El gobernador bonaerense junto al ministro encubridor de crímenes Sergio Berni festejaron en Pilar la entrega de 40 patrulleros al municipio con fondos otorgados por Alberto Fernández tras el motín de la Policía Bonaerense. Total normalidad y más gatillo fácil.

Daniel Satur @saturnetroc
Lunes 14 de diciembre de 2020 13:57
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, afirmó este lunes que su gobierno “está llevando adelante una de las inversiones más grandes de la historia” en tecnología y recursos para el área de la llamada “seguridad”. A su vez agradeció la “comprensión histórica del presidente Alberto Fernández, que decidió distribuir recursos” para ese fin.
Kicillof hizo esa afirmación mientras entregaba cuarenta patrulleros al municipio de Pilar, en el norte del Gran Buenos Aires, adquiridos a través del programa Provincia Leasing con un costo de $ 54 millones. Junto a él estaban su ministro de Seguridad, el derechista Sergio Berni, y el intendente de Pilar Federico Achával junto a otros funcionarios provinciales, municipales e intendentes del conurbano bonaerense.
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“Vamos a seguir batallando y discutiendo de cara a la sociedad”, dijo el gobernador en relación a la coparticipación. “La provincia necesita una mayor coparticipación porque aporta el 40 % de los recursos y recibe el 20. No nos alcanza”, señaló para justificar por qué no gasta más y más aún en patrulleros, balas y sueldos de efectivos.
De todos modos agradeció a Alberto Fernández por su, según él, “comprensión histórica” al decidir “distribuir recursos y lanzar un plan de seguridad para la provincia de $ 37.000 millones”. Kicillof se refería a la medida adoptada por el Gobierno nacional de reasignar un 1 % que recibía la Ciudad de Buenos Aires de coparticipación para dárselo a la provincia. Fue luego de la protesta extorsiva de la Policía Bonaerense (que llegó a rodear la Quinta de Olivos) a la que cedió de forma urgente el Frente de Todos.
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Según Kicillof, “estos cambios van a mejorarle la vida a los vecinos”, como si engordar exponencialmente a las fuerzas represivas del Estado implicara alguna merma de los efectos violentos y mortales que deja el crimen organizado y el gran delito. Precisamente esas fuerzas son partícipes directas o regentes de esos rubros tan rentables para su caja en asociación con capitalistas ilegales.
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“Sin elementos, la Policía no puede dar respuesta”, dijo el Gobernador. Sin embargo en las últimas décadas la Policía no dejó de recibir enormes aumentos presupuestarios y una multiplicación del poder de fuego de sus efectivos. Lo que lejos de redundar en “seguridad” para la población derivó en más cantidad y mayor brutalidad de casos de gatillo fácil y muertes por torturas en comisarías.
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Pero además Kicillof miente al decir que “hay que reivindicar que los agentes de la Policía son trabajadores de nuestra provincia y requieren dignidad en sus condiciones de trabajo”. Plantear que los casi cien mil policías bonaerense son parte de la clase trabajadora es una operación ideológica para justificar mantener contenta a la tropa con aumentos de sus ingresos a cambio de un servicio armado al gran capital.
El gobernador culpó a su antecesora María Eugenia Vidal por “llenarse la boca con discursos vacíos” y no invertir en serio en patrulleros, chalecos y municiones. O sea, una competencia entre fuerzas políticas para ver quién fortalece más al aparato represivo estatal mientras las asignaciones a salud, educación, vivienda y alimentación siguen siendo recortadas con la excusa de que la “crisis” lo impone y que no se puede dejar de pagar la deuda con el FMI y los fondos buitre.
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Mientras tanto, con más patrulleros, plata e impunidad la Bonaerense sigue persiguiendo, deteniendo, torturando, desapareciendo y matando a jóvenes pobres en todo el territorio de la provincia con aval de sus jefes políticos, Berni y Kicillof.
Para no hablar de la represión planificada, como cuestión de Estado, que se vio en Guernica cuando miles de familias ocupaban un terreno en reclamo de tierra y vivienda. Allí también Berni y la Bonaerense fueron los enviados predilectos de Kicillof para "terminar" con la "inseguridad" que le generaba a los ricos para los que gobierna un reclamo popular de tal magnitud.
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Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc