Este fin de semana los pastores aliados del peronismo llaman a “ayunar y orar” a sus fieles y a participar de un show con Luis Palau. “¡Cada uno de nosotros es el protagonista de esta estrategia! Ahora es tiempo de actuar…”, dijeron en la convocatoria.

Daniel Satur @saturnetroc
Jueves 19 de noviembre de 2020 14:31
Foto Enfoque Rojo
La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) convoca para este fin de semana jornadas de “ayuno y oración por las dos vidas”, luego de que ingresara este martes al Congreso el proyecto oficial de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.
La idea de los pastores de todo el país es que entre el viernes y el domingo se exprese públicamente el rechazo a la legalización del aborto. Es decir la perpetuación del aborto clandestino.
Como “atractivo” para convocar a más fieles a no comer y rezar, Aciera organizará “un culto en vivo que se transmitirá por el Facebook” de la entidad el viernes y el sábado. La presencia central del show (que contará con estrellas del espectáculo y el deporte) será nada menos que el pastor oriundo de Ingeniero Maschwitz y nacionalizado estadounidense Luis Palau.
Aciera informó que el “Festival Virtual Palau - Buenos Aires 2020: Sí, hay esperanza” se transmitirá por las redes sociales del pastor (que vive en Portland) y de la misma entidad que nuclea a las iglesias evangélicas más influyentes del país.
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“Una vez más iremos al trono de la gracia, buscando el oportuno socorro frente a este flagelo que quieren imponer mediante una ley que asesinará personas por nacer”, dijeron desde Aciera sobre el enorme y masivo movimiento de mujeres que luchan por el derecho básico a su salud y a decidir sobre sus propios cuerpos.
“El Reino al que pertenecemos es el que no tiene lucha contra sangre y carne, sino contra principados, potestades, los gobernadores de las tinieblas de este siglo, y huestes espirituales de maldad”, dice la organización religiosa en referencia a quienes buscan convertir en ley un derecho elemental desde siempre negado por el Estado Argentino, gobierne quien gobierne.
“¡Cada uno de nosotros es el protagonista de esta estrategia! Ahora es tiempo de actuar… «¡Y, si perezco, que perezca!» (Ester 4:16), finaliza la arenga de los pastores de Aciera convocando a la acción común de este fin de semana.
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Dios y el Estado
Como se ha escrito en otros artículos, Aciera es mucho más que un rejunte de referentes religiosos. En verdad es una corporación de pastores (en muchos casos empresarios) organizados para ejercer presión y desplegar una gran capacidad de lobby en procura de obtener prebendas del Estado e influir legislativamente con sus valores ideológicos y doctrinarios.
Hace dos años en La Matanza, el municipio más poblado y de mayor densidad electoral del país, la entonces intendenta y actual vicegobernadora Verónica Magario acordó con Aciera la creación de la Subsecretaría de Culto local. A su frente, como era lógico, nombró a un miembro de esa institución. Como contrapartida, Aciera se integró a la “Mesa de Diálogo Social” convocada por el Frente para la Victoria en tiempos de macrismo, junto a empresarios, burócratas sindicales y jerarcas de la Iglesia católica.
A fines del año pasado, en sus primeros días como presidente, Alberto Fernández recibió a la cúpula de Aciera en la Casa Rosada. Allí el mandatario dijo que “los evangélicos trabajan sobre valores, no enfatizando dogmas” y agregó que él conoce “muy bien todo lo que hacen. Les agradezco y les pido que me ayuden a terminar con un flagelo que nos debe avergonzar como sociedad”. Hablaba del hambre, no del aborto clandestino.
En ese encuentro Aciera insistió, además de su rechazo a la legalización del aborto, en que las mujeres que luchan por ese derecho elemental están guiadas por la llamada “ideología de género” y el “adoctrinamiento”, rechazando de plano el cumplimiento y aplicación de la Ley de la Educación Sexual Integral (ESI). Fernández los escuchaba más que atentamente.
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La cruzada evengelizadora
Poco antes de recibir en vivo y en directo los elogios del presidente, Aciera había cumplido un rol destacado en la provincia de Buenos Aires, ejerciendo una fenomenal presión sobre el gobierno de María Eugenia Vidal para lograr el bloqueo en la legislatura bonaerense del tratamiento de la ley de educación sexual.
Las buenas relaciones del Frente de Todos (y el peronismo en general) con el evangelismo se traducen generalmente en un “trabajo común” en barrios, pueblos y ciudades enteras. Una alianza que se mantiene fuerte, pese a los cotidianos calvarios que deben sufrir miles de mujeres por practicarse abortos clandestinos.
El peronismo, a través del manejo del Estado, le da un lugar privilegiado a las iglesias (desde ya a la católica, pero desde hace años los pastores también están ganando terreno). Y el evangelismo provee al Estado de una considerable capacidad de “contención social”, buscando “apaciguar” con rezos a las feligresías (sobre todo de las clases populares) en el marco de la profundización de los planes de ajuste que degradan las condiciones de existencia de millones de personas.
Probablemente en esos estrechos vínculos y asociaciones entre funcionarios, barones, curas y pastores se encuentre la explicación de por qué el gobierno de Alberto Fernández rechaza el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y presentó uno propio, con modificaciones respecto al impulsado desde hace años por el movimiento de mujeres.
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Por caso, la incorporación en el proyecto oficial de un artículo referido a la “objeción de conciencia” no es más que una enorme concesión del Gobierno a las iglesias. Como se explica en otra nota, “esto abre las puertas a situaciones de discriminación y no cumplimiento del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en los hipotéticos casos en que todos los profesionales de todas las instituciones de un pueblo, una ciudad o una región, se excusen mediante la objeción de conciencia de practicar un aborto. Lo que obligaría a la persona solicitante a viajar hasta otra ciudad o provincia para ejercer su derecho”.

Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc