En víspera del 8 de marzo es importante reivindicar la lucha de millones de mujeres en la historia, pero aún falta mucho más para ser una batalla ganada. Necesitamos a la clase trabajadora enlazada como un solo cuerpo para que pueda poner fin a la explotación y opresión.
Jueves 23 de enero de 2020
En vísperas del 8 de marzo, día internacional de la mujer, es importante destacar la ferviente lucha que se ha ejercido desde 1857 por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y por el término a la discriminación de género (las mujeres recibían hasta un 70% menos de salario que los hombres). A pesar de los logros que se han obtenido en el desarrollo de esta lucha, cabe señalar, que falta mucho más para ser una batalla ganada, ya que, actualmente todavía se ejerce discriminación, explotación y opresión dentro de la sociedad solamente por el hecho de ser mujer.
No se puede ignorar que, en paralelo de los avances como el ajuste de salario y horas de trabajo, se ha seguido explotando y masificando la imagen corporal de la mujer como un producto comercial, acusando de esta manera, la evidente cultura machista impuesta y elevada por el patriarcado, no solo en el crecimiento del comercio sexual, sino también, en los cientos de estereotipos de “belleza” a los que se les sigue sometiendo actualmente y se les humilla de manera constante provocando una cadena interminable de problemas psicológicos, presiones y baja autoestima, radicando así, en transgredir su imagen como un ser inferior, desvalorado y sumiso, viéndose este último en los miles de casos de violencia y abusos.
Es realmente vergonzoso que deba existir un enfrentamiento tan extenso y permanente para acabar con la desigualdad de género y más aún, que esto perdure todavía en el 2020. En el último periodo se ha observado como el bloque femenino se organiza para manifestarse en las calles y pedir a gritos ¡basta de abusos! Recordando que solamente en Chile en el año 2019 se denunciaron 46 femicidios, por este motivo y más, es que las mujeres han tomado real protagonismo en los últimos tres meses saliendo a las calles a marchar y a elevar su voz al unísono en un acto de lucha y manifestación fuerte, claro y directo contra el gobierno que las sigue oprimiendo.
Hasta hoy todavía se evidencia la desigualdad y discriminación hacia la mujer en diversos ámbitos, por ejemplo, las Isapres, quienes imponen sus planes con los mismos beneficios para ambos géneros pero con un costo mayor para ellas casi condenándolas a ser castigadas por la maternidad. Pero no solamente es el mercado el que las minimiza, sino también, el gobierno y el capitalismo son los verdaderos responsables de presentar a la mujer como alguien inferior desde hace muchos años otorgándole poder al patriarcado en todo lo que respecta participación, decisión, voz, voto, entre otros, sometiendo y creando de esta manera, una cultura social totalmente machista, en la cual, se han concretado los permanentes abusos y violaciones hacia ellas y, peor aún, normalizando estas prácticas.
En este 8 de marzo no solamente se hace un llamado a conmemorar el gran día de todas las compañeras que han sido parte de esta revolución, sino que también, a unirse con más fuerza y convicción para conseguir finalmente la victoria justa y digna que ha merecido desde siempre la mujer y que, por sobre todo, no sea únicamente una lucha de ellas sino que de toda la sociedad y de toda la clase trabajadora enlazada como un solo cuerpo que pueda poner fin a la explotación y opresión.