Esta semana comenzó con un video que difundió el jefe de Gabinete Santiago Cafiero en su cuenta de twitter. Escribió “Seamos responsables”. Seamos responsables nos dicen. Y pensaba en esa frase “no sos vos, soy yo”, porque en este caso sería al revés lo que nos quiere decir Cafiero: "no soy yo, sos VOS el responsable.
Lo dice mientras los casos casi alcanzan los 6000 diarios y fallecen en promedio 100 personas por dia. Es como si hubiera un Cromañon cada dos días. Sí, un Cromañon cada dos días.
Se habla de responsabilidad social. Pero quiero que veamos algunos historias, con nombre propio.
Jorge Alcaraz, trabajó 25 años en el supermercado COTO, fue varios años delegado de la sucursal Quilmes. En estos últimos meses había sido trasladado a otra sucursal del barrio porteño de Belgrano, por la demanda en medio de la pandemia. Ahí se contagió, y a pesar de tener síntomas de Covid lo obligaron a seguir yendo a trabajar. Ayer conocimos la noticia de su fallecimiento, luego de ser internado en terapia intensiva por un cuadro respiratorio grave.
Su muerte se suma a la de la esposa de otro trabajador de COTO el viernes pasado. la contagió por no saber que era portador del virus, ya que la empresa no sólo incumple con los protocolos sanitarios de protección, sino que se niega sistemáticamente a realizar hisopados. Exponen a empleados, familiares y clientes.
Según informan los propios trabajadores hay más de 500 contagiados de Covid-19, pero la cadena de Alfredo Coto los oculta, obligando a los trabajadores y trabajadoras a asistir a sus puestos aun con síntomas. Se niega a cerrar los locales para una adecuada desinfección. El colmo: si hay un caso positivo, ante la duda los mandan a hacer cuarentena pero dándoles vacaciones, para no reconocerles ni pagarles las licencias por aislamiento.
¿Por qué no aparecen los Alfredo Coto en el video de Santiago Cafiero? Son estos patrones los que juegan con la vida del pueblo trabajador, los extorsionan y los obligan a exponerse al contagio. El riesgo para la vida de millones son estos empresarios.
Recordemos otro caso: el de Stella Cabral, trabajadora de Mondelez ex Kraft, contó su situación esta semana en Alerta Spoiler. “Nos acostamos con 80 casos y nos levantamos con 85”. Stella cuenta que ella está aislada, y de su sector deberían estar todos aislados,sin embargo a su compañera que está tercerizada la obligan a ir igual. El 60% de la fábrica está tercerizada. ¿Ustedes vieron alguna campaña oficial que exponga el maltrato y la discriminación de las multinacionales con los trabajadores más desprotegidos? ¿Que hayan tomando alguna medida contra las empresas cuando incumplen los protocolos? Los trabajadores ni siquiera son informados de los protocolos que las empresas deberían cumplir, y nadie les garantiza que si reclaman no los persigan o despidan. Son los trabajadores los unicos con interés de cuidar su vida y la del pueblo trabajador, lo han hecho organizados en Comisiones de Seguridad e Higiene como en Aeroparque logrando que le den los insumos sanitarios. O en Felfort haciendo paro para que la empresa cumpla los protocolos.
Alex Aquino, enfermero. Falleció el martes de la semana pasada. Como muchos trabajadores de la salud que están precarizados, Alex tenía dos trabajos para llegar a fin de mes: era enfermero en terapia intensiva en el Sanatorio Modelo de Caseros, y de la unidad coronaria del Hospital Bocalandro de Tres de Febrero. En este hospital ya habían denunciado varios casos de trabajadores de la salud con covid positivo. Ayer Uma Flores, enfermera del Hospital Central de Mendoza, nos contó que está cobrando 20 mil pesos de bolsillo por mes, y otros profesionales cobran 16 mil pesos. Asi tratan a los trabajadores de la salud que están en la primera línea.
¿De quién es la responsabilidad de los Jorge, las Stellas, los Alex? ¿Y de Ramona Medina? En los barrios pobres viven hacinados y durante días sin agua como denunció Ramona en la villa 31. Como pasó en Villa Azul en la PBA que también tuvo fallecidos. ¿Cómo tiene la cara Cafiero de pedirle “responsabilidad” a ellas, a ellos que no tienen ni siquiera agua para lavarse las manos? Ramona Medina, ¿falleció por responsabilidad de quien? ¿De ella por no cuidarse? ¿De sus vecinos que tuvieron que salir a laburar porque sino no comían?
Estas historias no son las que cuenta el ministro Santiago Cafiero en su video. La de las y los trabajadores que tienen que salir a laburar en fábricas, pedaleando para las app, hospitales, donde la vida de los laburantes para los empresarios no vale nada. ¿Por qué esto no es un eje de debate público? No la responsabilidad social en general, sino la de estas multinacionales y también la del propio estado en los hospitales públicos. ¿Cuántas pruebas más se necesitan para ver el papel de los grandes empresarios? ¿Cuántas muertes más? Quien no lo vea, quien no haga nada mientras se repiten frases como “seamos responsables”, pasa a ser cómplice de esta realidad.
En la comunicación del gobierno también se ven sus prioridades. Los grandes empresarios se salvan siempre. Hasta las ONGs lo describen, como Oxfam que acaba de publicar que las elites económicas de América Latina y el Caribe ampliaron sus fortunas en 48.200 millones de dólares desde el inicio de la pandemia. Del otro lado, los millones que se cuentan son de pobres y desocupados: pronostican que hasta 52 millones de personas van a caer en la pobreza y 40 millones perderán su trabajo en la región. Y no quieren tocar los intereses de los grandes empresarios y multinacionales. Ni en sus videos, ni con un mísero aporte a las grandes fortunas.
Si todos y cada uno no tenemos las mismas condiciones económicas, sociales, sanitarias para cuidarnos de la pandemia, no puede existir la responsabilidad colectiva. Ese es justamente el problema estructural de cualquier sociedad capitalista: está basada en la desigualdad.
No Cafiero, no es el pueblo trabajador el responsable. Son los miserables de siempre que se hacen más ricos mientras la mayoría se hace más pobre. Son las ganancias por encima de nuestras vidas. Y eso es lo que hay dar vuelta, para que la historia empiece a ser otra.