Soy estudiante del 8° semestre de enfermería y cuando realizamos prácticas hospitalarias vemos las carencias del sistema de salud día con día.
Gabriela Flores Estudiante de Enfermería en la UNAM
Sábado 12 de marzo de 2016
Según la Secretaría Panamericana de la Salud “para que una persona sea atendida correctamente en un centro hospitalario por cada 4 pacientes debería haber una enfermera dedicada a su cuidado”.
En México esa realidad se ve superada por la existencia de 15 a 20 pacientes por cada enfermera. Pero eso es sólo uno de los muchos problemas que enfrentamos enfermeras y enfermeros ante la crisis de la salud pública.
La falta de material
En un hospital todo se resuelve con cinta adhesiva y es lo que más falta. En presencia de esta elemental necesidad las estudiantes y trabajadoras de enfermería compranos nuestras propias cintas y no las prestamos a nadie.
Hay cada vez más escasez de medicamentos. Si necesitas algo que no sea paracetamol entonces debes correr a otro piso a conseguirlo.
Las soluciones (sueros) son cada vez más restringidas como si un paciente pudiera decirle a su cuerpo que debe pedir menos solución en cada turno y también debes decidir si ponerle esta u otra a falta de alguna porque hace mucho que no la surten.
Hay medicamentos específicos para actuar durante una emergencia que permanecen en un carro rojo y en cada recuento hay menos en cada gabinete y menos en los números de surtido. Éstas son sólo algunas de las carencias de materiales básicos que obstaculizan una buena atención para los pacientes del sistema de salud pública.
La cantidad de pacientes
Por si la falta de material no fuera suficiente, encima debemos atender a más del triple de pacientes de los que se atienden en otros países y en peores condiciones de infraestructura, de salario, de material, de oportunidad de ascenso, de reconocimiento social, etcétera.
Nos toca atender en un turno de 8 horas de 15 a 20 pacientes en promedio. Una realidad contraria a las propuestas por la Secretaría Panamericana de la Salud, la cual a través de estudios realizados que sugieren que para que una enfermera pueda llevar a cabo las actividades propuestas por las Guías de Práctica clínica (elaboradas por la misma) debe atender en el turno de 8 horas a 4 pacientes.
En México eso es una utopía, pues hay tal cantidad de pacientes que la atención no puede ser brindada de manera integral en la mayoría de las ocasiones.
Al final de un turno de 8 horas los pies te punzan, porque durante esas 8 horas no te sentaste un momento. Tienes mucha hambre porque no puedes comer de tantas tareas pendientes siempre por realizar.
Siempre hay una tarea pendiente: eso por supuesto involucra a un paciente y a su familiar los cuales se quejarán de mala atención y con justa razón. Pero una persona no puede satisfacer las necesidades de 20 en condiciones de mucha dependencia y quedar bien con todos. Es una verdadera misión imposible.
Políticas en contra
El 28 de noviembre de 2014 se aprobó la “Convocatoria de profesionalización de enfermería 2014”. Una reforma sugerida por la extitular de la Secretaría de Salud Mercedes Juan, quien aplicó esta violenta política que prepara el camino para que los que ahora somos estudiantes de la licenciatura en enfermería seamos el próximo personal capacitado de los sistemas de salud.
Pero ese “personal de calidad” que estudió durante cuatro años una carrera e hizo un año se servicio social ganará como un auxiliar de enfermería que recibe un salario mucho menor, con la exigencia de contar con un título universitario para poder trabajar.
A esto se suma que ya no podemos escalafonar más de una vez, favoreciendo así mano de obra calificada en todas las áreas pero a bajos costos.
No tendremos derecho a ocupar un cargo de jefas y pertenecer al sindicato. Deberemos elegir entre una u otra, la edad para jubilarnos, las prestaciones, la precarización laboral se deslizó en nuestra disciplina sin lograr frenar la implementación de tan aberrante política.
Los sindicatos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), del Instituto de Servicios y Seguridad Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISEMyM), Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) y Secretaría de Salud (SSA) así como de las direcciones de las carreras en las distintas instituciones educativas tanto públicas como privadas se volvieron cómplices del Estado para callar la voz de quienes salimos a luchar y dar la pelea en las calles.
Fue mediante amenazas, despidos y sanciones, por un lado, a las y los alumnos en las escuelas con reprobarlos si iban a las marchas. Y por el otro, las instituciones de salud pública que amenazaban o sancionaban a las y los trabajadores que se organizaban.
En ambos casos con el discurso en los medios de que no pasaba nada, que éramos 600 en las calles cuando el 6 de enero logramos reunir a más de 15,000 enfermer@s tanto trabajador@s como estudiantes afuera de la Secretaría de Salud, pero la falta de unión del gremio permitió que nos ganaran la batalla.
Es necesario dar a conocer a la clase trabajadora y los sectores populares la verdadera situación que enfrentamos las y los trabajadores de la salud. Envía tu denuncia y tu testimonio a twitter LID MX o a Facebook LID MX.