Miércoles 6 de junio de 2018
Capitalismo y patriarcado: una unión indisoluble
¿Qué es el capitalismo? ¿Qué es el patriarcado? Fueron algunas de las preguntas con las que Alejandra Decap, poeta, estudiante de la Universidad de Chile y vocera de Pan y Rosas, abría las palabras el día lunes. “A veces nos cuesta ver que el capitalismo no es sólo un sistema económico, sino que estructura nuestras vidas”, comenzaba.” Y fue precisamente en este intercambio, que uno de los asistentes hacía ver una inquietud que todos (as) quienes hemos integrado el feminismo a nuestras vidas nos hemos hecho. ¿El patriarcado trasciende al capitalismo? Si el patriarcado nace con el surgimiento de la propiedad privada, ¿cómo luchamos para acabar con él?
“Las relaciones patriarcales no se pueden abolir por decreto”, comenzaba diciendo Alejandra Decap. Incluso en la revolución rusa, con el derecho al divorcio, se expresaba el machismo y el patriarcado de manera más dura, cuando por la hambruna los hombres se liberaban de sus deberes como padre al estar liberados de su relación conyugal. “La superación del capitalismo no acaba con el patriarcado, pero sí da las condiciones materiales para sentar las bases culturales para acabar con el patriarcado. Necesitamos cambiar las formas estructurales de esta sociedad para sentar las bases culturales para acabar con la opresión”.
La agenda de género de Piñera ¿una oportunidad para fortalecer el régimen?
“Es parte de la historia. No es la primera vez que un presidente de derecha toma las demandas de las mujeres. Fue incluso Carlos Ibáñez del Campo quien ganó las elecciones del con el voto femenino. ¿Por qué? Por incluir dentro de sus propuestas el trabajo doméstico”. Así seguía la exposición de Alejandra.
¿Qué nos quería decir con esto? ¿Por qué hoy Piñera, un derechista, tomaba las demandas de las mujeres? Nancy López, vocera de Vencer y estudiante de la U. de Chile mencionaba: “lo que entrega hoy Piñera es por una parte, demandas ultra mínimas y por otra, medidas punitivas que tienden a fortalecer el Estado y su dominación. Porque a diferencia de lo que cree cierto sector de la izquierda como el Frente Amplio, el Estado no es un ente neutral. Hoy el Estado está en las manos de una clase que domina a la otra, y por ende, estas medidas punitivas tienden a fortalecerlo (no podría ser de otro modo cuando son ellos quienes sostienen materialmente ese Estado) y no a cambiar el rol que tiene la mujer en la Sociedad. El Estado no busca prever, el Estado hoy actúa sobre hechos consumados para hacer creer a la opinión pública que se hace cargo de la violencia machista. ¿Eso quiere decir que por esto no debamos pelear por cuestiones mínimas? No, todo lo contrario. Aun cuando creamos que el machismo no se derrota sin acabar con el capitalismo, tenemos que arrancarle al Estado hasta el más mínimo derecho para avanzar en la conciencia de los oprimidos, sobre todo, de la clase trabajadora”. Es que para Pan y Rosas, la lucha por acabar con el machismo, no puede darse separada de la lucha por acabar con el capitalismo y es por lo mismo, que debe ser de la mano de los trabajadores, mujeres y hombres, los únicos que tienen la potencialidad de poner en jaque al régimen, al poner en jaque la producción capitalista.
¿Por qué lucha el movimiento de mujeres hoy?
“Hoy nos encontramos con un movimiento de mujeres –que nos quieren hacer ver que es homogéneo- que se cuestiona el machismo dentro de las Universidades y busca transformar protocolos que propendan a espacios universitarios más seguros”, decía Alejandra.
Pero, “este movimiento de mujeres no es homogéneo y en él conviven distintos feminismos”. Uno de ellos por ejemplo, es de Isabel Plá, quien se define a sí misma como feminista y que está muy lejos del feminismo que levanta Pan y Rosas, que es socialista. “Hoy dentro del movimiento de mujeres existe un sector que cree que la lucha es por la conquista de derechos para las mujeres, pero que no da cuenta de las diferencias que existen entre ellas. Un movimiento donde incluso cabe la lucha por los derechos de las pacas y de las mujeres de las Fuerzas Armadas”. Para Pan y Rosas, “La lucha por el género de las mujeres capitalistas acaba cuando se convierten en un hombre capitalista”, enfatizaba Decap. Dejando entrever que dentro de las mujeres y los hombres existen clases sociales (hombres y mujeres proletarios y burgueses) con intereses antagónicos.
