La administración de Obama tuvo record en deportaciones desde EE. UU. con 2.5 millones de migrantes repatriados tan sólo de 2009 a 2015. Con la llegada de Trump, estas cifras amenazan con elevarse. En medio de esto ¿Qué pasa con la frontera sur y las deportaciones desde México?
Martes 14 de febrero de 2017
Según las estadísticas de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, del año 2010 al año 2016 se registró un decrecimiento en las deportaciones de Estados Unidos a México, pasando de 469, 268 a 204, 817 deportaciones anuales.
En contraparte, según datos del Instituto Nacional de Migración (INM) las deportaciones de México hacia países de Centro América (Guatemala, Honduras y El Salvador) se elevaron en un 26.14% con 62, 788 deportaciones en 2010 a 111, 990 en 2015. El año pasado la cantidad de deportaciones fue de 143,226.
En estas cifras, es notable el ascenso de las mujeres migrantes deportadas. En 2010 85.8% de los deportados fueron hombres, para el 2015 la cantidad de migrantes varones descendió a 77.2 %.
Desde julio de 2014, el gobierno de nuestro país estableció de la mano del gobierno guatemalteco encabezado por Otto Pérez Molina, el Programa Frontera Sur (PFS) con el cual se elevó el número de deportaciones de 77. 395 deportados en 2013 a 107. 199 en 2014.
Bajo este programa se incrementó el numero de operativos de detección de indocumentados en las rutas de transito migrante en ciudades como Chiapas, Veracruz, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco, Distrito Federal, Coahuila y Nuevo León.
Con la militarización y el aumento en la rigurosidad de las leyes migratorias, que esta política requiere, las violaciones en contra de los derechos humanos para los migrantes se elevaron, a la par de la impunidad de los grupos del “crimen organizado”, que en la mayoría de los casos actúa en complicidad con las autoridades, que violan los derechos de los y las migrantes, y lucran con su condición.
Según un estudio realizado por la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), los principales delitos y violaciones a derechos humanos cometidos por autoridades mexicanas en contra de migrantes van desde robos o ataques al derecho de propiedad privada (75.88%), violaciones al derecho a la integridad física (17.25%) y al derecho a la libertad personal (6.86%).
Con la ofensiva de Donald Trump para aumentar las deportaciones, el papel del gobierno mexicano contra los migrantes centroamericanos se vuelve fundamental. Bajo la presión del país imperialista el gobierno mexicano aumenta la represión y el hostigamiento en contra de los miles de centroamericanos que a diario atraviesan México en busca de las oportunidades que le han sido negadas en su país de origen.
A poco tiempo de implementado el PFS, Maureen Meyer, la coordinadora del Programa de México y derechos de Migrantes de la oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA por sus siglas en ingles) declaró que “Estados Unidos ha desplazado oficialmente el problema de la migración a México, y México ha asumido el nuevo papel de ‘jefe (…) el Programa Frontera Sur le ha venido muy bien a las autoridades estadounidenses”.
Ante eso es fundamental que las organizaciones obreras y campesinas, así como las organizaciones de izquierda y todas aquellas que se reclaman democráticas en México, hagan propia la lucha en favor de los migrantes centroamericanos y contra las medidas xenófobas y racistas del gobierno mexicano, exigiendo el libre tránsito con todas las garantías, contra las vejaciones y violaciones de las que son objeto, y por plenos derechos políticos y civiles. Esto a la par que se impulsa, a ambos lados de la frontera norte, la lucha contra las medidas migratorias de Donald Trump.

Mariel Ochoa
Estudiante de la FCPyS