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El Círculo Rojo. Pantallas y ficciones: ¿mucho para elegir?

Se estrenó Porno y helado, la primera serie argentina de la paltaforma Amazon Prime. ¿Más pantallas para las ficciones nacionales? Columna de Cultura en El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos FM 89.9.

Celeste Murillo

Celeste Murillo @rompe_teclas

Viernes 18 de marzo de 2022 01:14

Porno y helado es la primera producción argentina para la plataforma Amazon Prime Video. Dirigida y escrita por Martín Piroyansky.

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· La historia empieza de forma muy simple: Pablo (Martín Piroyansky) y Ramón (Ignacio Saralegui) son amigos y los viernes se juntan a ver porno y comer helado. Ceci (Sofi Morandi) es una estafadora de poca monta, una busca. Por una serie de acontecimientos aleatorios terminan armando una banda.

· En diez episodios de media hora vemos un recorrido bizarro que incluye un bar gentrificado, una logia de taxistas y a Susana Giménez, que vuelve a la actuación como la esposa de un candidato a presidente con un raro fetiche por los materiales de construcción.

· Porno y helado utiliza de forma muy interesante el humor y el absurdo, sin evitar por eso temas que son parte de la conversación social hoy como el machismo, el éxito y el fracaso, la gentrificación.

¿Más lugar en las pantallas?

·Es la primera producción argentina para la plataforma Amazon Prime Video.

· Varios protagonistas saltaron de Youtube o Instagram a la plataforma, algunos pasaron por la televisión pero son “famosos” por sus contenidos en redes.

· Como realizador, Martín Piroyansky ya había incursionado en el formato de serie con Tiempo libre, emitida en el canal de Youtube de Untref (hoy en cine.ar).

· Cuando estrenaron Porno y Helado en Amazon Prime, Netflix anunció que este sería el año del cine argentino en la plataforma.

· En 2021, Netflix estrenó Distancia de rescate, en febrero 2022 la temporada 4 de El Marginal. Pero la serie que nació en la TVP no se pudo ver en la televisión abierta porque el contrato con Netflix no lo contempla. Algo parecido pasa con las películas que compran las plataformas y no se estrenan en cine.
· Las plataformas tienen el dinero para hacer las ficciones que nadie quiere o puede producir. Y ese dinero les permite imponer condiciones sobre contenidos, distribución y, especialmente, sobre la oferta de lo que está a la mano para ver.

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¿Hay mucho para elegir?

· Hablamos de Netflix porque es la más grande, pero su esquema de negocios es similar a la de otras plataformas que se disputan el mercado. El lenguaje no es casual porque todo, incluso las producciones culturales, son introducidos en un esquema de negocios.

· La pandemia fue clave para consolidar la digitalización de diferentes consumos culturales. Esto no es necesariamente malo, como explica Ezequiel Rivero que investiga sobre estos consumos. Comparó (reconociendo los límites) la gente que vio obras de teatro el segundo trimestre de 2019 (30.000) y de 2020 (500.000). Es una pregunta para otra columna pero, ¿hay poco interés en teatro o es difícil ir al teatro?

· Con el cine nacional pasa algo similar. Durante 2020 la plataforma cine.ar puso en la pantalla muchas películas argentinas, incluso vendió tickets virtuales (cerca de 30.000). Y esto me recordó algo que denunció la directora Ana Katz, que explicó cuando estrenó El perro que no calla el circuito de la muerte para las películas argentinas, que solo están siete días en cartel para “probarse”. Otra pregunta para otra columna: ¿no nos gusta el cine argentino o es difícil verlo?

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· Las grandes plataformas llegaron a la pandemia con ventaja y con muchos contenidos que generaban interés. Netflix terminó 2021 con más de 220 millones de suscripciones en el mundo (le sigue Amazon Prime con 200 milones). En Argentina acumuló cinco millones de usuarios únicos en plena guerra de streamings en curso.

· La televisión abierta llegó con su audiencia diezmada, privilegiando enlatados extranjeros, noticias, entretenimiento y reality show (último reducto de los “famosos”).

· Las ficciones argentinas quedaron atrapadas en una tele sin ficción, cines sin gente (por razones variadas) y plataformas como pocos contenidos nacionales. Netflix solo tiene un 2 % de producciones argentinas.

· El resto son contenidos extranjeros, sobre todo de Estados Unidos. ¿Está mal ver producciones extranjeras? Por supuesto que no, nos gustan, nos interesan pero es bueno saber que es casi lo único para elegir.

· ¿Está mal que un contenido original, que nos interesa, nos gusta por el motivo que sea esté disponible en una plataforma? La respuesta es no, claro que no. Pero no podemos dejar de pensar en todas las posibilidades que existen de producciones culturales que no entran en este esquema simplemente porque a una empresa no le interesa.


Celeste Murillo

Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.

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