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Mundo Obrero. “Ponele fecha” antes del Mundial, o Macri y el FMI ganan por goleada

Mientras se desatan nuevos conflictos, el Movimiento 21F hablan de una medida de fuerza. Y los rumores abren el debate: ¿dominguero o activo? ¿con qué reclamos? ¿hay que pagar la deuda de la familia Macri?

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Jueves 17 de mayo de 2018 19:11

Foto: Enfoque Rojo

Como decíamos hace unos días, las gruesas paredes del edificio de Azopardo ya no pudieron atenuar los murmullos que llegaban de la calle. Tarifazo, reforma laboral, devaluación, hasta que se dieron cuenta que lo del FMI no era un fantasma. Era real. Así terminaba de desmoronarse la pasiva agenda de la cúpula cegetista, limitada a la rosca para renovar autoridades y algunos comunicados de ocasión.

El cambio viene lento, es cierto. La reunión de Consejo Directivo criticó el tarifazo y la “reforma”. Otro comunicado “el sometimiento que significa cualquier ‘nuevo acuerdo’ con el FMI”. Luego, dos caravanas céntricas con imitadores de Aranguren y el gabinete económico. Hay que reconocer que fueron simpáticas pero: ¿hicieron entrar en razones a algún ministro o algún banquero?

El sindicalismo peronista percibe que se vienen tiempos más difíciles y las reuniones se llenan de interrogantes. ¿Hasta cuándo podrán contener la bronca para que no le explote como en diciembre?

Por si faltara algo, esta semana cobraron fuerza varios conflictos. Cresta Roja, Subte, Mondelez, Astilleros, los tercerizados del Sarmiento, Luz y Fuerza Córdoba, mientras sigue la huelga docente neuquina y los mineros en lucha serán reincorporados en Río Turbio. En muchos casos el gobierno arremete duro con sus fuerzas de seguridad, para disimular que está débil políticamente.

En ese clima, la CGT tiene un problema. Llega al inicio de una crisis, valga la metáfora, bastante devaluada. Pero igual ensaya un “reacomodamiento”.

Según periodistas con llegada a Azopardo, “el sindicalismo se debate entre anunciar la fecha de un paro nacional en rechazo del plan económico del Gobierno, el aumento de las tarifas y el acuerdo con el FMI, o dar lugar al diálogo en busca de acuerdos que fue propuesto ayer por el presidente Mauricio Macri. Igual, todos coinciden en que de concretarse el cese de actividades, éste será sin movilización” (Télam).

Mientras cruzan mensajes con los ministros (¿cómo es eso del Gran Acuerdo Nacional?), algunos hacen circular una fecha: 7 de junio, “antes del Mundial”. El jueves 24 la reunión cegetista dará el veredicto.

Moyano y el “Movimiento 21F”

El moyanismo, que había bajado un cambio después del acto del 21F, leyó la nueva situación. “Hoy vemos a una CGT ausente y apagada. Queremos una CGT que se haga respetar".

Mientras discute sus alianzas internas en la central (¿Pablo-Palazzo?), el moyanismo retomó la idea de articular un polo de sindicatos “opositores”. La semana pasada hizo un acto frente al Congreso en apoyo al proyecto peronista de limitar las tarifas. Ahora se reunió con otros sectores que integran el “Movimiento 21F” para proponer una “agenda de protesta”. Allí participan las dos CTA, Suteba, la CTEP y, a veces con reservas, la Corriente Federal.

Allí denunciaron que “la crisis autogenerada por el gobierno de Macri busca hundir nuevamente a la Argentina en el ciclo de endeudamiento externo, enfriamiento de la economía, ajuste permanente y miseria planificada”. ¿Cuál es la agenda? La participación de la marcha federal educativa el miércoles 23 y la jornada nacional “La patria está en peligro” el 25 de mayo, entre otras. Aunque algunos de los presentes vienen diciendo que “hay que construir el paro”, en la agenda no quisieron ponerle fecha.

¿Cuál es la estrategia del sindicalismo peronista opositor?

Habrá que ver cómo se desarrolla finalmente la agenda del “Movimiento 21F”. Porque, hay que decirlo: además del salto en la crisis económica y la bronca que presiona desde abajo, el recobrado protagonismo del moyanismo y sus aliados está enmarcado dentro de una estrategia. Por un lado, no dejarle las calles a la izquierda y los sectores combativos, como pasó en diciembre. Por otro, acompañar la estrategia del peronismo de tomar un discurso más opositor, que incluye leyes como la de tarifas, con el objetivo de contener y capitalizar la crisis.

Pablo Moyano lo dijo sin vueltas hace pocos días. Mientras hablaba de la crisis y la protesta, aprovechó para plantear que “esperemos que todos los sectores del peronismo nos unamos de cara al 2019”.

Pero además, tiró la idea de "una gran mesa de concertación nacional con todos los sectores, los trabajadores, los empresarios, la Iglesia, para salir de esto que está perjudicando a millones de argentinos". O sea que habrá que estar preparados para convocatorias a marchas, con otras a mesas de “concertación” o “acuerdo nacional”.

¿Qué propone el sindicalismo clasista?

La izquierda y el sindicalismo combativo vienen participando y apoyando cada uno de los conflictos. En los últimos días las luchas recorren, como decíamos, desde las escuelas y minas patagónicas a sectores estratégicos como los electricistas cordobeses y los aceiteros rosarinos, hasta llegar a los subtes, aeropuertos, astilleros y empresas alimenticias de la zona metropolitana.

Hay que estar ahí. Y hay que coordinar a los sectores en lucha: en Neuquén y el Gran La Plata ya están dando pasos. Cada triunfo será un mensaje a Macri y los empresarios.

Pero también viene reclamando a los sindicatos y centrales que rechazan el ajuste que convoquen a un paro nacional activo y un plan de lucha unitario. Donde no solo se plantee el rechazo a los techos salariales, los despidos y la flexibilización. Si queremos que la crisis no vuelvan a descargarla sobre el pueblo trabajador, tenemos que levantar demandas que terminen con el saqueo imperialista. Una campaña unitaria por el no pago de la deuda y la ruptura con el FMI. Para que se anulen todos los tarifazos, pero también impongamos la nacionalización de los servicios públicos.

No hay otra salida.

Por eso, contra el gran acuerdo nacional para imponer el nuevo saqueo, el sindicalismo clasista reclama "golpear juntos" con los métodos y reclamos de la clase obrera. Allí marchará con sus propias banderas.

Contra el paro dominguero definido entre cuatro paredes, el sindicalismo clasista propone asambleas en todos los lugares de trabajo para discutir los reclamos y cómo darle continuidad preparando la huelga general para que la crisis la paguen Macri, Ratazzi y Lagarde.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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