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Red Internacional
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Diversidad Sexual. Policlínico Identidad de Género de Valparaíso: las irregularidades que afectan su funcionamiento

Solo unos meses alcanzó a funcionar el policlínico identidad de género en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, esto a causa de una serie de irregularidades que ahora tienen en incertidumbre a las y los pacientes.

Lilith Herrera

Lilith Herrera Activista trans

Jueves 28 de abril de 2016

En septiembre del año pasado comenzó a funcionar el policlínico de identidad de género del hospital Carlos Van Buren, gracias a que el Ministerio de Salud, a través de sus asesores de derechos humanos; sumados al Director y Subdirector del Hospital, dieran el vamos.

Una vez que el policlínico se puso en funcionamiento, en noviembre se realizó una negociación habitual con el hospital y el Servicio de Salud. Donde se escoge la cartera de prestaciones para el año, es decir, se proponen todos los proyectos que necesitan presupuesto. Pero por diferentes motivos la dirección del hospital no se hizo cargo de que el policlínico estuviera en esa negociación. Ya que en los acuerdos entre el Minsal y la directiva del hospital, fueron sólo de palabra, por lo que el policlínico nunca apareció como un proyecto que requiriera financiamiento- a pesar de que el Ministerio ha enviado varios millones para proyectos trans desde 2014 sin especificar su uso-.

A causa de eso, y desde ese momento, el policlínico comenzó a funcionar extra-oficialmente, esto quiere decir que lo financia el hospital, pero no hay luz verde desde el Servicio de Salud para recibir gente o gastar dinero en sus tratamientos.

En lo concreto, esta situación ha ocasionado que desde noviembre el policlínico dejara de recibir los medicamentos correspondientes a los tratamientos de reemplazo hormonal. Además, no existe disponibilidad de pabellones quirúrgicos para realizar las operaciones de reasignación de sexo que están contempladas en el programa.

En cuanto a las operaciones, van en el mismo presupuesto, pero el principal problema es que no se les asignan horas de pabellón a las personas trans que quieran pasar por una cirugía de reasignación de sexo, porque en el mes hay permiso para cierta cantidad de intervenciones y siempre habrá otras más “urgentes”.

¿A quiénes afecta?

La situación afecta a las y los trans más vulnerables y en situación más precaria. Claramente, son las mismas personas que no pueden costearse sus tratamientos en el sistema privado, en donde no resulta extraño que pueda llegar a desembolsarse 50 mil pesos mensuales solo en compra de bloqueadores y hormonas, sin contar la consulta de los especialistas respectivos.

Francisco Romero, uno de los voceros de las y los pacientes trans del policlínico, expresa que como usuarios han sentido frustración y rabia “puesto que esto significaba un avance importante para lograr una salud trans digna en Chile y ahora, nuevamente, vulneran nuestros derechos. Esta vez, como usuarios de salud pública al no cumplir lo que estipula el programa de atención”.

Acciones a futuro

El mismo vocero señala que “estamos planeando hacer un video-denuncia que tiene como fin informar acerca de aspectos oficiales de nuestro programa, para responder de alguna forma a lo que expresó la subdirectora (Patricia Lastra) en el diario La Estrella”. Esto debido a que en dicho medio la funcionaria aseveró que no existía ningún programa y que si en algún momento las y los pacientes trans recibieron hormonas, se debió a un acto de buena voluntad de algunos funcionarios que habrían ofrecido el servicio de manera extra-oficial. Además, el portavoz indicó tal registro audio-visual tendrá “testimonios de algunos de nosotros de cómo nos afecta particularmente la situación en que se encuentra el policlínico”.

Los ojos estarán puestos en lo que ocurra con el policlínico y las y los pacientes, pues, es claro que no pueden seguir con sus procesos interrumpidos, ya que esta situación sólo les genera un gran daño a ellos y los sectores empobrecidos.