La conferencia de hoy se dedicó prácticamente a explicar porqué los números de las muertes de la pandemia no se corresponde con otras estadísticas en las que se consideran otros factores como las comorbilidades y el propio aparato estadístico.

Raúl Dosta @raul_dosta
Miércoles 31 de marzo de 2021
El día de hoy fallecieron 807 personas por la Covid-19, de acuerdo con la información proporcionada por la secretaría de Salud en su conferencia diaria. Esto arroja un acumulado de 202 mil 633 víctimas mortales confirmadas de la pandemia. El total de contagios detectados acumula 2 millones 232 mil 910 casos.
El día de hoy fallecieron 807 personas por la Covid-19, de acuerdo con la información proporcionada por la secretaría de Salud en su conferencia diaria. Esto arroja un acumulado de 202 mil 633 víctimas mortales confirmadas de la pandemia. El total de contagios detectados acumula 2 millones 232 mil 910 casos.
Estos son los datos negros de la enfermedad, de los que los funcionarios de la 4T pretenden que desviemos la atención, hablándonos de una capacidad hospitalaria cada vez mayor (presumiendo un promedio nacional de ocupación de camas del 20% de la capacidad instalada), y una danza de millones y millones de vacunas llegando y por llegar.
Aunque en este tema se va ampliando la tendencia al rezago, es decir de que las vacunas recibidas se distribuyen y aplican más lentamente de lo deseable. Al parecer, las brigadas correcaminos encabezadas por morenistas y la Guardia Nacional son poco eficientes.
Y es que han llegado cerca de 12 millones y medio de vacunas, de las cuales se han aplicado casi 7 millones y medio, es decir, se han ido acumulando hasta la fecha aproximadamente cinco millones sin utilizar, que corresponden aproximadamente a 18 días de vacunación considerando el ritmo de vacunación que se lleva y que poco a poco se incrementa aunque no lo suficiente, el día de hoy alcanzó 254 mil 821 dosis aplicadas.
Considerando las cantidades por recibir, el gobierno de la 4T podría aplicar 100 mil dosis diarias más. Reduciendo el almacenaje de 5 millones en un 80% y ayudando a avanzar el proceso de vacunación de adultos mayores, el cual apenas lleva un avance del 4%, como se reconoce en el reporte diario de la Ssa.
Numeralia de la muerte por Covid trastocada
El tema de los preparativos para la reapertura total de las actividades escolares y comerciales tuvo que ceder su espacio a la extensa explicación del ponente de hoy, el dr. Ruy López Ridaura, luego de ser cuestionado López-Gatell por el número de fallecidos por Covid-19 reportados día a día. La explicación llevó a reconocer que hay en realidad 270 mil 210 muertes atribuibles a la pandemia pero las que ellos reportan son estrictamente las confirmadas por Covid.
Más allá de las justificaciones ante la poca capacidad para determinar la causa de la muerte de todos los fallecidos en México, pues no hay rigurosidad en las actas de defunción a las que se les viene dando seguimiento. Se plantea que el exceso de mortalidad, es decir, el incremento de número de muertos en relación a los datos estadísticos de los últimos cinco años, arroja un 49% más de los estadísticamente esperado para el 2020, unos 417 mil 002 más en temporada de pandemia, de los cuales, el 70%, 294 mil 287 muertes, estarían relacionadas a Covid.
Luego de una depuración estadística, discriminando a quienes murieron sin identificar causa o que compartieron Covid con comorbilidades como enfermedades del corazón, diabetes e hipertensión (unos 270 mil 210) rebajan los números hasta llegar a los 202 mil 633 acumulados hasta hoy que serían los estrictamente considerados como confirmados. Pero esa no es la verdadera cuestión -un inexacto seguimiento estadístico asociado a prácticas irregulares en el manejo de la información sanitaria.
El problema grave es que cuando se debió atacar el virus, simplemente se le observó pasar, como centinelas pasivos, y no se le atacó con pruebas masivas, seguimiento clínico y confinamiento riguroso. Pudieran haberse evitado miles de muertes con una política de verdadero enfrentamiento a la enfermedad antes que dejarle prácticamente las puertas abiertas.
El problema grave es que cuando se debió atacar el virus, simplemente se le observó pasar, como centinelas pasivos, y no se le atacó con pruebas masivas, seguimiento clínico y confinamiento riguroso. Pudieran haberse evitado miles de muertes con una política de verdadero enfrentamiento a la enfermedad antes que dejarle prácticamente las puertas abiertas.