Cristina Kirchner decidió ayer que el titular de la Cámara de Diputados sea precandidato a gobernador bonaerense. Domínguez era uno de los precandidatos a presidente oficializados por el PJ junto a Daniel Scioli, Sergio Uribarri, Agustín Rossi, Florencio Randazzo, Aníbal Fernández y Jorge Taiana.

Ruth Werner @RWlaruta99
Jueves 19 de marzo de 2015
Fotografía: wikimedia
La jugada aparece en simultáneo a la publicación de distintas encuestas de consultoras afines al kirchnerismo que destacan la buena performance de Domínguez en la provincia de Buenos Aires. Con esta designación la presidenta apunta a “marcarle la cancha” a Daniel Scioli, el presidenciable con mayor intención de voto del Frente para la Victoria, enfrentado al kirchnerismo. Una apuesta nada más ni nada menos que en la propia provincia del gobernador, que por su cantidad de votantes es capaz de definir una elección y que constituye además el principal bastión del peronismo. Con la postulación de Domínguez el kirchnerismo primerea en la provincia de Buenos Aires donde los principales partidos tradicionales opositores, el PRO-UCR-CC de Mauricio Macri, Ernesto Sanz, Elisa Carrió o el Frente Renovador de Massa (que tiene que definir aún entre varios rivales internos) no han logrado definir candidatos de peso.
Mientras distintas fuentes oficialistas confirmaban el flamante nombramiento, los medios se debatían entre distintas hipótesis. Para Clarín y su agencia de noticias DyN la jugada de CFK sería "avalar dos listas de candidatos a presidente" por el FpV en las PASO, una encabezada por Daniel Scioli y otra, ultrakirchnerista, por el ministro Florencio Randazzo con Domínguez como candidato a gobernador, sin que medie definición de Cristina Kirchner por uno u otro. Otra posibilidad es que la movida presidencial sirva para condicionar aún más a Scioli y presionarlo desde ahora (cuando faltan varios meses para cerrar las listas) con el objetivo de incluir la mayor cantidad de nombres propios de la Casa Rosada. Con cualquiera de las dos alternativas el progresismo nac&pop tiene poco por ganar.
Como “kirchnerista puro” Domínguez no tiene nada que envidiarle a los hombres de Daniel Scioli. El actual presidente de la Cámara de Diputados fue un alto funcionario del Ministerio del Interior del gobierno de Carlos Menem durante la década del ’90.
Luego de su paso por la intendencia de Chacabuco en 1999 asumió como ministro de Obras Públicas bonaerense del gobierno derechista de Carlos “mete bala” Ruckauf. Ya en el gobierno de Cristina Kirchner, fue nombrado ministro de Agricultura después de la derrota del oficialismo con la 125. Por sus excelentes relaciones con las patronales agrarias fue el encargado de bajar los decibles a la relación con el campo y reentablar las negociaciones. En La Izquierda Diario recordamos además su estrecha relación con el Secretario General del SMATA, Ricardo Pignanelli al que calificó de “extraordinario dirigente gremial”. Como presidente de la Cámara de Diputados fue Domínguez quien dejó entrar al Congreso Nacional a la patota del gremio de los mecánicos que hostigó al diputado Nicolás del Caño cuando denunciaba los despidos de la multinacional Lear. Con estas credenciales poco tiene que envidiarle al menemista Scioli.
Lo mismo puede decirse de Randazzo quien ostenta un currículum similar al de Domínguez. De fuerte impronta duhaldista, comenzó su carrera política como Jefe de Gabinete de la Secretaría General de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires durante 1992 y 1993. También tuvo su paso por una intendencia, la de su ciudad Chivilcoy. Durante la gobernación de Felipe Solá (que asumió por ser el vice de Ruckauf cuando éste pasó al gobierno de Duhalde como canciller) fue Secretario para la Modernización del Estado bonaerense (2002), Jefe de Gabinete de Ministros de la provincia (2003) y Ministro de Gobierno (2204), hasta que en 2007 Cristina lo lanzó al “estrellato" para asumir como ministro de Interior. Tras la masacre de Once que se cobró la vida de 51 pasajeros del tren Sarmiento, la cartera a su cargo pasó a llamarse Ministerio del Interior y Transporte. Desde allí se hizo más famoso por su promesa de llevar adelante una "revolución ferroviaria" que nadie vio y que se reduce a la compra de flotas de trenes chinos para reemplazar a los vagones añejos.
A lo que sí se dedica con pasión es a perseguir y hasta a armar causas contra los trabajadores ferroviarios encabezados por el “Pollo” Sobrero, que hace años denuncian la complicidad entre el Estado y empresarios asesinos como los Cirigliano, Roggio y Romero.