El largo año electoral llega a su fin para dar paso al 2016. Ya asumió el gobernador, juraron sus ministros y lo propio están terminando de hacer los intendentes. ¿Qué deparará el nuevo gobierno de Cambia Mendoza con Alfredo Cornejo a la cabeza? El peronismo llama a la recomposición interna y la izquierda se prepara para la resistencia.
Enrique Jasid @EnriqueJasid
Sábado 12 de diciembre de 2015
Como reflejamos en este medio, el gobernador electo hizo su juramento frente a la Asamblea Legislativa y no ahorró palabras de advertencia y amenazas contra los trabajadores estatales y docentes a la vez que prometía asistencia, colaboración y beneficios impositivos a los empresarios.
Algunas horas más tarde tuvo lugar el traspaso de atributos donde allí el discurso ante la tropa propia fue aún más enérgico y duro contra los trabajadores. “Se terminaron los piquetes” anunció exultante el nuevo gobernador, a la vez que pedía “diálogo” a los gremios. La alianza electoral de la UCR y el PRO, que tuvo el acompañamiento de Libres del Sur, el Partido Socialista, el Partido Demócrata y el Frente Renovador ocupó sus posiciones para la largada.
Juraron los ministros y a diferencia del gabinete de Macri donde predominan los CEOS, será un equipo de técnicos (varios contadores) y políticos que permiten prever un gobierno pragmático y ajustador en la mayoría de sus áreas.
Los fracasos de la transición no privaron al gobernador saliente de hacer sus regalos de navidad anticipados al nuevo titular del ejecutivo dejando firmados los aumentos del 50% del boleto de transporte y 30% en la tarifa eléctrica.
Relato y policía
Un nuevo relato comenzó a construirse para legitimar y crear el consenso social para ajustar. Más allá de sus medias verdades, la constante referencia a la situación crítica que deja la provincia Paco Pérez, tiene el fin de sentar base para las medidas antipopulares que tomará. En el mismo sentido la insistente identificación entre empleados estatales, ñoquis e ineficiencia. Crear la ilusión de que los trabajadores públicos son una caja de pandora no es más que una declaración de guerra contra quienes sostienen la provincia, las escuelas y los hospitales día a día.
De la mano de este relato irán en busca de reconstruir la imagen de la institución policial, hoy fuertemente cuestionada por el gatillo fácil y su relación con el gran delito organizado. Fortalecer este aparato con mayor presupuesto y con figuras insólitas como la del “defensor del policía”, es decir que el Estado en vez de defender a los ciudadanos del accionar de sus fuerzas de seguridad, va a "defender" a estas fuerzas de los ciudadanos, tiene como fin último recomponer la institución encarga de reprimir la protesta social y “terminar con los piquetes”. Peligros discurso de un gobernador que cuenta con en su haber con el asesinato de Carlos Erazo en la represión de la lucha de Campo Grande cuando era Ministro de Seguridad.
Deuda y Devaluación
Desde el punto de vista económico, no se propone ninguna medida que no sea el pragmático endeudamiento con organismos de créditos nacionales o extranjeros. Recordemos la visita de Cornejo, Kerchner Tomba y otros funcionarios a Washington hace algunas semanas. La relación “carnal” y mas amarilla que morada que tendrá con el Presidente Mauricio Macri se basará en la necesidad de varios miles de millones de pesos que la Nación destinará a la provincia para “pasar el verano” sin grandes convulsiones sociales.
Además de la deuda apuestan a la devaluación que harán los CEOS en Buenos Aires, lo que puede permitir el ingreso de dólares frescos por las exportaciones y el aumento del turismo en un comienzo. Sin embargo, la apuesta a un ente autárquico de turismo donde cada vez tengan mayor injerencia los inversores privados, reyes de la precarización laboral de cientos de jóvenes por un lado; y la nula respuesta al problema de la sobreproducción vitivinícola no resuelve los problemas de fondo y producirán nuevas crisis en perjuicio de las economías regionales y los pequeños productores. Estos últimos verán como continúa el proceso de concentración de tierra ininterrumpido desde los 90´.
Estará por verse en cuánto tiempo comienza a erosionarse la “base social” de este nuevo gobierno que mas allá de su nombre no parece ofrecer ningún cambio al pueblo trabajador de la provincia.
¿Y en el peronismo como andamos?
