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Red Internacional
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OPINIÓN. Paritarias Vitivinícolas en Mendoza: festejos, burla y bronca obrera

Jorge Márquez Obrero vitivinícola

Domingo 30 de agosto de 2020 00:00

En los últimos meses se han dado a conocer ciertos números que han provocado mal humor en el trabajador bodeguero y el trabajador de viña. Se trata de las ventas producidas en esta etapa atípica del sector, en donde ha habido aumentos de ventas de vino de casi un 50% para la exportación (corresponden a vinos fraccionados), un 26% para mercado interno (corresponden a vinos fraccionados) y un 70% de vino a granel. Entiéndase por vinos fraccionados a aquellos productos que vienen dentro de envases medidos tales como botellas o cajas y que por vinos a granel, a bolsas plásticas que se colocan dentro de un contenedor para luego llenarlos con el producto que será exportado a otras bodegas del mundo donde se le hará el fraccionado correspondiente, en dicha bolsa caben alrededor de 22 mil litros en cada una.

Si a estas cifras que se han dado a conocer a través de diversas cámaras empresariales tales como: Bodega Argentina y Coviar, entre otras, y la comparamos con los sueldos de los trabajadores de viña y de bodega, obviamente podemos ver la poca preocupación que este sector tiene para con sus empleados siendo que estos están apenas por encima de la línea de indigencia. Un sueldo de un obrero de viña rondaba, previo al cierre de paritarias, $19.600 y uno de un obrero de bodega rondaba $20.571, la canasta básica para el mes de Julio fue de $39.889,5 y la línea de indigencia es $15.401,33.

El sueño de todo trabajador de viña y de bodega es cobrar por encima de la canasta básica, pero este sueño está bastante lejos de ser posible, ya que los representantes gremiales que estos dos grupos de trabajadores y trabajadoras tienen; SOEVA (SINDICATO de OBREROS y EMPLEADOS VITIVINICOLAS ARGENTINOS) y FOEVA (FEDERACION de OBREROS y EMPLEADOS VITIVINICOLAS ARGENTINOS) no tienen el compromiso de ser auténticos representantes sindicales. Siendo este un año atípico y declarando a los trabajadores vitivinícolas como “esenciales” ante la pandemia, la entidad gremial se ajustó al ritmo de los empresarios para abrir las paritarias correspondientes al año 2020. Tanto este año como en todos los otros años anteriores siempre ha pasado lo mismo, alargan hasta las últimas instancias de paritarias hasta llegar a los famosos anuncios de paros. Una vez que llegan y ponen la fecha para el primer paro, el ministerio dicta la conciliación obligatoria y el paro tiene 21 días en suspenso, pero cuando se está por terminar la instancia de conciliación, ellos, FOEVA Y SOEVA, terminan arreglando un monto no muy superior al que los empresarios les habían ofertado antes de la conciliación, y como siempre, en “cómodas cuotas” para el empresariado, hasta el mes de Febrero del próximo año. Los empresarios festejan este arreglo.

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Tenemos que tener en cuenta que hasta último momento según expresaron desde el sindicato y la federación, ellos no se habían bajado de su pedido inicial que consiste en que los 4 mil del decreto presidencial pase al básico en el mes de Agosto y obtener 6 mil pesos no remunerativos y que mes por mes pasaran al básico hasta el mes de Febrero de 2021. En todos los años que este obrero vitivinícola lleva en el rubro jamás vio que el pedido inicial del Sindicato y la Federación se cumpliera, es decir, siempre bajaron porcentajes en cuanto a la petición. Finalmente la paritaria se cerró el lunes pasado, y el Sindicato también festeja el acuerdo. Lo que era el pedido original del Gremio, terminó siendo una burla, a pesar de que del anuncio realizado y presentado como un magnifico acuerdo, es una nueva desilusión para los trabajadores y trabajadoras del sector vitivinícola.

Los trabajadores y trabajadores vitivinícolas somos esenciales a la hora de generar riqueza para nuestros patrones y para la provincia, pero no a la hora de recompensar nuestro esfuerzo con un salario acorde a las ganancias patronales

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Como dijimos, el pedido inicial del sindicato arrojo los siguientes números: $4.000 del decreto presidencial al básico en el mes de Agosto y $6.000 NO REMUNERATIVO que mes por mes fueran incorporándose al básico, pero como dice el dicho “de lo dicho a lo hecho hay un gran trecho” ya que los números conseguidos en este último acuerdo fueron: el decreto presidencial ($4.000) se pasará en dos cuotas una para el mes de Julio con el 10% y la otra para el mes de Agosto con el 9,44%, $3.000 NO REMUNERATIVOS en los meses de Agosto, Septiembre y Octubre, para luego en los meses de Noviembre, Diciembre y Enero sumar $800 llegando a un total de $3.800, por último en el mes de Febrero se le sumarian otros $500 dejándolo en $4.300.

De esta forma disfrazando la verdad, han llevado a que los trabajadores y trabajadoras de viñas y de bodegas lleguen a no confiar en el sindicato y la federación y que no quieran levantarse y pelear por una causa justa como la que es tener un salario digno. Los obreros quieren más representatividad de parte de este gremio porque no podemos seguir cobrando apenas por encima del límite de la indigencia, siendo que la vitivinicultura es una de las principales actividades laborales que se desarrollan en Mendoza.

Me gustaría alentar a mis compañeros de viña y bodega, a unirnos todos en esta lucha. Tenemos que ir todos por un mismo objetivo, que es la mejora de nuestras condiciones laborales y salariales. Tenemos que presionar al Sindicato y la Federación para que nos represente con mayor compromiso. Y si ellos no lo hacen, los trabajadores debemos despertar una conciencia de organización que se fortalezca en cada viña y en cada bodega. Una conciencia que nos inspire para hacer respetar nuestro trabajo y nuestra dignidad. Los trabajadores y trabajadores vitivinícolas somos esenciales a la hora de generar riqueza para nuestros patrones y para la provincia, pero no a la hora de recompensar nuestro esfuerzo con un salario acorde a las ganancias patronales. Para los distintos Gobiernos, y para los grandes empresarios de Bodegas, los obreros siempre fuimos el eslabón más barato en la cadena productiva de la vitivinicultura, y ningún sector involucrado, tiene la voluntad de cambiar esta realidad, por eso, es hora de que los propios trabajadores comencemos a organizarnos para hacerlo.