En el Encuentro “Recuperemos la Educación pública desde las bases” impulsado por la agrupación Nuestra Clase se reunieron estudiantes, secundarios y universitarios, y también otros trabajadores a discutir un balance del año. Entre otras resoluciones se propuso impulsar una campaña transversal en educación titulada “Por el derecho a la educarse sin represión, por la recuperación de la Educación Pública", que apunta a cuestionar la represión y el abandono de los establecimientos.

Gabriel Muñoz Licenciado en Historia
Benjamín Pérez Zúñiga Trabajador informal
Sábado 14 de septiembre de 2019
Este año ha estado marcado por una agenda represiva de parte del gobierno. Su centro es criminalizar a la juventud. Logró con votos de la DC implementar Aula Segura que faculta a los directores a expulsar estudiantes movilizados sin reunir pruebas. En el parlamento buscan continuar esta senda con el “control preventivo” a menores que faculta a las policías a realizar detenciones por sospecha. Y por otro lado el “toque de queda” a jóvenes y niños viene a coronar esta espiral represiva que tiene como foco el fortalecimiento de la represión, imitando formas aplicadas en la dictadura militar. Desde el 2006 el principal opositor al gobierno lo ha sido el movimiento estudiantil. Por lo mismo quieren controlar a la juventud para que esta no vuelva a alzarse por sus demandas.
Este año 2019 volvió la movilización educativa, esta vez, de la mano del paro de los profesores y profesoras de Chile. Durante sus 8 semanas logró poner al gobierno contra las cuerdas cuestionando su agenda empresarial y represiva en educación. Se instaló la denuncia del abandono de la educación pública. Y es que los gobiernos de la derecha y la Concertación cuando aumentan el presupuesto para educación ésta se dividen en subvenciones a privados que crecen en matrícula gracias al sistema estandarizado de educación basado en el SIMCE y la PSU.
Educar o reprimir ¿Dónde están las prioridades?
La subvención que se realiza desde el Estado a instituciones privadas como jardines, colegios y universidades representa un desvío de fondos al sector privado de grandes magnitudes. Considerando que en educación básica sólo un 38% de los estudiantes se educa en un liceo o escuela pública municipal y que sólo un 15% de los estudiantes de educación superior está matriculado en alguna universidad estatal, la cifra disminuye considerablemente. Redondeando cifras prácticamente el presupuesto para educación pública se reduce un 50% repartiéndose en grupos privados, algunos, ligados a compañías norteamericanas.
Si tomamos el presupuesto destinado para Fuerzas Armadas de Chile se llega a 2.740 millones de dólares. Representa casi el mismo presupuesto destinado a vivienda. Y es equivalente a un 7,5% del presupuesto destinado para educación. Y si a eso se le suma que hay otros ítem del presupuesto cuya finalidad es aumentar la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas el total de lo invertido en armas, militares y sus instituciones llegan a más del 15% de lo que gasta el Estado en un año. Queda claro que las prioridades de los gobiernos de la Derecha y la ex Concertación no son los derechos sociales, pues, el sector público en educación ha disminuido notoriamente desde los años 80’, momento en que la dictadura impuso a sangre y fuego el sistema de subvención facilitando el retroceso de la matrícula del sector público.
Educación sin represión ni violencia policía
Este 2019 todos los profesores y trabajadores de la educación pudimos presenciar por las noticias el nivel de violencia aplicado por Carabineros en el Instituto Nacional y algunas universidades. El alcalde Alessandri instaló piquetes armados de Fuerzas Especiales en los techos del IN con el fin de amedrentar y agredir a estudiantes de enseñanza media cuyas edades oscilan entre los 13 y los 18 años. Muchos han desertado pues no soportan la violencia diaria instalada por el gobierno.
Las y los profesores, y todos los trabajadores de la educación estamos interpelados a buscar una solución al problema de la violencia policial y al abandono de la educación pública. Desde la agrupación de trabajadoras y trabajadores de la educación “Nuestra Clase” sesionamos en encuentros en las ciudades de Santiago y Antofagasta. Proponemos defender la educación pública de los ataques represivos de la derecha, pero también, creemos que hay que revertir la precarización y abandono en la que está. Las escuelas y liceos se llueven, no tienen ventanas, hay plagas, el inmobiliario es viejo y buena parte de sus funcionarios ganan sueldos bajos, considerando el sector de funcionarios.
Plata para educación pública y no para represión
Por el contrario a la política de los gobiernos de la derecha y la ex Concertación, creemos que hay que destinar los recursos públicos en educación pública y no en represión. Para acabar con este modelo basado en la discriminación y la desigualdad social proponemos la creación de un Sistema Nacional de Educación Pública, con financiamiento directo del Estado, quitando los subsidios a los privados, cuya gestión esté en manos de las comunidades escolares y los trabajadores de la educación.
Para poner la educación al servicio de las necesidades e intereses del pueblo trabajador y pobre. Junto con poner fin al subsidio a privados es indispensable erradicar las imágenes de Carabineros deteniendo a estudiantes, ingresando a las salas de clases y realizando montajes. Para ello no hay otra solución que el control autónomo de los espacios educacionales por parte de las propias comunidades. Son los profesores, asistentes, apoderados y estudiantes los únicos que pueden resolver los conflictos locales y nacionales de la educación.

Gabriel Muñoz
Licenciado en Historia