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Red Internacional
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Bolivia. Plantón en Sucre exige justicia para las víctimas de feminicidios

Jueves 30 de octubre de 2014

Activistas feministas, amistades y familiares de mujeres víctimas de feminicidios, realizaron un plantón este 27 de octubre en las puertas del Tribunal Departamental de Justicia de Sucre. Las voces y las pancartas pedían: “Justicia oportuna, clara y transparente… una justicia que no se venda”. Los familiares llevaban las fotos de las mujeres asesinadas mientras sus voces se quebraban entre el clamor de justicia y el llanto, porque, según manifestaron: “la justicia boliviana solo entierra a las mujeres dando impunidad a los feminicidas”.

Al plantón convocado por el Comité Justicia para Sarah –denominado así por un caso emblemático de feminicidio en la ciudad de Sucre – llegaron amistades y familiares de 5 mujeres que perdieron la vida cruelmente en manos de sus parejas: Rosario Vargas ( 17 de febrero 2011), Lidia Duran (abril 2013), Karen Cuba (1 enero 2014) , Jessica Condoril (11 de junio 2014) y Mauren Grass (julio 2014).

Así como miles de casos en Bolivia, estos casos, incluido el de Sarah, tienen en común la retardación y escasa transparencia en el manejo de sus procesos. Según las personas movilizadas: “el tema resulta aún peor en el caso de Lidia Durán, en el que se cuenta con pruebas irrefutables contra el agresor, con un pequeño hijo como testigo de la víctima, y siendo un caso consumado después de la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia), la que en teoría debería obligar a un manejo eficiente de la justicia... en teoría”.

Sin embargo, dice Lina Cruz, integrante de Feministas Callejeras, “los familiares deben cargan con todo el dolor ante este sistema jurídico de carácter patriarcal y machista, que absurdamente obliga a los familiares a demostrar que la mujer no hizo nada para merecer esa muerte, casi con el fin de justificar y encubrir esta violencia, por lo que las juicios y las sentencia siempre tienen un sesgo de género que naturaliza la violencia hacia las mujeres”.

Las voces de los familiares de Lidia Durán visibilizan que el valor supremo de la justicia es el dinero, enfrentándose a un contexto donde los sectores empobrecidos por el sistema económico capitalista, son quienes tienen menos oportunidad para acceder a esta justicia; más al contrario, lo único que consiguen de parte del aparato judicial es que se les arrebate el tiempo y sus escasos recursos: “todos los días debemos venir a pie, dejando nuestros trabajos, cansados, y la justicia se burla de nosotros suspendiendo el juicio reiteradas veces”.

Desde la visión de las y los manifestantes, todo lo mencionado determina que “…esta justicia no puede ser oportuna, clara ni transparente, lo que repercute en el alto índice de feminicidios, porque los criminales asumen que no tendrán castigo”. Según datos nacionales, solamente entre los meses de enero y junio de este año se registraron 98 asesinatos de mujeres, habiendo superado esta cifra la centena hasta la fecha, casos de los cuales sólo 3 tienen sentencia (Datos CIDEM). Y específicamente en Chuquisaca, presenciamos 6 atroces feminicidios, pero cabe preguntarse ¿qué es de los otros cuatro que no asistieron, y aquellos que se acallaron en los hogares recónditos tanto de Sucre como de toda Bolivia?

Los jueces, fiscales y abogados salieron a las 12:00 del Tribunal, todos ellos en la comodidad de sus autos, desde donde miraban sin pestañar los gritos y repudio de estos activistas. “Ellos llegaran a sus casas, recogerán a sus hijos, abrazaran a sus esposas, mientras nosotras tendremos que llegar a nuestros hogares y abrazar la ausencia, y comer esta impotencia de no tener justicia” dijo una amiga de Sarah.

Corresponsal de La Izquierda Diario en Sucre-Bolivia