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Universidad. Presupuesto universitario 2021: siguen los recortes y los salarios caerían 15 %

Con el anteproyecto de presupuesto 2021, el ministro de Economía, Guzmán, anticipó el ajuste en el presupuesto a las 57 universidades nacionales. Se continúa una dinámica de recorte por la vía inflacionaria de cara a acumular para pagar la deuda reestructurada. Son los acreedores y el FMI, o la educación pública y la salud.

Gastón Remy

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.

Sábado 26 de septiembre de 2020 19:26

“El Presupuesto 2021 es un paso fundamental para estabilizar a la economía argentina y devolverla a un sendero de crecimiento inclusivo”, sostuvo el ministro de Economía Martín Guzmán, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Congreso de la Nación. Así como sucederá con otras partidas del gasto social del Estado, como la salud o las 9 millones de familias que dejarán de percibir el IFE, las 57 universidades nacionales contribuirán a la “estabilización” de la economía, cediendo parte de su presupuesto y en particular, los salarios de docentes y no docentes, dado que las partidas presupuestarias caerían frente a la inflación.

En el ante proyecto de presupuesto 2021, las universidades públicas nacionales, percibirían 230 mil millones de pesos, un 17% más que en 2020. No obstante, la inflación contemplada en el mismo presupuesto sería de 29%. De esta manera, el ajuste por la vía de los precios sería del 9% en el total del presupuesto universitario.

Pero como en todo presupuesto que se escribe siempre con manos optimistas, el recorte puede ser aún más fuerte, puesto que el mismo BCRA en su “Reporte de Expectativas de Mercado” –lo que opinan los grandes capitalistas- estipula una inflación del 47% para el año próximo. El presupuesto de Guzmán estaría así fijando un piso de ajuste, continuando a su vez, una dinámica que se instauró en 2018.

El recorte sería mayor en las partidas destinadas a salarios de docentes y no docentes que en promedio crecen 9% en términos nominales, sin embargo, por la vía inflacionaria perderían un 15% en promedio de su poder de compra.

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Volviendo al conjunto del presupuesto como podemos observar en el gráfico 1 la evolución del mismo en términos reales año tras año desde 2018 ha venido en franco retroceso. En los años previos, entre 2013 y 2017, se mantuvo la inercia binaria donde en los años electorales el presupuesto crecía algo por encima de la inflación, mientras en los años no electorales, el mismo caía compensando de algún modo lo “otorgado de más”. La dinámica a la baja como tendencia se puede observar, sin embargo, desde 2013 en adelante y desde 2018, sin dudas, se profundiza siendo el ajuste ya continuado año tras año.

Gráfico 1. Elaboración propia en base a información ministerio de Economía.
Gráfico 1. Elaboración propia en base a información ministerio de Economía.

El 2018 fue un año del último conflicto universitario importante con movilizaciones masivas de estudiantes y tomas de facultades en distintas universidades del país. La entrega de este conflicto que enfrentó al macrismo poniendo al desnudo su desprecio por la Universidad pública fue iniciado por la Conadu dirigida por el kirchnernista, Carlos De Feo, en aras de evitar que las calles pobladas de estudiantes y docentes sean la mecha que acelerara la entrada en escena de amplios sectores de trabajadores cansados del ajuste. La burocracia dio una clase práctica del compromiso que luego asumieron las grandes centrales sindicales con tal de evitar que explote la calle, graduándose en el “hay 2019”.

En un año donde el presupuesto de las universidades perdería frente a la inflación (5%), Cuadro 1, la Conaduh acaba de votar un paro virtual este lunes 28 en respuesta a la falta de reaperturas de las paritarias vencidas en junio. Todo esto acontece mientras las clases virtuales en pandemia se constituyen como un ámbito de mayor precarización laboral, con situaciones gravísimas como el fallecimiento durante una clase de la docente Paola Di Simone; mientras la Universidad está dejando a fuera con una velocidad inusitada a miles de estudiantes y otros hacen malabares por continuar sus estudios. Todo esto en un país con una desocupación en el 13% y con un salto en la pobreza y miseria agravadas por la pandemia, en una economía que tendrá este año una caída histórica de la cual llevará tiempo recuperar los niveles pre coronavirus.

Fuente: elaboración propia. En 2020, el pago de intereses ejecutado es hasta 23 de septiembre.
Fuente: elaboración propia. En 2020, el pago de intereses ejecutado es hasta 23 de septiembre.

Entonces la Universidad frente al objetivo de “estabilizar” la economía del ministro Guzmán no tiene otro destino que quedar atrapada en un rumbo de ajuste con tal de cumplir los acreedores y el FMI. Para el gobierno hay que juntar peso a peso para luego devolver los dólares contraídos por el macrismo y los gobiernos anteriores que endeudaron al país. Solo el año que viene el pago de intereses (665 mil millones) equivale a tres presupuestos universitarios y sostiene esta relación incluso con años previos (excepto 2018 y 2019 cuando los intereses llegaron a valores de 4 y 5 veces el presupuesto anual de las universidades).

Mientras tanto, solo con la reestructuración acordada con los acreedores de la deuda en dólares, los pagos se de intereses se harán más pesados desde 2025, y aún resta conocer la letra chica del ajuste que ordene el fondo monetario internacional. De esta suerte, la “estabilización” de la economía como algo compatible con un rol “inclusivo” por parte de la Universidad, es algo que queda cada vez más como una suerte de sueño eterno. Se trata de cambiar las prioridades, o los acreedores y el FMI, o la educación pública y la salud.


Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.

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