Paco Pérez dejó la Casa de Gobierno con lágrimas en los ojos que ejemplifican el estado del peronismo. En crisis, dividido, sin conductor, derrotado, perdido. El balance de su gobierno ya lo hemos hecho y luego de ocho años de gobierno peronista ganaron los grandes empresarios y terratenientes a costa de mantener la precarización laboral, bajos salarios y no solucionar ninguno de los problemas del pueblo trabajador.
Ahora les toca el turno de ser opositores, aunque con los decretos firmados por Paco antes de irse, y la votación del endeudamiento en la legislatura anticipa que con el micrófono posarán para su relato como opositores y con la mano serán oficialistas.
Algunos se esperanzan con dejar pasar estos 4 años para que los radicales junten los platos rotos y volver en 2019. ¿Pero cuáles serán las bases para recomponerse? A excepción de San Martín y San Rafael perdieron los territorios. Las burocracias sindicales afines están cuestionadas como en el SUTE o tienen poco peso y no se descarta que pacten con el gobierno. Intendentes victoriosos solo quedaron Giménez y Felix. No tienen un gobierno nacional en el que apoyarse. La posibilidad de fracturas entre quienes presten sus servicios al nuevo gobierno y quienes prefieran complicarle la gobernabilidad está a la orden del día.
Los sectores jóvenes y estudiantiles que han ganado posiciones en las universidades pueden experimentar grandes crisis al ver las internas salvajes del PJ, el acompañamiento de las medidas de ajuste radicales y el ocaso del doble discurso.
Por si fuese poco para los peronistas, la izquierda se ha consolidado y crecido durante este 2015. De esta forma, y sin perder de vista que el peronismo no es lento ni perezoso y aún conserva gran parte de su poder, se abre una carrera de velocidades donde cada paso que agriete aún más la crisis del peronismo, puede ser aprovechado por la izquierda para fortalecerse y hacer valer su derecho propio a ser la verdadera oposición en todos los terrenos de la política, incluido y sobre todo, en las calles.
“El camino es el de la lucha de clases”
Así titulaba Edgardo Videla, delegado de CuyoPlacas y militante del PTS, una nota en este diario relatando el encuentro entre decenas de trabajadores mendocinos con José Montes, dirigente nacional del partido y obrero de los 70´.
Allí intercambiaron experiencias, luchas, y la necesidad de que los trabajadores hagan política, su propia política. Esa reflexión es sintomática en el movimiento obrero mendocino los últimos años, donde el FIT ha sido portavoz de esa necesidad de que frente a peronistas, radicales y demócratas que han gobernado tantos años al servicio de las clases dominantes había que tener a “uno de los nuestros” que se plante frente a los poderosos.
Lógicamente esta idea no está exenta de contradicción, donde una parte de los votantes del FIT, que supera el 15% del total de votantes en municipios del Gran Mendoza, optaron por alguna de las variantes del ballotage, y otra parte votó en blanco. Pero el camino de la izquierda y la recuperación de una nueva subjetividad de los trabajadores y la juventud, que en la particularidad mendocina en grandes sectores comenzó por la experiencia política antes que la sindical, está en perspectiva ascendente y anticipa que habrá resistencia a los planes de ajuste.
A pesar de las conducciones burocráticas de los sindicatos ha habido lucha en IMPSA, Alco, Gabutti cuando quisieron despedir. Los empresarios envalentonados por la ola macrista intentarán nuevos ataques que traerán nuevas respuestas. En los sectores estatales hay bronca y puede abrirse una creciente participación y organización frente a los avances del gobierno.
Los docentes, quienes fueron de los primeros que vieron en el FIT su identificación, nuevamente podrán ser la bisagra y ser los primeros en romper ese “consenso social” que intenta imponer el radicalismo, más aún si las burocracias sindicales tranzan con el gobierno. Sobre ellos y el resto de los estatales querrán aplicar la limitación de licencias por enfermedades laborales o accidentes de trabajo y la reducción de conquistas.
También en el movimiento estudiantil pueden surgir nuevos fenómenos como oposición al gobierno y el rectorado, más aún en el caso de la Uncuyo que son del mismo signo político. Una “caja de resonancia” que anticipará la oportunidad de multiplicar una corriente de izquierda anticapitalista y socialista en la juventud, en disputa con el poder de las camarillas peronistas y radicales y la academia con su ideología dominante.
Nada nuevo tendrá este gobierno para las mujeres y la juventud: el aborto ilegal, las redes de trata, el gatillo fácil y la precarización laboral seguirán siendo enemigos a los que combatir y calderas que enciendan la pelea por las libertades democráticas.
