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Red Internacional
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Educación básica. Preparemos en unidad el paro del 5 de diciembre: ¿qué está pasando en el magisterio capitalino?

Luego del paro del 15 de noviembre convocado por la OPEB, sumémonos con fuerza al paro que llama la CNTE en las Secciones 9 y 10 del SNTE.

Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 29 de noviembre de 2023

A lo largo del sexenio, las maestras y maestros de distintos estados se han movilizado ante diversas problemáticas, exigiendo en la mayoría de los casos pagos adeudados junto a otras demandas, en contraste con las promesas de cambio con las que López Obrador ganó el voto de amplios sectores magisteriales.

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En la Ciudad de México, luego de cinco años de ilusiones, expectativas y paciencia esperando la prometida revalorización, el magisterio capitalino ha comenzado a manifestarse de manera importante, aunque apenas con una pequeña parte de su fuerza. El principal detonante fue la falta de proporcionalidad entre el aumento salarial otorgado al personal de apoyo –el cual reivindicamos, aunque es muy inferior al que se dice desde el gobierno- y las percepciones docentes, pero eso se sumó a un descontento acumulado que se refleja en la emergencia de distintas demandas, en particular las malas condiciones en las que laboramos.

En medio del revuelo por la cuestión salarial, comenzaron a circular carteles convocando a un “paro nacional” para el 15 de noviembre, por un “salario justo para todos los docentes”, y ese miércoles, cientos o quizá miles de maestras y maestros -la mayoría de primarias y educación inicial- se movilizaron al zócalo capitalino y bloquearon avenidas en el centro de la CDMX, además de que hubo manifestaciones en otros estados, destacándose Aguascalientes.

Fue hasta ese día que la Organización de Profesores de Educación Básica (OPEB, un colectivo surgido en abril distanciado del SNTE y la CNTE), apareció claramente como la convocante, ubicándose como interlocutora del magisterio movilizado ante las autoridades, con quienes acordaron una mesa de diálogo para el 23 de noviembre. Sin embargo, desde que anunciaron esa próxima reunión, comenzaron a plantear su verdadera postura, no hacer nuevas movilizaciones. O sea, una vez que lograr que las fuerzas de las maestras les abrieran las puertas de gobierno, nos mandaron a esperar lo que ellos iban a negociar, a puertas cerradas, intentando diluir la gran fuerza magisterial en las calles, también por miedo a que los rebasemos.

Pero, por iniciativa propia, docentes empezaron a convocar a instalar un plantón para acompañar la mesa del 23 de noviembre. Al final de esa jornada, sin embargo, la OPEB difundió un video en el que, de manera lamentable, integrantes de esa organización se deslindan de los bloqueos magisteriales y repiten, uno tras otro, un llamado a no movilizarse, tal como lo quieren los charros del SNTE y tal como lo quiere el gobierno, mostrando así que su confianza está puesta en las autoridades y no en la fortaleza de la unidad y movilización para resolver nuestras demandas.

La forma poco democrática y grosera de conducirse ante las bases, por ejemplo, en los grupos de whats que generaron y congregaban a cientos de nosotrxs, pero sobre todo su posicionamiento de deslinde y para apaciguar la movilización docente, le han valido a la OPEB profundos cuestionamientos y han generado una sana desconfianza en el magisterio, que en gran medida fueron conformando nuevas formas de comunicación de las bases.

Pero, la jornada del 15, nos mostró la disposición de importantes sectores de base a movilizarse e ir en busca de nuestras justas demandas, lo cual también vio la dirigencia de la CNTE en la CDMX, aunque lamentablemente para esa movilización, a nuestro entender asumieron una actitud sectaria, ya que no la impulsaron y la desalentaron.

Así, desde la Sección 9 Democrática, la CNTE impulsó una consulta en las escuelas y convocó a Asamblea de Representantes, en donde se definió la convocatoria –acertada desde nuestro punto de vista- a un paro de labores para el 5 de diciembre, con la consigna central de aumento salarial, entre otras. Sobre esa base, posteriormente se acordó con los representantes de la CNTE en la Sección 10 del SNTE una convocatoria unitaria, para abarcar entonces a docentes de educación inicial, primaria y secundaria.

Hay que desarrollar la auto organización democrática

Desde la agrupación Nuestra Clase opinamos que, particularmente en la Sección 10, hace falta preparar el paro, y que quienes ocupan las seis carteras, que se conquistaron el 14 de junio, en el Comité Ejecutivo Seccional deberían estar convocando a la organización del paro desde las escuelas, y peleándose con los charros para emitir una convocatoria oficial desde el sindicato. En este sentido, comenzar a poner esas carteras conquistadas, al servicio de la lucha por nuestras demandas, lo que no hace ni hará la dirección mayoritaria del SNTE.

Sin embargo, consideramos que, ahí en donde haya condiciones, es muy importante que las escuelas se sumen al paro del próximo martes, no sólo por aumento salarial, sino por cuestiones tan importantes y sentidas como la reducción de inmediata de alumnos por curso, la contratación con base de todo el personal que falta en las escuelas, las basificaciones de todo el personal precarizado que cada año es mayor, para echar abajo la USICAMM y toda la legislación neoliberal que le da continuidad a la reforma educativa peñista, contra el uso de las UMA para el cálculo de jubilaciones y pensiones, por el fin de las Afores, etc.

Pero también por un real aumento al presupuesto educativo para garantizar condiciones dignas en las escuelas, desde la infraestructura y el equipamiento hasta las plantillas completas, así como para la construcción de más planteles, entre otros objetivos.

En las escuelas que se sumen al paro, pero también ahí en donde por ahora no haya condiciones, es fundamental empezar a dialogar sobre la necesidad de unirnos y organizarnos democráticamente, desde las bases, mediante asambleas por escuela, por zona, por región y por estado; y en la Cdmx con miras a generar las condiciones para una gran Asamblea Metropolitana a principios del año entrante, que podría prepararse, por ejemplo, a través de reuniones amplias en parques centrales de las alcaldías; para organizar la lucha unificada del magisterio capitalino por todas nuestras demandas, considerando además la importancia de avanzar nacionalmente en la unidad, empezando por coordinar con el magisterio que sea ha venido movilizando recientemente, como en Oaxaca y Guerrero, así como con otros sectores educativos, como las y los docentes y administrativos del Colegio de Bachilleres en la CDMX, que se encuentran en huelga desde el 16 de noviembre por aumento salarial y contra la precarización laboral.

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