Los festejos del día de la primavera estuvieron acompañados por la saturación policial en los parques y en el centro de la ciudad. Se desarrolló un enorme operativo en las zonas donde concurrieron miles de jóvenes.
Micaela Beloso Dirigente de la Juventud del PTS
Jueves 22 de septiembre de 2016 11:47
El día de ayer miles de jóvenes salieron a disfrutar de la “Rosario con cultura”, tal como la promocionó la Municipalidad para el día de la primavera. Pero el disfrute se volvió hostil para mucho de esos jóvenes que fueron a pasar el día al parque o al centro. Por donde se mirase se veían a cientos de policías y gendarmes con sus trajes y sus armas.
Un vallado de unos 100 policías distribuidos en las zonas de acceso a los parques que dan al río, cacheaba a cada joven que entraba o salía del Monumento o de los galpones en donde se desarrollaban recitales. Grupos de pibes contra la pared a los que se le confiscaban desde los cigarrillos hasta las bebidas. La Municipalidad de Rosario convirtió a cada una de las zonas donde se concentraban los festejos en una cárcel a cielo abierto.
Usar una gorra era motivo más que suficiente para ser demorado y sometido a controles abusivos por parte de las fuerzas de seguridad. Como suele suceder en estas jornadas miles de jóvenes de los barrios de la ciudad se acercan al centro y a los parques que dan al río. Pero como para la municipalidad estas zonas están "reservadas" para la clase media y había que hacerlo notar. La forma en que lo hicieron fue inundar con agentes de la Policía santafesina y de gendarmes.
“Nos buscaban marihuana, pero le dijimos que no teníamos a lo que el policía respondió: si, mira tu cara, por acá hay olor a porro” contó Jonathan a La Izquierda Diario.
“A mí me revisaron varias veces en muchas ocasiones. Esta vez la policía se comió el abuso, hizo que no tienen que hacer como insultar o apretarte con toda para que te quedes quieto. Me sacaron los cigarrillos que comenzaron a fumar cuando me di la vuelta” denuncia Maxi.
Los sucesos que ocurrieron ayer en la ciudad de Rosario no son más que la otra cara de la campaña de mayor mano dura y fortalecimiento del aparato represivo que los gobiernos municipal, provincial y nacional foguean. Como siempre las víctimas del abuso policial fueron las mismas: jóvenes de barrio que hasta el derecho a disfrutar de su día del estudiante le es negado.