Para Pan y Rosas, la lucha contra el capitalismo es para conquistar una sociedad sin clases sociales donde no existan explotadores y explotados. Y en esa lucha, hay mujeres que son nuestras aliadas y mujeres que son nuestras enemigas.
¿Quiénes son los responsables de la violencia machista hoy? Nuestras aliadas y nuestras enemigas
Para Pan y Rosas, la lucha no es contra los hombres. Para ellas, la división no se da entre hombres y mujeres, sino que entre clases. En ese sentido, quienes sostienen la violencia machista no son los varones, aunque la perpetúen, sino que las instituciones que sostienen el régimen y la alianza entre patriarcado y capitalismo.
“¿Quiénes son los responsables de la violencia machista hoy? El Estado, las Iglesias y la derecha, los empresarios”, apuntaba Alejandra. “Y por ende, si queremos acabar con la opresión por género debemos identificar claramente a nuestros verdaderos enemigos”.
La demanda por una educación no sexista
Hoy la demanda unificadora del movimiento de mujeres levantado en las Universidades es por una educación no sexista. Para Pan y Rosas, esta demanda es necesaria pero insuficiente. Es que la educación no sexista, dicen, no se conquistará por cambios meramente culturales al alero de este régimen capitalista. “No podemos concebir la educación no sexista mientras exista la moral de las Iglesias y la injerencia de los empresarios en nuestra educación, y por eso por lo que también luchamos como Pan y Rosas. Y esta lucha no podemos darla solas en diálogo con el gobierno, debemos arrancársela, como cada uno de nuestros derechos más mínimos, de la mano de la movilización y de la unidad con los trabajadores (as).”
Además, enfatizan, no se puede concebir la educación no sexista sino integramos las demandas históricas del movimiento estudiantil como lo es la educación gratuita. “Hoy vemos como son en su mayoría mujeres, por las condiciones de opresión de esta sociedad, quedan fuera de las Universidades. Necesitamos gratuidad en la educación, para darles la oportunidad a esas compañeras de que entren a la Universidad y puedan luchar también junto a nosotras”.
¿Por qué lucha Pan y Rosas?
Hoy Pan y Rosas quiere abrir estos debates dentro del movimiento estudiantil y el movimiento de mujeres. Josseffe Cáceres, dirigenta dela AFUMCE, auxiliar de aseo y vocera de Pan y Rosas, comenzaba su exposición saludando a los compañeros varones presentes en la instancia. “Agradezco particularmente a los hombres que veo en este taller. Para Pan y Rosas, la lucha que queremos dar, si no la damos también con nuestros compañeros varones, va por la mitad. Y continuaba, “hoy se les ha dicho que su lugar dentro de este movimiento en su casa cuestionándose sus privilegios y si, háganlo. Pero los necesitamos sobre todo a nuestro lado para juntos –como aliados- luchar por acabar con la violencia machista, que nos oprime a ambos, pero a nosotras triplemente, como mujeres”.
Pan y Rosas además de luchar hoy por protocolos democráticos, triestamentales y con independencia de las autoridades “porque son ellos quienes legitiman el abuso laboral y sexual y sustentan lógicas autoritarias dentro de las Universidades”, decía Josseffe, lucha por un programa para las mujeres por fuera de las Universidades, que proponen “debiese tomar también el conjunto de los (as) estudiantes y trabajadores (as)”:
Para Pan y Rosas, en palabras de Nancy López “a lo que debe apuntar el movimiento de mujeres hoy es a la radicalización, pero programática. Debemos retomar las asambleas mixtas, reponer nuestras demandas históricas como movimiento estudiantil y luchar de la mano con nuestros compañeros, para poner en jaque a las autoridades y al gobierno”. Es por eso, mencionaban, la importancia de ampliar las demandas del movimiento de mujeres actual a un cuestionamiento del régimen de conjunto junto al movimiento estudiantil, para poner en jaque al régimen que sostiene el patriarcado y el machismo dentro y fuera de las Universidades.