Ante el alza de contagios por COVID-19 el gobierno enciende alarmas y ordena planes de reconversión de camas a lo largo del país. Sin embargo, ¿Son suficientes las medidas y la estrategia del gobierno de Piñera para enfrentar una segunda ola de contagios?

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Domingo 13 de diciembre de 2020
Las últimas semanas hemos visto un aumento en los casos positivos de COVID-19, especialmente en el Región Metropolitana, haciendo pensar en la posibilidad de que surja un rebrote o segunda ola de contagios en el país. Ante esto, el gobiernos retrocedió en las fases del su plan “Paso a Paso” en la RM y enciende alarmas a nivel nacional exigiendo planes de reconversión de camas a los establecimiento de salud, calculando que ante un rebrote se necesitarían aproximadamente mil camas críticas más de las disponibles actualmente.
Sin embargo, ¿Basta con estas medidas para enfrentar una segunda ola?. Sin duda el gobierno a tenido un pésimo manejo de la pandemia, manipulando datos y cifras, arrojando a las y los trabajadores de la salud a condiciones precarias y agobiantes y decretando cuarentenas sin tener en consideración el sustento económico de miles de familias que se vieron arrojadas al hambre, la incertidumbre laboral y los despidos. Elementos que son muy necesarios de pensar al momento de planificar cómo enfrentar esta pandemia.
Sin ir más lejos, en Antofagasta, se están preparando una serie de despidos a todos los trabajadores que ingresaron por contingencia COVID, situación que no se condice con el escenario sanitario nacional. Sin duda, el sistema público viene desmantelado gracias a la herencia de la dictadura que privatizó el derecho a la salud para transformarlo en un negocio para hacer ricos a unos pocos y es por eso que hoy no podemos aceptar más precarización ni despidos en este sector de primera línea frente a la pandemia, ya que para hacer frente de manera seria a las elevaciones de contagio del virus, es necesario la capacidad sanitaria pero también contratar de manera inmediata e indefinida a todos los trabajadores a honorarios o contratados por contingencia, para contar con el personal de salud suficiente para hacer frente a estos escenarios, sin precarización ni sobrecarga laboral. Entregando además, el demandado Bono Covid ahora y aumento de salarios para trabajadores de la salud.
Finalmente, no podemos confiar que un gobierno de empresarios va a garantizar salud de calidad y prevención de contagio para la mayoría de la población trabajadora y pobre, por lo que es necesario que retomemos la organización que se mostró en los inicios de la pandemia, como fue el caso del Sindicato Siglo XXI del Hospital Regional de Antofagasta, quienes levantaron Comités de higiene y seguridad, ante la necesidad de exigir los implementos de seguridad necesarios que la empresa contratista se negaba a darles. Este ejemplo debe replicarse en todos los lugares de trabajo, para resguardarnos y exigir las medidas de protección necesarias, pero también, para discutir a mayor escala que medidas son necesarias para enfrentar la pandemia y un posible rebrote, como por ejemplo, la paralización de los trabajos no esenciales, sin despidos y con el 100% del salario, para hacer frente de manera seria la contingencia y resguardar la salud de nuestras familias y del conjunto de la población trabajadora.