El profesor despedido de la UACM por luchar, Emiliano Olvera expresa su postura ante los ataques patronales contra los derechos de los trabajadores iniciados por el neoliberalismo y continuados por la 4T, así como su rechazo a la militarización que va en este mismo sentido.
Viernes 17 de febrero de 2023

La ofensiva contra las universidades fue uno de los grandes proyectos del neoliberalismo, querían convertirlas en un gran negocio al servicio de los empresarios y los políticos, permitiendo su quiebra como lo hicieron con otros servicios públicos. Esta ofensiva desató grandes luchas por la defensa de la educación pública como la huelga de la UNAM de 1999, entre otras. Sin embargo, en muchos casos las pretensiones privatizadoras triunfaron e impusieron el cobro de cuotas, como ya ocurrió en las universidades estatales. Es de resaltar que el gobierno de la 4T no ha modificado esta situación, por el contrario, la ha profundizado.
En la cuestión de la precarización laboral, una realidad que vivimos los profesores universitarios es de creciente inestabilidad laboral, bajos salarios, carencia de prestaciones, indefensión frente a las autoridades de nuestros respectivos centros de trabajo y un largo etcétera; siendo que representamos entre el 50% al 80 % de la planta docente. Esto tiene a miles de profesionistas, quienes hemos decidido dedicar nuestra vida a la docencia, en muy difíciles condiciones materiales para la reproducción de nuestro modo de vida y de nuestras familias.
En ese sentido podemos tomar de ejemplo las condiciones laborales de profesores de asignatura en universidades como la UACM, la UNAM, el IPN, la UAM y en todas las universidades estatales, donde hoy son atacados los derechos laborales, incrementado la precarización y reafirmando que los de asignatura estamos fuera del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). No obstante, la ofensiva no se detiene contra los no sindicalizados, por el contrario, avanza también sobre los sindicalizados para terminar con sus conquistas.
Por lo anterior, es necesario la basificación inmediata. La mayoría de los profesores son de asignatura; es decir, pertenecen a esquemas de precarización e inestabilidad laboral que los mantiene en la incertidumbre cada semestre. Por esa razón los docentes deben tener el derecho de contar con una plaza fija de tiempo completo que les garantice, por un lado, tener todos los derechos laborales. Igualmente, se requiere de la reinstalación inmediata de todas y todos los despedidos, ya sea por recortes a los presupuestos o como medida represiva por exigir derechos; como fue con los profesores de la Asamblea de la UACM.
Sindicalización: Por la misma condición antes descrita de profesores de asignatura, la mayoría de estos académicos no tiene derecho a la sindicalización o, en su defecto, se encuentra mediada por sindicatos blancos que responden a la patronal y no protegen para nada a los profesores. Lo que se requiere es una sindicalización de los académicos en sindicatos que aglutinen a todos los trabajadores de una universidad y que borren las barreras que separan a los docentes del resto de los trabajadores (administrativos, técnicos o de mantenimiento), y que defienda sus derechos laborales. Cuando los sindicaros abracen la lucha de los precarios ganarán contingentes de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras, para mantener las conquistas laborales y conseguir nuevas. Asimismo, debe arrebatarse el control de la dirección a las altas burocracias sindicales y poner a estas organizaciones al servicio de la lucha de los trabajadores.
¿Qué hacer?
Para alcanzar estas conquistas se requiere levantar asambleas por escuelas que incluyan a estudiantes, maestros y trabajadores tanto sindicalizados como no sindicalizados, donde se elijan representantes revocables y rotativos que obedezcan únicamente a la voluntad de la asamblea. Con ese grado de organización sería necesario exigir que las autoridades universitarias puedan ser elegidas sobre la base de estos organismos de autoorganización y no por la junta de gobierno o cualquier otro cuerpo burocrático.
Es necesario impulsar la unidad de las organizaciones de trabajadores universitarios, incluyendo a los sindicatos de otros sectores que estén en pie de lucha, en un Frente Único, pues es una táctica que precisamente busca la máxima unidad de la clase trabajadora para enfrentar a la patronal con un programa que ayude a recuperar los sindicatos charrificados bajo la bandera de la independencia de clase.
También es necesario llamar a los sindicatos que se autodenominan democráticos para que rompan la tregua de hecho que tienen con el gobierno, organizando a sus miles de agremiados para tomar las calles y que defiendan los derechos laborales, pues esto sólo es posible con una fuerza masiva en las calles que combata la precarización laboral a nivel nacional.