El pasado viernes se realizó a nivel internacional una importante movilización contra el cambio climático que tuvo como protagonista a la juventud de diversos países del mundo. Durante el día se desarrollaron manifestaciones y concentraciones en unas 1800 ciudades de un centenar de países, en una jornada de huelga y reivindicación bajo el lema "Fridays For Future" (Viernes por el futuro).
Domingo Lara Biólogo Ambiental

Romina Fuentes Licenciada en Medicina Veterinaria de la U. de Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer
Martes 19 de marzo de 2019
En Francia, esta movilización confluyó con la de los chalecos amarillos, desarrollando una enorme movilización con cientos de miles de manifestantes.
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Chile no fue la excepción. En Santiago, por ejemplo, se realizó una importante movilización, en la que participaron más de 10.000 personas -principalmente juventud- y que contó con la convocatoria de diversas carreras y estudiantes (universitarios y secundarios) que paralizaron para salir a marchar.
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Para la ocasión una de las demandas fue el rechazo a TPP, que como tratado económico su centro es asegurar a los empresarios trasnacionales mejores condiciones para el saqueo de los recursos naturales. Otra de las consignas que destacó en la movilización fue la de “Cambiemos el sistema no el clima”, que expresa una expandida crítica hacia cómo en el actual sistema capitalista las ganancias de los grandes empresarios son a costa de profundizar de forma dramática la destrucción del medio ambiente a nivel global.
Esta crítica expresa una realidad innegable. Datos del Informe Mundial de Medio Ambiente 2018, publicado el presente año, indican que la contaminación atmosférica es la causa de entre 6 a 7 millones de muertes anuales y que estas cifras van en aumento. Que los países desarrollados votan a la basura el 33% de los alimentos que se producen y que tomar medidas tan solo para mitigar los efectos del cambio climático costarían a nivel mundial unos 22 billones de dólares. Cifras que muestran un escenario con perspectivas para nada alentadoras y que develan el fracaso de las políticas ambientales globales frente a la actual crisis medioambiental.
Dentro de los asistentes a la marcha en Santiago, una de las carreras que se hizo parte de la movilización fue la de Ingeniería de Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile. Constanza Jiménez Neira, presidenta del Centro de Estudiantes, nos contó que “todo comenzó con una asamblea a la que convocamos el día miércoles, a la que llegó mucha gente. Hace un rato que nuestros compañeros por interno nos venían preguntando qué haríamos por el TPP y había harta intriga sobre eso. ¡Hace tiempo que no veía tanta gente en los pastos convocada para una asamblea!”, manifestó alegremente la joven.
“Conversamos sobre los impactos que tenía la firma del TPP, en qué situación estábamos. Porque posiblemente se votaba el tratado el día siguiente y era imperativo hacer algo, tomando en cuenta que nosotros manejábamos la situación y que teníamos conciencia de que era cuestión sumamente grave y que nadie se estaba movilizando al respecto. Así que tan pronto terminó esa discusión surgieron mociones de paralizar el día miércoles para hacer algún tipo de manifestación en contra de la firma. Aprovechamos de votar por la marcha del viernes que sentíamos nos convocaba harto también -pero no lo veníamos previendo de manera organizada- y se votaron esas dos cosas. Finalmente en la misma asamblea se formaron comisiones de coordinación", continuó Jiménez.
La estudiante comentó varios detalles de la movilización: “Al día siguiente, a las 10 de la mañana, había un montón de gente, un montón de pancartas. Estaban todos vestidos de negro con los carteles que habíamos hecho. Hubo gente que fue disfrazada para hacer un tipo de performance y fuimos alrededor de 80 personas en la primera parte al frente de La Moneda, en el bandejón de la Alameda. Luego seguimos un grupo de cerca de 50 personas a Plaza de Armas. Ahí fue bastante buena la recepción de la gente. Nosotros íbamos también con la batucada, con gente bailando y la performance. Uno de los chiquillos se disfrazó de ejecutivo y otra cabra se disfrazó de campesina tirando semillas. Entonces íbamos con todo un desorden por el Paseo Ahumada. La verdad es que creo que fue una súper buena decisión pasar por ahí, porque pudimos llamar la atención de otro segmento, de la gente que trabaja en las oficinas. Gente tuvo que detener su conversación para escuchar lo que estábamos diciendo", afirmó la joven.
