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Red Internacional
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Tucumán. Operativo Independencia: con provocaciones, declararon los genocidas

El Tuerto Albornoz, Sánchez, de Cándido y Cuestas se refirieron a los delitos de lesa humanidad por los que están imputados en la megacausa.

Maximiliano Olivera @maxiolivera77

Viernes 20 de mayo de 2016

En su tercera semana, la megacausa por los delitos de lesa humanidad cometidos durante el Operativo Independencia (OI) avanzó a una nueva etapa procesal. Los imputados tuvieron la oportunidad de elegir hacer uso de la palabra para una primera declaración en relación a las acusaciones que pesan sobre ellos. Con tonos diferentes pero sin perder la insolencia, se declararon inocentes Roberto Heriberto “el Tuerto” Albornoz, Ricardo Sánchez, Luis Armando de Cándido y José Ernesto Cuestas. Jorge Omar Lazarte y Néstor Rubén Castelli habían solicitado declarar pero por problemas en el sistema de videoconferencias sus declaraciones fueron suspendidas momentáneamente y se esperaba que lo hagan hoy. Finalmente el cuarto intermedio será hasta el próximo jueves.

“Están adoctrinados”

Tras un fallido en la teleconferencia con Castelli, Albornoz fue el primero en subir al estrado. En esta megacausa está acusado como autor material de delitos cometidos en perjuicio de 35 víctimas, autor mediato por 174 casos de violación de domicilio, 230 casos de privación ilegítima de la libertad con apremios y/o vejaciones, 220 casos de aplicación agravada de torturas y 129 casos de homicidios triplemente agravados.

“No soy lo que pintan. Yo no tengo la responsabilidad enorme que se me adjudica. Yo no tenía las facultades para hacer lo que dicen. Era un gobierno constitucional, funcionaban los estamentos normales”, dijo Albornoz al inicio de su declaración. En su declaración obvió el hecho de que fue comisario principal de la Policía, prestando funciones en la Jefatura de Policía entre el 4 de enero y el 10 de septiembre de 1975. Luego revistó como jefe del Servicio de Informaciones Confidenciales/D2, dependiente de la Jefatura de Policía, hasta el 17 de junio de 1976. Como tal, controló la totalidad del aparato de inteligencia de la Policía, con responsabilidad en el Centro Clandestino de Detención (CCD) que funcionó en la Jefatura de Policía. “Son 400 casos que me ponen con un grupo de policías que son de cuarta. Acá tienen que estar los responsables directos, la presidenta Perón dio la orden”, sostuvo elevando el tono de voz.

Albornoz también está acusado de ser partícipe necesario de delitos sexuales en perjuicio de 16 víctimas. “Tengo la autoridad moral de decir que no los he permitido nunca”, dijo el condenado a cadena perpetua en cuatro oportunidades.

En otro tramo, Albornoz se despachó de manera provocadora contra las víctimas y testigos (“están adoctrinados”), y contra los juicios a los genocidas. “Ya he soportado juicios anteriores donde han presentado testigos falsos. Puede causar risa pero el 24 de marzo yo no estuve en ninguno de los hechos. Estoy cumpliendo trece años de condena, ¿hasta cuándo esta persecución alevosa hacia mi persona y hacia el resto de la Policía?”, afirmaba con vehemencia mientras era vivado por un par de familiares de los represores.

Augurando nuevas provocaciones, agregó que iba a interrumpir durante el proceso a quienes declaren. Al momento de volver al lugar de los acusados, insultó a familiares de desaparecidos: “Ustedes son familiares de asesinos”.

