Jorge Biglieri será el próximo decano. Cambiemos mantiene el gobierno de la Facultad. Democratizar la universidad sigue siendo una demanda pendiente.
Lunes 9 de octubre de 2017 15:40

Esta mañana se realizó la elección de un nuevo decano para la Facultad de Psicología. El único candidato para el puesto fue el Lic. Jorge Biglieri, actualmente jefe de cátedra de la materia electiva Psicología Política, secretario de Cultura del rectorado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y referente de la Franja Morada/UCR, mismo espacio político al que pertenece la actual decana y vicerrectora, Nélida Cervone, la mayoría estudiantil para el año 2018, el EDI, la mayoría de graduados y casi todo el claustro de profesores.
Como vicedecana fue propuesta la Lic. Lucía Rossi, que ya oficia en ese cargo, y que es además la jefa de Cátedra de Historia de la Psicología, conocida por el concurso trucho con el que se designaron cargos en su cátedra y por haber dicho que, en el caso Maldonado, la desaparición forzada es “sólo una línea de investigación más”. Quien tuvo el “honor” de proponerla como candidata en nombre de todo el claustro de profesores fue, nada más y nada menos que, Michelle Fariña, titular de cátedra de Psicología Ética y Derechos Humanos.
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La elección se realizó en una sesión extraordinaria del Consejo Directivo, que fue anunciada con 48hs de anticipación, informando sólo a los consejeros electos y no al conjunto de la comunidad educativa para que pueda abrirse el debate sobre el futuro proyecto de Universidad que trae de la mano este decano.
¿Qué esperar de un régimen profundamente antidemocrático, donde sólo un puñado de personas deciden por miles a través del voto indirecto y ponderado?
Recordemos que el claustro de profesores es el mayoritario, que no incluye la voz de cientos de docentes ad honorem, que ni siquiera pueden postularse para ocupar ese espacio, y que en la Facultad se manejan por lista única, persiguiendo a cualquier voz disidente.
A esto se agrega que la inmensa mayoría de los estudiantes se ve reducida a solo 4 representantes, generando un cuello de botella para que las problemáticas estructurales de quienes transitan todos los días la Facultad y padecen la falta de políticas públicas no se expresen en ese recinto. Todo lo que los estudiantes han conquistado fue a través del debate en asambleas, en las aulas, con la organización y movilización.
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Con esta composición del Consejo Directivo, para evitar que se profundice el ajuste en la universidad como lo expresó desde que asumió Macri el recorte de cargos docentes y comisiones, si se quiere acabar con la precarización laboral de los miles de “ad honorem”, cuestionar que quienes toman las principales decisiones sobre la formación de los trabajadores de la salud se alinean con el gobierno para defender a gendarmería que se llevó a Santiago, o que tan sólo 3 de cada cuatro estudiantes que se inscriben en la UBA finaliza sus estudios; la pelea por democratizar los espacios de toma de decisión de la Universidad se vuelve urgente para defender la Educación Pública y ponerla al servicio de los trabajadores y sectores populares.
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Melina Michniuk, Consejera por la minoría estudiantil -todavía en funciones- de la agrupación En Clave ROJA (PTS+independientes) en el Frente de Izquierda, declaró: “Nosotros queremos pelear por la mayoría estudiantil en los órganos de gobierno, un claustro único docente (que unifique graduados y profesores) y otorgarle voz y voto a los trabajadores no docentes para hablar de lo que nadie habla. La única forma de lograrlo es abriendo el debate en asambleas y en las aulas”. Y agregó: “Vamos a seguir llevando la voz de quienes quedan excluidos de la Universidad, porque entendemos que la educación es un derecho y sabemos que nada podemos esperar de la mano de Biglieri y sus aliados. Por eso, junto a Nicolás del Caño y Myriam Bregman, estamos proponiendo que el Estado otorgue becas integrales de $11500 para que los hijos de los trabajadores puedan estudiar y que nadie tenga que abandonar”