Si los llamados “tiempos mejores” no llegaron en el primer round de su gobierno, menos lo planean hacer en este segundo tiempo denominado el de las “reformas estructurales”, y es que la derecha busca contener a un sector muy efervescente: la juventud
Sábado 16 de marzo de 2019
Si hay un sector que cambió la agenda política y le abrió una gran crisis al régimen del cual aún no puede salir sin duda alguna es la juventud. Con presencia en el movimiento estudiantil, y ahora en el movimiento de mujeres, la juventud se sigue haciendo presente en las calles, evidenciando el fantasma de lo que puede llegar a hacer con la masiva marcha del pasado 8M.
Es por esto que la derecha busca apagar pronto una llama que puede estallar.
La derecha se encuentra presionada
De los porcentajes que tanto la derecha aclamaba al retornar al sillón presidencial sólo queda el recuerdo. Y es que Chile Vamos se encuentra cuestionado por ambos lados. Por un lado desde la calle, con toda la crisis que se profundizó post asesinato cobarde y encubierto por el gobierno del comunero Camilo Catrillanca, y pasando posteriormente con la gran demostración de fuerzas del pasado 8M.
Por otra parte, las críticas que se han hecho llegar al mismo gobierno por parte de la esfera empresarial, que comienza a presionar para que el gobierno acelere sus ataques hacia la población joven, femenina y trabajadora. Expresión de esto es la cuestionada reforma tributaria y el profundo cuestionamiento a Felipe Larraín, cabecilla de la cartera de Hacienda. A lo que se le suma el descontento empresarial, en donde empresas como Guante-Gacel han despedido a más de 200 trabajadores, justificándose en la gestión del gobierno que ha retrocedido en su crecimiento económico a un 3,5% en sus proyecciones.
Pero a esto se le suma también que el gobierno tampoco posee la mayoría en el parlamento para pasar holgadamente sus ataques, por lo que ha orientado sus fuerzas a negociar con la llamada “oposición parlamentaria” sin conseguir mayores logros. Política que ha producido asperezas y desconfianzas por lo que comienza a cristalizarse como un sector de la “derecha dura” al interior de los partidos que componen Chile Vamos, en una suerte de “el Presidente negocia ahora con nosotros porque no le resultó con la oposición”.
La falsa promesa de gratuidad, el toque de queda y la represión policial
Es en este contexto que la derecha fragua (no sin debates interno claramente) una serie de ataques para la juventud.
Uno de estos es la mayor atribución que le quieren otorgar a la corrupta y abusiva institución de Carabineros, permitiéndoles realizar controles de identidad a menores de entre 14 y 16 años.
Ante esto Piñera afirmó que: “¡Por supuesto que no va a ser fácil! Pero este Presidente no está simplemente para hacer solamente las cosas fáciles… Por eso yo le digo a nuestros parlamentarios, a los de Chile Vamos, ¡tengan más fe! Esto es algo que la inmensa mayoría de los chilenos lo quiere, lo necesita y lo está pidiendo a gritos. Y también nos ayuden a convencer a aquellos que se han opuesto desde el primer minuto, igual como ocurrió con Aula Segura”.
Más fe pide Piñera en su bloque para que puedan darle mayores atribuciones a una institución que despilfarra corrupción y abuso, comparándolo a un proyecto sumamente represivo como lo fue Aula Segura. Si la policía ya realizaban montajes a destajo, ahora lo harán a diestra y siniestra pudiendo acceder a revisar mochilas y autos de la juventud.
Como si esto fuera poco, el gobierno mantiene a más de 27 mil estudiantes a nivel nacional que han perdido la llamada beca de gratuidad, dejándoles las opciones de una deserción forzosa o endeudarse durante años con el CAE, antesala para la banca privada.
Sin embargo, la derecha nos muestra que el pinochetismo aún no pasa de moda. Así lo muestran las declaraciones de J.A Kast: “Hay que usar todas las herramientas jurídicas y policiales disponibles para derrotar la delincuencia. Toque de queda juvenil, control de identidad y más facultades para Carabineros son indispensables”.
Es decir, disponer de las fuerzas represivas del Estado para aumentar el autoritarismo en las calles, evidenciando cada vez más el rostro proto-fascista de Kast y de toda la derecha que nuclea a sus espaldas.
El gobierno ya lo ve: La juventud puede hacer temblar a este gobierno ¿Qué esperamos para hacerlo?
Este es un año clave. La derecha busca hacer pasar las “reformas estructurales” para contentar a sus jefes: los empresarios. Debemos enfrentarlos para impedir todo ataque a la población joven, femenina, migrante, mapuche, a la diversidad sexual y a la clase trabajadora.
Pero esto debemos hacerlo a través de una gran organización que se nutra de la unidad de las luchas: del movimiento de mujeres que demostró una gran potencia este 8M, el movimiento estudiantil que hizo temblar a Piñera y su séquito durante su primer mandato, y la fuerza imparable de la clase trabajadora que demostró un destello de lo que puede hacer con la huelga portuaria en Valparaíso.
Orientar todas estas fuerzas, con la potencia de la juventud podría ser algo sumamente potente para enfrentar al gobierno, apuntando como punta pie inicial este 11 de abril, paro convocado a nivel nacional contra las reformas de Piñera.
Debemos realizar un paro efectivo a nivel nacional: paralización de todas las universidades, liceos, colegios y lugares de trabajo para enfrentar al gobierno y sus reformas. Sin embargo, esto no lo lograremos de la mano del Partido Comunista ni el Frente Amplio, quienes han priorizado su política de los “mínimos acuerdos” en las estrechas paredes del parlamento con la ex Nueva Mayoría y la DC-provida. Además de mantener una paz con el gobierno en las calles la mayor parte del año pasado, sin organizar desde las bases un paro efectivo que hiciera temblar al gobierno.
La potente movilización de este 8M demostró que podemos hacer la tierra temblar. No esperemos más y enfrentemos juntas y juntos, en unidad con las y los trabajadores todos los ataques de la derecha. Si ellos preparan ataques contra nosotros, debemos responder con lo más potente que ha demostrado ser la juventud: un sector explosivo que puede llenar las calles y cambiarlo todo.