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Red Internacional
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Mujer. Pioneras de la ciencia en México

En pleno siglo XXI, las mujeres enfrentamos el prejuicio sobre la vida que elegimos y la profesión que queremos ejercer. El machismo y el acoso se han expresado históricamente en el mundo de la ciencia.

Jueves 27 de julio de 2017

Hace 125 años Matilde Montoya se recibía como la primera mujer médica en México, cuarenta años después Concepción Mendizábal obtiene el título de ingeniera civil. Estas mujeres fueron las primeras en lograr entrar a un mundo que solo era para los hombres, rompiendo esquemas y tradiciones.

Hoy en día, alrededor del 49% de la matrícula de la educación a nivel superior está compuesta de mujeres, a pesar de haber conquistado ser ya casi la mitad de las estudiantes en las universidades, aún existe una división clara en las carreras que son para mujeres y hombres. De cada 100 estudiantes en el área de la educación 68 son mujeres, en el área de salud representamos el 61%, en el área de las físico-matemáticas tan solo 35 son mujeres, en arquitectura y diseño 23 y en ingenierías 19.

Si hablamos de cuántas de estas mujeres que terminaron el nivel de licenciatura y se adentraron en el campo de la investigación, las cifras se vuelvan más desalentadoras. Actualmente 7,444 mujeres que representa el 34% del total, pertenecen al Sistema Nacional de Investigación (SIN), cifra que desde la creación del SIN en 1984 a la actualidad tan sólo ha crecido un 14% y comparado con el crecimiento demográfico de la población femenina mexicana este número es ridículo.

Las mujeres nos seguimos enfrentando a prejuicios muy arraigados sobre la carrera que queremos estudiar, al mismo tiempo que dentro de las aulas el acoso sigue siendo algo común, y el estigma de que "las mujeres no nacimos para ser científicas o ingenieras" persisten en pleno siglo XXI.

Aunado a esto, el área de la ciencia e investigación en México ha venido sufriendo golpes brutales. A inicios del año en curso se anunció el recorte en un 23% al presupuesto destinado a esta área, esto solo equivale al 0.5% del Producto Interno Bruto del país.

Debemos pensar en que no solo debemos romper con los estereotipos de género para que existan más científicas, sino en romper todas las barreras a las que nos enfrentamos no solo las mujeres, sino cualquier persona que se enfrenta a la discriminación por su preferencia sexual, por su clase social y por su origen étnico.