la Entrega de Vacunas, denunció que lo que está sucediendo era inevitable debido a que en el mundo no se vacunó de manera equitativa, urgente y rápida.
Mientras la vacuna era la principal vía para controlar la pandemia, lo cierto es que en aquellos lugares en los que no fue así, la mutación del virus deviene de la resistencia generada a partir de la convivencia entre personas vacunadas y no vacunadas. Mientras no se garantice la vacunación universal, el virus tendrá muchas más posibilidades de mutar, con variantes cada vez más peligrosas.
Claramente, no es casual que, mientras determinados países imperialistas encabezaron la carrera por la creación de la vacuna, otros quedaron completamente en el olvido, y es importante mirar sobre todo la grave situación que atraviesa África en la poca vacunación de la región.
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Basta con mirar el mapa de vacunación a nivel mundial, para dar cuenta de la enorme desigualdad que hay entre los diversos países, y lo que es capaz de sostener este sistema degradado que prioriza las ganancias de las farmacéuticas y grandes laboratorios, por encima de la vida de la clase trabajadora a nivel internacional.
Mientras que en los países más ricos el 66 % de la población ya está vacunada con esquemas completos, hay países, de los más pobres, que ni siquiera rebasan el 2.5 % de vacunación con respecto a su población.
Esto no es casual, claramente responde al acaparamiento de las vacunas por parte de las principales potencias, protegiendo las obscenas ganancias de las farmacéuticas y grandes laboratorios, que ha sido básicamente el actual del conjunto de los gobiernos desde el inicio de la pandemia, en la que las ganancias se priorizaron en detrimento de la salud de millones. Todo ello, pese a que expertos han señalado que es necesario redistribuir las vacunas y los países ricos den dejar de acaparar con las vacunas.
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Ya desde el inicio de la pandemia, se había denunciado que el virus para nada tenia un origen natural, sino que devenía de la caótica forma de producción capitalista, que, destruyendo ecosistemas, provocó el caldo de cultivo para el surgimiento del covid-19. Todo ello, por priorizar las ganancias capitalistas, esta nueva variante muestra la misma irracionalidad del sistema.
Esta pandemia, no solo ha generado millones de muertes a nivel internacional, sino también ha traído una crisis económica que ha sido descargada sobre los hombros de la clase trabajadora y los sectores populares. La variante Ómicron, ya provocó la caída de la las principales bolsas del mundo, y restricciones en las fronteras en Inglaterra, EE.UU., Brasil, Canadá, Italia, entre otros países. Y aunque los gobiernos hasta ahora no han mencionado nuevas medidas de confinamiento, lo cierto es que, cualquier impacto económico que tenga esta nueva variante, será resentido por las clases asalariadas.
Mientras tanto, los capitalistas pueden escudarse en la poca capacidad de elaboración de vacunas, y especialistas piden “redistribuir el excedente de vacunas”. Todo ello oculta, que, no importando la salud y la vida de las grandes mayorías, los grandes empresarios, dueños de las farmacéuticas, no quieren dejar de hacer negocio con la pandemia.
De ahí que se vuelve urgente exigir la liberación de las patentes, con la capacidad productiva a nivel internacional es completamente posible la fabricación de vacunas, para garantizar la vacunación a todes.
Pero ello no vendrá de la voluntad de los capitalistas, ni de ningún gobierno, dado que defienden sus ganancias, de ahí la necesidad de que sea la clase trabajadora la que imponga a sus gobiernos estas medidas, y que las mismas sean financiadas por las enormes ganancias de los capitalistas, generada gracias al trabajo de millones de asalariados.