La resistencia al ajuste podrá unir en las calles ese fenómeno político que atraviesa a importantes sectores del movimiento obrero y la juventud con los que salgan a luchar ante los ataques. En esta perspectiva, el sindicalismo combativo necesitará recuperar o revolucionar los sindicatos, según el caso, para transformarlos en verdaderas herramientas de organización y coordinación que permitan defendernos. De lo contrario, el peligro a la división y la dispersión en luchas aisladas será un sostén del gobierno para aplicar su política. El encuentro en la zona Norte de buenos aires es un ejemplo necesario a seguir en Mendoza.
Allí, en esa unidad, es donde puede hacer pie un programa para que la crisis la paguen los capitalitas: frente a la desocupación, que se dividan las horas de trabajo sin afectar el salario; sueldo acorde a la canasta familiar indexado a la inflación para contra la carestía; impuestos progresivos a las grandes fortunas para conseguir recursos; monopolio del comercio exterior y banca nacional única para evitar la fuga de capitales y la especulación; nacionalización bajo control de los trabajadores de los recursos naturales para frenar el saqueo imperialista, al igual que los servicios y los principales pulpos bodegueros de la provincia; comité de fábrica o empresa para organizarse, entre otros puntos que están desarrollados en la plataforma programática del FIT que culmina con la pelea por un gobierno de los trabajadores.
Nuevos desafíos
El Frente de Izquierda de Nicolas Del Caño y Noelia Barbeito, que está en la primera escena de la política nacional y provincial, tendrá el desafío de probarse frente a un gobierno de claro tinte derechista y ajustador como el de Cornejo. Si bien es prematuro para delinear finamente como puede ser el próximo fin de ciclo mendocino, sí podemos anticipar que el PTS como referente de la izquierda revolucionaria redoblará los esfuerzos por multiplicar las fuerzas militantes y construir una fuerza social que dispute el poder en las calles. La pelea no será solo contra el actual gobierno y sus instituciones que querrá fortalecer, sino contra el propio peronismo que buscará recomponerse para nuevamente jugar el rol del partido de la contención y mediación frente a las crisis y nuevos ascensos de la lucha de clases. Al servicio de estas batallas estarán las numerosas bancas parlamentarias conquistadas en la legislatura y los concejos deliberantes, denunciando los negociados, y poniendo sobre la mesa la agenda de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Las nuevas tareas necesitan una gran ofensiva política para desbancar el "consenso social reaccionario" que quieren imponer y un trabajo paciente, pero sistemático y audaz, que permitan no solo la multiplicación de las fuerzas militantes, sino la extensión y consolidación en las fábricas, escuelas, dependencias estatales, universidades, terciarios, colegios donde se haga carne esa fuerza social, y la apertura de locales que sean una referencia política y de organización en cada ciudad y municipio de la provincia y de todo Cuyo. A su vez, el crecimiento significativo de La Izquierda Diario permite no partir de cero cuando se llega a nuevos lugares ya que es seguida por miles de simpatizantes en todo el país. Asimismo nos plantea nuevas iniciativas como la puesta en pie de un programa de televisión propio.
El rechazo a la reunión con Macri que no tenía otro fin que legitimar la demagogia del presidente electo y la pelea por un bono de fin de año para todos los trabajadores y jubilados son las primeras respuestas políticas ante el nuevo gobierno ajustador. tEl campamento que realizará el PTS-FIT de Mendoza el próximo fin de semana será una oportunidad para debatir y compartir conclusiones entre los cientos que este año dimos un paso al frente y consolidamos al FIT en Mendoza. Pero también para empezar a preparar la resistencia y el camino para vencer, que sin dudas, es el camino de la lucha de clases y la construcción de un partido revolucionario como demuestra la experiencia del “ensayo general” de los 70´ y el legado del marxismo y el trotskismo. Reflexiones que deben medirse a escala internacional, por lo que compañeros y compañeras de México y Chile también estarán presentes para debatir el fortalecimiento de las derechas latinoamericanas y la barbarie que amenaza al mundo con las guerras imperialistas.
La clase capitalista en Argentina dado un mensaje bien claro: con Duhalde contuvieron la crisis abierta en el 2001, y el kirchnerismo logró el desvío y recompuso las instituciones del régimen aprovechando el crecimiento económico. Ahora necesitan dar un golpe para garantizar las ganancias capitalistas, pero saben que el pueblo trabajador no está derrotado y no se resignará fácilmente, por lo que a pesar de ser un arma de doble filo tiraron toda la carne al asador y pusieron a los propios dueños y CEOS al frente de su Estado para aplicar sus planes. Será ellos o nosotros en este nuevo ciclo.