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Agronegocio. Protesta en Cancillería contra megagranjas: “La salida no puede ser más contaminación”

Marcharon este jueves al mediodía desde el Obelisco: “Quieren traer megagranjas de cerdos de un país que viene con su producción diezmada por la fiebre porcina africana”, denuncian.

Roberto Andrés

Roberto Andrés Periodista @RoberAndres1982

Jueves 13 de agosto de 2020 17:51

Organizaciones sociales, políticas y ambientales se movilizaron este jueves 13 al mediodía desde el Obelisco a Cancillería para protestar en contra del preacuerdo que recientemente firmaron Argentina y China para producir en territorio nacional más de 900 mil toneladas de carne porcina a través de la instalación de megagranjas industriales. “La salida a la crisis no puede ser con más saqueo y contaminación”, reclamaron los convocantes. “El extractivismo mata y empobrece”.

El pasado 6 de julio, Cancillería argentina difundió la comunicación entre el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Felipe Solá, y el ministro de Comercio de la República Popular China, Zhong Shan, donde se anunciaba una “asociación estratégica” entre ambos países, referida a la producción de carne porcina, y una “inversión mixta entre las empresas chinas y las argentinas” para “producir 9 millones de toneladas de carne porcina de alta calidad”. Esta cifra fue posteriormente “corregida” por Cancillería dejándola en 900 mil toneladas.

Protesta frente a Cancillería argentina.
Protesta frente a Cancillería argentina. Pañuelos en Rebeldía

“El motivo de la protesta tiene que ver con sostener una perspectiva socioambiental de defensa de nuestros bienes comunes”, señaló Violeta en diálogo con La Izquierda Diario desde Cancillería. “También una perspectiva económica que deje de reforzar la dependencia de nuestro país en torno de las economías-potencia”.

“Le estamos reclamando al Gobierno que la salida de esta crisis no puede ser a costa de los bienes comunes, no puede ser con saqueo”, agrega Nicolás, compañero de Violeta. “Es el suelo que habitamos, el que habitan nuestros pueblos originarios. El compromiso no es con el FMI, sino con el pueblo”.

Para los convocantes, entre los que se encontraba el Frente Popular Darío Santillán, Marabunta y Venceremos, entre otros, “es de público conocimiento la manera en la que se produce carne porcina a gran escala. El hacinamiento animal, las pésimas condiciones de salubridad y enormes cócteles de antibióticos son el escenario que propone este modelo de saqueo”.

Pero, además, “implicaría una importante alza en la producción de granos transgénicos, ya que con esos granos se alimenta a los animales”.

“También nos movilizamos en contra de la quema del Delta del Paraná, que tiene por supuesto una relación con ese tipo de acuerdo del agronegocio, que ya tiene más de 25 años en el país”, agrega por su parte Karen, otra joven más presente en la protesta. “Queremos otro tipo de explotación, que no sea a costa de nuestra salud”.

“Estamos en medio de una situación que ya no da para más. En medio de una pandemia de origen zoonótico nos enteramos que quieren traer megagranjas de cerdos de un país que viene con su producción diezmada por la fiebre porcina africana”, dice Martha, acompañante de Karen.

“Es un sistema sumamente cruel. A esta altura, en esta situación, no podemos creer que vayan a hacer las cosas bien. Necesitamos otro modelo, otra forma de relacionarnos con la naturaleza y de producir”, agrega.

Protesta frente a Cancillería argentina.
Protesta frente a Cancillería argentina. Pañuelos en Rebeldía

Los manifestantes argumentan que “el gran responsable político” es Felipe Solá, acompañado por Jorge Neme. En 1996, Solá introdujo la producción de soja transgénica (RR) al país, lo que desembocó en la explosión del modelo sojero.

“Ahora continúa con acciones entreguistas y que promueven la profundización del extractivismo a costa de nuestro territorio y nuestra salud, queriendo imponer el discurso de que dichas acciones son llevadas a cabo para alimentar al mundo, cuando no se producen alimentos sino commodities”.

Mientras, el ministro de Ambiente, Juan Cabandié brilla por su ausencia, tanto por el tema de las factorías, como por las quemas intencionales de humedales.

“Sus acotadas intervenciones fueron puramente mediáticas, sin ningún resultado concreto. Evidentemente, en un país donde el extractivismo es una política de Estado que ha atravesado a todos los gobiernos, el rol del Ministerio de Ambiente es algo meramente simbólico”, denuncian.