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Educación Superior. Precarización laboral universitaria: el caso de docentes de la UNAM y la UACM

Las y los docentes de la UNAM están luchando ante las condiciones de precarización laboral. No cuentan con un salario digno, a pesar de garantizar la mayor parte de la educación.

Miércoles 12 de mayo de 2021

El martes 11 de mayo del presente 2021, se realizó una marcha y una jornada de lucha por parte de los profesores de asignatura y la comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en protesta por las condiciones de trabajo tan precarias a los que los tienen sometidos, producto de una política de la rectoría de concentrar todos los beneficios en la burocracia universitaria, lo cual se ha expresado en ejemplos como salarios de miseria y retrasos en el pago de los mismos. La movilización y mitin de ayer forman parte de todo un movimiento iniciado por estos académicos que han dicho basta ante los abusos de las autoridades, quienes se enriquecen a costa de las malas condiciones de vida de la mayoría.

Y es que al menos el 70% de la plantilla docente se encuentran en esta condición de profesores de asignatura, que es una figura que los convierte en eventuales, por lo mismo no tienen acceso a las plazas, al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), ni derecho a la sindicalización, a vacaciones pagadas o a la estabilidad laboral. Por lo que están sujetos a los cambios de planes y programas de estudio, que cuando cambian y se elimina su materia, los docentes quedan en el desamparo total. Pero esta situación también afecta la oferta educativa para las y los estudiantes. A esto se suma que sus salarios están entre 406 pesos a la quincena para los que imparten clases en universidad abierta y 840 para los del sistema escolarizado.

Esquemas de precarización

Cada semestre, los profesores de asignatura tienen que firmar un contrato individual, así, alrededor de 30 mil docentes se encuentran en esta situación. Junto con ello, durante muchos años el concurso para competir por una plaza no se abre, pero cuando ocurre, frecuentemente se hace a modo para que los “amigos” de las burocracias ocupen esos lugares, es decir, no hay transparencia ni se toman en cuenta las necesidades de la comunidad universitaria. De modo que todo se queda dentro de la misma “casta dorada”, quien acapara las plazas, los estímulos, las mejores becas y todos los apoyos para sí mismos. Por ejemplo, un profesor emérito puede ganar hasta 300 mil pesos producto de este acaparamiento.

Esta forma de contratación no respeta la antigüedad de los maestros, quienes pueden estar en la misma situación de inestabilidad 20 o 30 años, sin que puedan basificarse, ni mejoren sus condiciones de vida. Igualmente su condición de precariedad los somete a la discrecionalidad de los funcionarios universitario, quienes los dejan fuera si así lo deciden. Por ejemplo, si llegasen a tener un conflicto de tipo académico con los coordinadores, estos últimos pueden tranquilamente dejar fuera a un opositor. Así un profesor, por cualquier tipo de desacuerdo, puede quedar fuera.

Este problema se agudizó todavía más con la pandemia, pues si los profesores se llegasen a enfermar su vida está en peligro, porque si los llegasen a contemplar para el próximo ciclo escolar, existe el problema de que durante las vacaciones no están contratados, por lo que se encuentran indefensos en ese periodo. Ahora, si ya no los contratan, la situación se empeora, porque los obligan a buscar otros trabajos en medio de un ambiente que de por sí ya era adverso. En el caso de las docentes es crítico, pues debido al teletrabajo se les obliga a cubrir dobles o triples jornadas, contemplando el trabajo doméstico.

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El ataque generalizado a las condiciones laborales de docentes universitarios

Esta misma situación de precariedad no es exclusiva de la máxima casa de estudios, de hecho, se presenta en todas las instituciones de educación superior y media superior del país; profesores temporales de otras partes lo han denunciado, como es el caso de los docentes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) o de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). En realidad, no hay universidad en México donde no exista una figura precarizadora que tenga a la mayoría de los que imparten clases en esta condición, dando como resultado que los profesores de asignatura del país ganan 400 pesos mensuales.

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También tenemos el caso de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el cual fue documentado en este diario, pues al igual que en la UNAM, desde hace más de un año los profesores de asignatura iniciamos un movimiento por la basificación de todos los docentes precarizados, organizados mediante la Asamblea de Profesores de Asignatura de la UACM en Lucha. Exigimos a las autoridades el respeto a los derechos laborales, al CCT y que dejaran de usar un discurso humanista, cuando en realidad lo que aplican son medidas neoliberales, en complicidad con la burocracia del SUTUACM, que se negó a retomar nuestras demandas de reinstalación y basificación de las y los reprimidos con despidos por luchar.

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La fuerza para vencer

Frente a este ataque generalizado, las y los docentes de todo el país necesitamos organizarnos con los estudiantes y trabajadores de nuestro sector, en todos los niveles, para conquistar derechos y estabilidad laboral que nos han arrebatado, exigiendo en primer lugar basificación inmediata de todos los docentes de asignatura y la unificación en una sola categoría de profesores investigadores para abolir las castas académicas, con todos los derechos laborales de un profesor de tiempo completo.

Pero también requerimos hacer efectivo el derecho a la sindicalización, lo que implica la lucha por recuperar los sindicatos, al echar de nuestras organizaciones a las burocracias sindicales, cómplices de las patronales, para democratizarlos y ponerlos al servicio de nuestra causas.

Alrededor de estas perspectivas se abrió una rica discusión el sábado 8 de mayo en el Encuentro Nacional en Defensa de la Educación Pública, un primer paso para forjar la unidad del sector educativo con independencia política del gobierno y de los partidos del Congreso.