Respecto a la asistencia a la movilización del día viernes “yo diría que de Recursos Naturales fueron unas 150-200 personas de todas las generaciones. Por la marcha, yo creo que hizo falta un hilo conductor que nos guiara a una manifestación que no quedara solo en eso, que fuera más allá de solo “la moda de ser ecológico” y creo que también se dejó ver que lo del TPP no era muy conocido. Nosotros por ejemplo éramos de los pocos que llevábamos un lienzo en relación a eso y creo que ahora nos picó el bichito de que teniendo toda una red de gente, es necesario seguir sosteniendo la lucha por darle información a la gente e impedir que se apruebe el tratado. Ahora pienso que con la convocatoria que tuvimos y ahora que se extendió el plazo hay varias personas que le tomaron importancia a esto, pero aún no hay una coordinación general del asunto".
Pablo Olivares, presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería Forestal de la U.Chile nos contó sobre la marcha que “la convocatoria nos sorprendió incluso a nosotros como Centro de Estudiantes, ya que los estudiantes le dieron gran importancia y tuvieron toda la motivación para participar. Y esto es algo que no sucede siempre. Donde pudimos ver que no solo en forestal pasó eso, sino que en todo Antumapu", aseguró el joven.
“Yo creo que desde nuestras disciplinas, las carreras de Antumapu tenemos bastante qué decir respecto a esta crisis ambiental, que claramente no es nueva. Solo que ahora empezamos a ver sus consecuencias y efectos, los que lamentablemente yo creo, no harán más que empeorar si no se toman cartas en el asunto. Pienso que eso es lo que más despierta la preocupación y la conciencia en nuestra generación que es la que tendrá que vivir todo eso. Que es la que recibe el peso de los errores del pasado y la responsabilidad por solucionarlos; donde hacerlo, pasa por cambiar de una vez los paradigmas del progreso. Ese es un ideal que ciertamente a veces choca con el modelo en el que vivimos", continuó el estudiante.
“Es por eso que vemos con preocupación el auge de la derecha en la escena internacional. Ya hemos visto decisiones graves como la retirada de los EE.UU. del acuerdo de París y la reactivación de la industria termoeléctrica también en el mismo país. Es claro que esos son pasos en la dirección equivocada y que ahora el gobierno de Brasil amenaza con replicar en la Amazonía. Que a mi parecer, es una zona cuya importancia para el mundo a veces no es bien percibida", manifestó Olivares.
Respecto a lo mismo, Javiera Rivas, estudiante de Bachillerato de la U.Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer, mencionó que “la convocatoria sin duda expresó que como jóvenes, secundarios y universitarios, somos conscientes de que vivimos en un mundo donde se destruye el medio ambiente en pos del beneficio de los grandes empresarios. La marcha del día viernes demostró que las nuevas generaciones están alerta frente a la crisis climática y quieren hacer algo".
“Con mis compas de Bachi, con quienes asistimos luego de votar la paralización ese día, comentábamos que habían muchas compañeras con sus pañoletas verdes en las mochilas o amarradas a sus muñecas. Eso para mí, muestra que a la cabeza de la movilización del viernes, junto con la gran marcha que tuvimos el 8 de marzo, hay una nueva generación que despierta a la vida política y expresa preocupación por estos temas. Y que abre también un debate sobre qué salidas estructurales y a largo plazo podemos dar a este enorme problema que nos genera el sistema económico en el que hoy vivimos”, aseguró Rivas.
“Para mí los responsables de la crisis climática son los empresarios que hacen suyos los recursos naturales y los gobiernos de derecha a nivel internacional que, con sus políticas, amparan el saqueo de la naturaleza. Es decir, todo un sistema capitalista que se basa en la concentración de riqueza por parte de unos pocos y que nos lleva a nosotres como estudiantes, a los trabajadores y a los sectores más precarizados, a vivir las consecuencias más duras de la contaminación, por ejemplo. Con zonas de sacrificio y con una salud pública de condiciones miserables para quienes no podemos pagar por la atención privada", aseveró la joven.
Y para finalizar, hizo un llamado a los jóvenes “a que nos organicemos. Si algo han demostrado las últimas movilizaciones es que como juventud tenemos mucho qué decir. Por ejemplo, nuestras mismas universidades, que se sostienen a través del mercado educativo, son financiadas por empresarios que saquean nuestros recursos naturales y que están a cargo de proyectos contaminantes. Y ¿qué decimos frente a esto”, se preguntó la estudiante.
“Si no le hacemos frente a elles en unidad con todes quienes vivimos las consecuencias de este desastre socio-ambiental y con los trabajadores y trabajadoras como principales aliades, quienes son los únicos que tienen la posibilidad de parar la producción; no podremos pegarles donde les duele a los empresarios. Es que de última, si no ponemos la producción en función de nuestras necesidades y no de las de elles, difícilmente podremos frenar la crisis climática que ya estamos experimentando".