“Soy un preso político”

Así se definió Ricardo Sánchez para luego leer un discurso de Ricardo Lorenzetti, que portaba en una carpeta verde. Citó las palabras del presidente de la Corte Suprema, quien afirmó, en 2011, que los juicios por delitos de lesa humanidad iban a continuar porque era una decisión política. Sánchez fue oficial principal de la Policía provincial, cumpliendo funciones en el SIC/D2, entre septiembre de 1975 y enero de 1978. Está acusado de ser autor material de delitos cometidos en perjuicio de 9 víctimas, cómplice primario en 47 casos de privación ilegítima de la libertad con apremios y/o vejaciones, 51 casos por torturas, un caso de violación sexual y 37 casos de homicidio triplemente agravado.

“Nosotros estábamos al margen”

Luis Armando de Cándido protagonizó la declaración más larga, superando holgadamente los 40 minutos. “En mi vida he entrado al Arsenal. Me pusieron muertes a rolete y violaciones”, dijo el agente de Policía que prestó funciones en la Unidad Regional asignada al SIC/D2, entre mayo de 1974 y septiembre de 1975. Entre septiembre de 1975 y junio de 1976 revistió oficialmente en el SIC/D2, siendo ascendido a oficial subayudante en noviembre de 1975.

Está acusado como autor material de delitos en perjuicio de 5 víctimas, cómplice primario de 101 casos de privación ilegítima de la libertad con apremios y/o vejaciones, 96 casos de aplicación agravada de torturas y 47 casos de homicidio triplemente calificado. Con detalles rebuscados y distractores, se declaró inocente (“nosotros estábamos al margen del OI”) amparado en sus “valores” y su catolicismo.

De Cándido debe responder como cómplice secundario de delitos sexuales en perjuicio de 5 víctimas. Con sus valores a cuestas, negó las acusaciones porque “me sentía bastante atractivo como para conquistar una mujer”. En otro tramo aseveró haber visto un manual de Montoneros donde se explica “cómo hacerse embarazar para salvarse la vida”.

“Por un sanguche de milanesa, miren donde estoy”

Con cinismo, José Ernesto Cuestas basó su inocencia en un sanguche de milanesa. Se refirió a la detención de Sisto Pondal, por quien está acusado de ser autor material de privación ilegítima de la libertad con apremios y/o vejaciones. Según la denuncia, Pondal fue secuestrado en San Pedro de Colalao y trasladado a la comisaría de Trancas, donde Cuestas fue jefe entre julio de 1973 y febrero de 1977.

Cuestas se excusó negando tener gente detenida a su cargo, y afirmó que en una ocasión vio a un detenido con los ojos vendados. “Me acerqué a ver quién era, le saqué la venda de los ojos y le pregunté el nombre. Me dio lástima y le ofrecí un sanguche de milanesa. Fui yo a comprarlo, con dinero de mi bolsillo. Después le puse la venda y me retiré. Que diga el señor Pondal si es verdad o mentira lo que yo digo. Ni sé cómo es”, dijo en su breve descargo.

Martínez de Perón no será citada

Al iniciar la audiencia, minutos antes de las 9.30, el tribunal presidido por Gabriel Casas dio a conocer sus resoluciones respecto a las cuestiones preliminares planteadas por la defensa de los represores. Dentro de las veintiuna resoluciones, se reafirmó el pronunciamiento en torno a María Estela Martínez de Perón. “La cuestión planteada ya fue planteada. Queda evidenciada que por la intención del pedido (de la fiscalía y la defensa), la autoincriminación resulta manifiesta”, sostiene el punto trece. Desde el ministerio Público Fiscal y las querellas se adhirieron al pedido de citación para la ex presidenta, aunque señalaron que no comparten el modo de la defensa.

En los veinte puntos restantes se rechazó planteos como la suspensión del debate hasta que no se resuelva la situación procesal de otros 20 individuos, los pedidos de remoción del tribunal, del juez suplente Cataldi, de los fiscales Agustín Chit y Julia Vitar; y planteos característicos de los juicios de lesa humanidad: separación de imputados por supuesta enfermedad, solicitar la prescripción de las causas, o de recurrir a la cosa juzgada como argumento.