El outsourcing ha adquirido un gran peso en el mundo laboral, millones de trabajadores contratados por esta vía son los más vulnerables frente a los despidos masivos en todo el país. ¿Podemos ponerle un alto al outsourcing?
Camilo Cruz México
Martes 7 de julio de 2020
Desde hace años en todo el mundo se ha impulsado el outsourcing con el objetivo de acotar derechos laborales y las obligaciones del patrón, ya que al estar contratado por una empresa que a su vez presta servicios a otra donde el trabajador desempeña sus funciones, se niega al relación laboral, pese a que se desempeñen las mismas funciones que los trabajadores contratados directamente para el patrón.
En México el outsourcing se legalizó mediante la reforma laboral del 2012 y se habla de más de 5 millones de trabajadores subcontratados por esta vía.
Previo a la pandemia y en el marco de la legislación de la nueva reforma laboral, un candado impuesto por el Partido Demócrata de Estados Unidos para la aprobación del T MEC, el senador de Morena y dirigente del sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia, presentó una propuesta para la regulación del outsourcing.
Pese a que la propuesta no cuestionaba profundamente la subcontratación, no se abrió la discusión y la reforma laboral fue aprobada dejo intacto el outsourcing.
Bajo la pandemia y la profunda crisis económica, los trabajadores subcontratados han visto las duras consecuencias de este modelo laboral. Desde empresas que de un día para otro dejaron en la calle a cientos de familias, hasta otras que no se hicieron cargo de la salud de los trabajadores en medio de la pandemia y los expusieron al contagio al mantenerlos en sus centros de trabajo.
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que de mayo a junio se perdieron 200 mil empleos, de estos 100 mil eran de empresas outsourcing que en su mayoría se dedicaban a la limpieza de oficinas y espacios públicos.
Cuando se trata de preservar sus enormes ganancias, los empresarios no escatiman los recursos para que los trabajadores seamos quienes paguemos la crisis, por eso en medio de la pandemia se desnuda el carácter profundamente reaccionario del outsourcing.
Cientos de miles de trabajadores quedaron en la calle y el outsourcing permitió a los empresarios reducir al mínimo los costos monetarios y legales de miles de despidos injustificados.
El panorama para la economía mexicana es verdaderamente adverso, pese a la aprobación del T MEC y el viaje del presidente Andrés Manuel López Obrador para reunirse con el presidente Donald Trump.
Las patronales aseguran que los despidos continuarán pese a la reactivación economía y la entrada en vigor del regresivo T MEC.
Nuestras familias no tienen por qué pagar esta crisis, ya cientos de miles de trabajadores han quedado en la calle sin un centavo gracias al outsourcing, por eso es fundamental que las principales centrales obreras que se reclaman democráticas deben exigir el fin de la subcontratación.
Los sindicatos deben exigir la basifiación de todos los trabajadores subcontratados, sea por outsourcing, nómina 8, capitulo 3000 y otras formas de subcontratación, pero para frenarle la mano a los empresarios es clave exigir la prohibición de los despidos durante la pandemia.
Al servicio de esta perspectiva es que decenas de organizaciones sindicales, políticas y sociales hemos decidido impulsar el Movimiento Nacional Contra la Precarización y los Despidos, pongamos un alto a los despidos masivos, las rebajas salariales y el aumento de la precarización laboral.
Echemos abajo el outsourcing y todas las formas de subcontratación, luchemos contra los despidos y el trabajo precario. Conoce la declaración del movimiento y súmate, déjanos un comentario o escríbenos a nuestras redes sociales aquí.
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