El Obispado sacó una campaña en redes sociales por “el derecho a la vida”, como dicen ellos, queriendo mostrar una cara más aggiornada y “friendly” para ocultar su pensamiento medieval y retrógrado.
Martes 27 de marzo de 2018 10:27
Foto Infobae
El poderoso movimiento de mujeres, que pegó un salto con la masiva movilización de #NiUnaMenos en 2015, instaló en la agenda nacional el debate por el derecho al aborto seguro legal y gratuito. El Gobierno –de forma oportunista para oculta su propia crisis- dio “via libre” para discutir el proyecto en el Congreso.
A partir de acá el ya gran movimiento por los derechos de las mujeres logró una convocatoria histórica el pasado 8 de marzo, que mostró la inmensa legitimidad que tiene el reclamo por los derechos de las mujeres.
La Iglesia, que viene de una crisis de legitimidad inédita en la región latina, tuvo que intervenir en la discusión nacional. Pero por la pérdida de fieles y de su gravitación en la vida política –sostenida únicamente desde el estado a partir de onerosos subsidios-no puede mostrar la cara en público y de frente.
En la movilización en contra del derecho al aborto del domingo pasado, la mano de la Iglesia fue invisible. Todos sabíamos que estaba detrás, pero la curia no pudo mostrarse abiertamente para no generar un rechazo mayor.
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Ahora, encerrada en la contradicción de no poder participar en una discusión que ya es de masas de forma abierta, pero temiendo que se le “escape la tortuga”, el obispado tuve la peculiar idea de sacar una campaña en redes con la consigna #ValeTodaVIda, con hashtag y todo.
Viendo que las encuestas arrojan que la mayoría opina que la Iglesia no debería meterse en la discusión (ni que hablar de lo que piensan millones respecto a los abultados sueldos de los obispos que pagamos todos), la Iglesia tuvo que mostrarse moderna y “copada” para ocultar lo que verdaderamente son: una institución con preceptos anacrónicos, medievales y retrógrados que le dicen a los jóvenes que no pueden mantener relaciones sexuales antes del matrimonio. Hombres de sotana con mandato de castidad que quieren decidir sobre los cuerpos de las mujeres.