A 51 años de Stonewall, la democracia burguesa continúa justificando desigualdades hacia la comunidad diversa y sectores oprimidxs. En este sentido, la pelea por garantizar una sociedad democrática y libre de opresiones, debe incorporar contenido de clase. La solución que brinda el Gobierno del PAC es insuficiente, pues aun cuando se autoproclame progresista, permite las desigualdades y discriminaciones hacia la población LGBTIQ+,
Domingo 28 de junio de 2020
El 28 de junio se cumplen 51 años desde la revuelta de Stonewall, en Estados Unidos, donde nació un movimiento por la diversidad sexual. En aquella época, se cometían actos discriminatorios hacia la población LGBTIQ+ por parte de la policía, tales como revisar personas para “comprobar su sexo”, así como detenciones por llevar prendas del sexo opuesto. Ante estos hechos, creció el descontento a la impunidad de esta discriminación, hasta que una noche se dio el estallido. Hartxs de los crímenes contra la comunidad, iniciaron los disturbios en el barrio de Stonewall, cuando un grupo de personas se negó a ser detenido. La huelga se sostendría por dos noches más con barricadas y enfrentamientos directos con la policía. Este hecho marcó la historia de la marcha del orgullo.
A pesar de haber pasado ya más de medio siglo, los avances en materia de derechos son muy reducidos. Según el sondeo de percepción de derechos humanos de las poblaciones LGBTIQ+ en Costa Rica, las personas trans son las que más experimentan discriminación en el ámbito laboral, más que cualquier otro sector de la comunidad, además de sufrir violencia en todos los ámbitos tanto psicológica, física, como sexual, entre otros. Además, se destaca que, en los ambientes principales en los que se recibe discriminación por identidad de género y orientación sexual son el de educación y trabajo.
Con respecto a la población intersex, en la actualidad se continúan “normalizando” sus cuerpos con hormonas y cirugías irreversibles, con lo que se sigue perpetuando la idea de que solo existen dos sexos. Hablar de intersexualidad sigue siendo un tabú.
Ante este panorama, los discursos y crímenes de odio se agravan aún más, en medio de la crisis económica y sanitaria por COVID-19. Si ya la situación laboral de las personas trans es precaria, la pandemia viene a profundizar sus condiciones de trabajo y de vida. Sabemos que, mientras corporaciones como Amazon, manejada por Jeff Bezos, celebran Pride, la realidad es que muchxs trabajadorxs sexo diversxs no cuentan con medidas sanitarias necesarias para protegerse del virus, sino que a los empresarios les interesan más sus ganancias, que las vidas de las personas.
Por otro lado, la solución que brinda el Gobierno del PAC es insuficiente, pues aun cuando se autoproclame progresista, permite las desigualdades y discriminaciones hacia la población LGBTIQ+, en la medida en que el modo de producción capitalista se sustenta sobre la base de la desigualdad de la mayoría para beneficiar a un sector reducido. Esta desigualdad se aumenta cuando se pertenece a la población diversa y a la clase trabajadora. Mientras que, por un lado, el Gobierno del PAC y los empresarios celebran este día, por otro lado, llevan adelante políticas de ajuste, que vienen a empobrecer la vida de la clase trabajadora, lo que afecta a la comunidad sexo diverso, especialmente a la comunidad trans, como decíamos arriba.
Los gobiernos de turno -incluido el actual gobierno- ya han demostrado que no hacen más que utilizar las demandas de la comunidad sexo diversa como moneda de cambio en la Asamblea Legislativa con los partidos de derecha, además de aliarse con las iglesias (especialmente la Católica) en detrimento de nuestros derechos y proponer soluciones insuficientes que no llegan a la mayoría.
La igualdad real no la va a entregar el capitalismo, que no soluciona las condiciones de vida, de salud y de trabajo para la comunidad, pues esta democracia solo favorece a los ricos y empresarios, en detrimento de los intereses de la clase trabajadora.
La liberación sexual debe empezar dentro del capitalismo para trascenderlo y derrotarlo, luchando por otro tipo de sociedad igualitaria respecto de todos los derechos y que permita el desarrollo de todas las personalidades y sexualidades sin opresión patriarcal.
Para preparar, divulgar y garantizar esta trascendental tarea proponemos construir una fuerte organización de izquierda revolucionaria que pelee y garantice una lucha con contenido de clase, por todos los derechos a la comunidad sexo diversa en conjunto con todxs lxs oprimidxs y explotadxs por este sistema que solo tiene para ofrecernos miserias. Nuestro orgullo debe ser anticapitalista.