Si las mujeres en Argentina triunfan este 8 de Agosto, la lucha de las mujeres en el continente se fortalece. Nos vemos este #8A junto a diversos colectivos y organizaciones, feministas y mujeres independientes, en puertas del consulado argentino -Aspiazu y Sánchez Lima- a la 12:30 hrs para apoyar desde Bolivia esta gran pelea.
Juana Runa Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas
Viernes 3 de agosto de 2018
En Argentina el #8A será una gran jornada de movilización en las calles frente a la reaccionaria cámara de senadores donde se definirá si el aborto será ley. Ya en el mes de junio las mujeres argentinas conquistaron la media sanción para la legalización del aborto en la cámara de diputados. Esta es una lucha que nos incumbe a todas las mujeres porque puede ser un punto de apoyo importante para la lucha feminista de conjunto.
Aborto legal en los hospitales
La pelea por el derecho al aborto abre muchas discusiones, pero tomamos principalmente dos que son básicas y por las cuales históricamente vienen peleando las mujeres. La primera tiene que ver con el derecho básico fundamental de tener soberanía sobre nuestros propios cuerpos así como la tienen los hombres. Es decir, que nadie legisle ni decida sobre el cuerpo de las mujeres. La segunda es porque se trata de un asunto de salud pública y como tal el Estado debe hacerse cargo. Que el aborto sea legal es un paso a que se haga exigible el derecho al aborto en condiciones seguras, salubres y gratuitas en los hospitales. La legalización no sólo plantea el que se despenalice la interrupción del embarazo no deseado sino que plantea que la intervención médica especializada para tal fin deba ser garantizada en todos los hospitales como un servicio médico más. Hay discusión entre la despenalización y la legalización donde algunos pequeños grupos feministas argumentan que la legalización va a mantener la intervención del estado sobre nuestros cuerpos pero sabemos bien que con sólo la despenalización se beneficiarán las mujeres que tengan las condiciones económicas para pagar un aborto seguro mientras que seguirán muriendo mujeres pobres, trabajadoras, precarizadas que no puedan darse este “lujo”. La legalización es despenalización + derecho a un aborto seguro y gratuito.
En Bolivia se estima que cada año se practican entre 40.000 y 80.000 abortos (CIDEM). Ya en el año 2013 se conocieron reportes en base a un estudio doctoral realizado por Natalie Kimball “Un secreto a voces: La historia escondida del embarazo no deseado y aborto en la Bolivia altiplánica, 1952-2010”, que daba cuenta que de los pocas fuentes existentes se revelaban algunos estudios y registros que mostraban que en el país cada día abortan aproximadamente 115 mujeres y que 3 de cada 5 bolivianas tiene un aborto en su vida. El 2017, el diario Página Siete en una entrevista realizada a Juan Choque, jefe de la unidad de Redes del Servicio Departamental de Salud de La Paz (SEDES), mostraba que en el año 2016 se conocieron 4.070 casos de hemorragias de primer grado que se registran antes de las 22 semanas de gestación de los cuales, 431 (10%) se reportaron en adolescentes menores de 20 años.
Estos son sólo algunos datos que se conocen oficialmente. La poca claridad y conocimiento de cifras reales son sólo el reflejo de que el problema del aborto es clandestino, es un asunto penalizado por la sociedad de conjunto y por eso no se quiere conocer su verdadera dimensión. La discusión está en si el aborto es legal o si el aborto seguirá siendo penalizado y clandestino. El aborto no es una “elección feliz”, ninguna mujer alegremente decide abortar, el aborto existe porque hay muchos problemas más de fondo, el contubernio entre las iglesias y el Estado es uno de ellos. Por eso decimos que necesitamos una educación verdaderamente laica y no sexista para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
¿El movimiento de mujeres puede convertirse en levadura de la clase trabajadora?
Esta pelea por el derecho al aborto no es sólo importante por lo que puede significar para las mujeres, sino porque nos muestra la potencia que van adquiriendo las mujeres como sujetos que se movilizan, que se están organizando, que están dando peleas importantísimas. Esta creciente actividad de las mujeres es aun más valiosa e importante porque puede influir e impactar en cientos de miles de mujeres trabajadoras en empresas, en talleres, fábricas, en industrias, en el campo y puede convertirse en la levadura que permita despertar a la clase trabajadora luego de décadas de pelear sólo sindicalmente. Esto se hace aún más importante en momentos en que las y los trabajadores de todo el continente pero en particular en Argentina y Brasil están bajo el ataque de las medidas de ajuste de Macri y Temer.
Hoy el mundo está cambiando a ritmos acelerados, como nunca antes en la historia las mujeres somos la mitad de la clase trabajadora –la cual ha crecido muchísimo desde el punto de vista económico y social- y, en algunas ramas de la producción y de la industria somos mayorías como en textiles, joyerías, etc. En nuestro país también ocupamos cada vez mayor presencia y lugares destacados en la economía en general y en la clase obrera en particular. Cada vez más mujeres ocupan puestos dirigenciales en comunidades campesinas, en unidades familiares de producción agrícola y pecuaria, en sindicatos, en cooperativas, talleres de producción, etc. Sabemos que estos avances no se dan sin contradicciones y no es una panacea, pero es un hecho objetivo que muchos centros de trabajo en diferentes rubros y gremios van adquiriendo rostro de mujer.
Pero no es sólo el mayor número de mujeres en la economía, sino que venimos siendo protagonistas e incluso vanguardia de importantes procesos de lucha. Lo vimos en Francia con la lucha de las mujeres migrantes, trabajadoras de limpieza de las estaciones de trenes del norte de París que luego de 45 días de huelga el 2017, dieron un ejemplo de determinación frente a la ofensiva liberal facilitada por la Reforma Laboral de Macron. Vimos también como fueron arrestadas 600 mujeres en Estados Unidos que se movilizaron en contra de las brutales políticas anti-migratorias del gobierno de Trump. En el Estado Español cientos de miles se movilizan contra la brutalidad patriarcal de la justicia monárquica española como lo expresó con toda claridad el fallo a favor de los violadores de la manada.
En Argentina el gobierno de Macri viene imponiendo medidas brutales contra los derechos de las y los trabajadores y el pueblo. No olvidemos que en diciembre de 2017 logró imponer una reforma previsional en contra de los jubilados con el consenso de gobernadores de todos los signos políticos, incluido el kirchnerismo. Es en este escenario, que las mujeres argentinas están librando una importantísima pelea: por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.
Conquistar este derecho puede ser un gran punto de apoyo para la lucha de todas las mujeres en la región y paulatinamente este ejemplo puede servir de catalizador para soldar estas luchas de género con las demandas históricas de las y los trabajadores y demás sectores oprimidos. Con este objetivo de soldar las demandas de género con las económico-sociales, contra el imperialismo y las clases dominantes, militamos las compañeras de Pan y Rosas.
Por eso en Bolivia tenemos una gran cita este #8A en las puertas del consulado argentino. Sumemos nuestras fuerzas para que en Argentina el aborto sea ley.
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