Uno de los tantos objetivos que deberían tener los sindicatos es el mejoramiento en las condiciones de trabajo, es decir, un avance en las condiciones materiales y económicas de sus agremiados, a través de obtener conquistas con la lucha.
Miércoles 13 de abril de 2022
En México una de las cuestiones que más preocupación genera a las familias mexicanas es el espeluznante aumento de la inflación. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en la primera quincena de marzo de 2022 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) presentó un crecimiento de 0.48% respecto a la quincena anterior. Con este resultado, la inflación general anual se ubicó en 7.29%. Es la inflación más alta desde el 2001, lo que en los hechos pulveriza el aumento al salario mínimo que impulsó el gobierno de Morena.
Por esa razón los trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (SUTUACM) decidieron hacer un bloqueo frente a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, la cual no brinda procesos expeditos a favor de los trabajadores, beneficiando a las autoridades universitarias en el proceso de negociación, por lo que ha jugado un rol patronal, parando o retrasando las demandas laborales de cientos de miles de trabajadores, incluyendo los docentes de asignatura despedidos.
El aumento salarial y el SUTUACM
El SUTUACM dio a conocer su pretensión de estallar la huelga luego de varias audiencias y una serie de negociaciones con el Consejo Universitario (CU) y con la rectora de la Universidad, Tania Rodríguez, donde se señaló que la autoridad de la institución ha cometido repetidas violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Además de que no accedió al aumento salarial solicitado por el Sindicato, que superara el 2.9%, aproximadamente $5.00 más al día. Frente a ese contexto, la rectora intentó dividir a la comunidad universitaria al señalar que el derecho a huelga iba a afectar el presupuesto y las labores de la universidad.
El argumento principal para ofrecer tan magro incremento fue que la asamblea legislativa no otorgó un incremento real a la UACM, entonces nos encontramos con que el gobierno de Morena ubica en segundo plano a la Universidad y no considera como prioritario garantizar la educación superior en la ciudad a pesar de su discurso progresista.
El segundo problema es que la administración de la universidad omitió informar que hubo un subejercicio presupuestal, pues devolvió 305 millones de pesos, de los cuales 185 millones corresponden al pago de salarios y prestaciones laborales, a la Auditoría Superior de la CDMX. En otras palabras, sí hay recursos suficientes, simplemente la rectoría no los quiso otorgar, lo que nos obliga a preguntarnos ¿qué hay detrás de tal negativa?
Ante semejante propuesta, el sindicato contra argumentó con un 8% de aumento salarial. Es de notar que este número corresponde con el índice inflacionario que se ha acumulado a lo largo del 2022, es decir, no se pide un aumento sustancial, sino sólo uno que contrarreste el encarecimiento de la canasta básica, lo que dejará las condiciones laborales en el escenario pre pandemia, que, dicho sea de paso, no eran muy buenas.
Luego de una serie de reuniones entre la patronal y la dirigencia sindical en las instalaciones de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, en donde estaba convocada la base trabajadora, se informó que se aceptó un aumento de 2.9% sobre el salario, 2 días adicionales de vacaciones, uniformes para un sector de los trabajadores manuales y lo referente a la problemática de los profesores de asignatura se dejaría para después, luego de que una profesora haya interpelado a la secretaria general, Gabriela Barrueta. Una de las cuestiones es que tan pobre aumento no fue consultado con la base, por lo que muchas y muchos trabajadores no se sintieron conformes.
Para que la base decidiera era necesario convocar a asambleas de trabajadores de cada uno de los planteles en donde su discutiera qué respuesta dar a las autoridades. Esto hubiera dotado de una fuerza y legitimidad enorme a la exigencia de un mayor aumento, además de fortalecer la organización para las futuras luchas.
Claramente se requiere mucho más, porque un 2.9 % queda por debajo, incluso, de lo que se incrementaba en los años anteriores (entre un 3.4% y un 3.6%) y queda muy por detrás de la propuesta original del sindicato y de la inflación. Tal compromiso es un recorte real a los salarios y por ende un nuevo castigo por parte de la patronal, al ya de por sí depreciado sueldo y poder adquisitivo de la comunidad laboriosa universitaria.
¿Cómo avanzar para conquistar derechos?
Para salir de esta situación en que las autoridades de la universidad quieren meter a los miembros del sindicato y a la base en general, hay que empezar a entender que la huelga no es un mero acto administrativo sometido a los tiempos de los burócratas estatales. Es un instrumento de lucha, patrimonio de la tradición obrera que no debe estar sometido a los tiempos legales. Además, a pesar del acuerdo, las violaciones al CCT continúan.
Esta negativa de aumento salarial nulifica principalmente la posibilidad de mejora de vida de las y los trabajadores más precarizados de la UACM, como es el caso de las y los compañeros de intendencia y manuales, quienes se encuentran en el nivel salarial más bajo y que en la búsqueda de mejora de sus condiciones laborales sobresalieron entre los sectores que más se movilizaron.
Para este objetivo, es fundamental que la organización y la toma de decisiones en la lucha sean democráticas, para incorporar realmente a la base y que los trabajadores se sientan representados en los acuerdos.
Por otra parte, para fortalecer la lucha es muy importante avanzar en soldar la unidad de las y los trabajadores. Se necesita borrar la diferencia que existe entre sindicalizados y no sindicalizados, los maestros de asignatura, los temporales y los de confianza, por ejemplo. Porque al final todos son trabajadores y todos se enfrenta al mismo patrón. Asimismo, el defender a estos sectores incorporaría a cientos de personas para resguardar el CCT.
En este sentido, se podrían tomar medidas como a) Afiliar de manera efectiva a las y los docentes de asignatura y temporales, así como a los trabajadores de confianza, para defender sus demandas que son las de todos los trabajadores de esta área educativa, b) Hacer una campaña de afiliación masiva, como en su momento lo requirió la Asamblea de Profesores de Asignatura de la UACM en Lucha, c) Incorporar en su pliego de emplazamiento a huelga las exigencias de reinstalación de todos los trabajadores despedidos.
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