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Red Internacional
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CAVALIERI-LINGIERI HASTA 2019. Otro triunfo del “nuevo” modelo sindical K

Hay quienes se empeñan, endulzados por el relato porque ejemplo no hay ninguno, en decir que el kirchnerismo alienta otro modelo sindical. La re-re-re-reelección, por lista única, de los oficialistas Armando Cavallieri y José Luis Lingieri confirma que el gobierno banca a las viejas cúpulas sindicales.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Jueves 16 de octubre de 2014 11:34

Foto: Presidencia de la Nación

Hoy se confirmó la noticia, que a nadie sorprendió: dos dirigentes de la CGT oficialista extendieron sus mandatos hasta 2019, sin listas de oposición.

Es como dice la frase que los tipos acuñaron hace décadas. “Pasan los gobiernos, pasan los gerentes, nosotros quedamos”. Y miren si quedaron: el “Gitano” Cavalieri dirige el Sindicato de Empleados de Comercio desde hace 31 años. Lingieri le gana: está en la conducción del gremio desde 1977, cuando Obras Sanitarias estaba intervenido por la dictadura.

Atornillados en sus sillones, cosecharon un poder y una fortuna incalculable.

Armando negocios

Armando Oriente Cavalieri entró al sindicato en los 70, pero lo echaron por una estafa con viviendas. Tesonero, el tipo logró convertirse en 1983 en un burócrata con papeles. En los 80 fue parte de los sindicatos que tranzaron con Triacca y Alfonsín contra los paros generales. En los 90 fue el más menemista, en los 2000 se hizo kirchnerista. Como siempre repite, “este gremio va a estar en la primera línea, en las buenas y en las malas, apoyando la profundización del cambio”.

Hoy gana más de $ 100.000 mensuales entre sus sueldos del Sindicato, la Federación y la Obra Social. Se le adjudican una estancia, un club de campo y empresas. Mientras, una cajera de supermercado cobra $3.500 y puede enfermarse de cistitis sentada tantas horas, o perder el trabajo si llega tarde.

En estos días en el SEC hubo idas y vueltas. El sindicato es el feudo de Cavalieri. Según pudo saber La Izquierda Diario, su abogado negoció hasta último momento con los distintos sectores de la conducción. Oscar Nievas, un moyanista que lo había desafiado la elección pasada, prefirió volver a la mesa chica. Sergio Ortiz, el sector más kirchnerista ligado a Andrés Larroque, pasó de la Secretaría Gremial a la de Vivienda. Oscar Muerza, ladero del Gitano, permancerá en la Secretaría de Organización. Y Oscar Reinoldi, que había amenazado encabezar una lista opositora con delegados de AUSA, Visa y otros call centers, accedió a la Secretaría de Asuntos Legislativos.

La carrera del Flaco

A José Luis Lingieri le dicen El Flaco. Entró al sindicato en 1977, desde hace décadas es secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias (SGBATOS) y secretario adjunto de la Federación Nacional.

Durante fue un ferviente defensor de la entrega de Obras Sanitarias a la francesa Suez. El menemismo lo premió con la Superintendencia de Obras Sociales. Fue procesado por el desvío de fondos del Banco Mundial, por 285 millones de dólares. Algunas de las empresas beneficiadas las integraban familias suyas. Quizás esas maniobras, y no su actual sueldo de 70 mil pesos mensuales, son las que explican su fortuna. Reconoce un lujoso piso en Barrio Norte, autos de colección y de alta gama, comercios, y casas en Bariloche. Pero su pasión son los autos de carrera: Lingieri es dueño del equipo HAZ, que tiene un presupuesto anual de u$s500.000.

El kirchnerismo lo premió con el directorio de AySA, tras la huída de los franceses. Además hizo oídos sordos a las denuncias por corrupción o enriquecimiento que pesan sobre “el Flaco”. Él siempre que puede se lo agradece a Cristina: “vemos en vuestra gestión la profundización de la transformación llevada a delante por el compañero Néstor Kirchner”.

Hace pocos días, Lingieri realizó las “democráticas” elecciones en su gremio. Sobre 5.939 votos emitidos, la oficialista lista Verde sacó 5.913. "La Verde contiene a todos los sectores", sentenció Lingeri. Es que no pudo presentarse ninguna otra lista.

La década ganada

El kirchnerismo dividió al sindicalismo en cinco centrales, dos de ellas adictas al gobierno. Pero el “modelo sindical” permaneció intacto. Más allá del relato, los Kirchner sostuvieron a la burocracia y sus privilegios. Por eso Cavalieri, Lingieri y las cúpulas siguieron manejando millonarios fondos. Por eso la mayoría de los convenios que homologó Tomada incluyen “cuotas solidarias”. Por eso estos sindicalistas reciben parte de los subsidios y están asociadas a negociados en los ferrocarriles, el transporte de carga, las tercerizadas. Según estudios, hoy manejan fondos por 5 mil millones de dólares.

El pilar del modelo sindical peronista se mantiene firme: la Ley de Asociaciones Profesionales regimenta el poder del Estado sobre los sindicatos, y de la burocracia sobre las bases.

No es un problema de tipos “malos” o “que se quieren enriquecer”. Cumplen una función política y social, necesaria para los empresarios y el Estado. Son una casta que vive de prebendas, de una parte de la explotación de la clase obrera, y a cambio garantiza el orden en la calle y los lugares de trabajo.

Nadie sabe quién ganará las elecciones en 2015, pero las cúpulas ya tienen garantizada su permanencia hasta 2019. Es un mensaje para Scioli, Macri, Massa. Será con ellos con quienes tendrán que negociar para mantener a raya al movimiento obrero, y evitar que los sectores combativos y la izquierda sigan avanzando en su objetivo de recuperar los sindicatos para los trabajadores.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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