El sindicalista de los trabajadores rurales dijo que Macri "ahora tiene la pata peronista que garantiza la gobernabilidad" y que está "trabajando para que los gremios respalden la candidatura”. Hace unos meses, el líder del PRO había dicho que lo iba a “ayudar a frenar a los troskos”.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Martes 16 de junio de 2015
Macri quiere ser el futuro presidente. Y sabe que para eso tiene que dar (más) señales de confianza a sus amigos, lo que él llama “el círculo rojo”. Sabe que Scioli le lleva una ventaja: es peronista y ya cuenta con el apoyo de varios gremios oficialistas.
Gerónimo Venegas aprovechó el paso cambiado de los sindicalistas que apoyaron a un Massa debilitado. Barrionuevo y los Moyano, por nombrar los principales. Entonces salió a encabezar el armado de la pata sindical de la candidatura de Mauricio Macri.
El secretario general de la UATRE, después de lograr la inclusión de su partido en el Frente Cambiemos (PRO, UCR, Carrió), salió a decir que "ahora tiene la pata peronista que garantiza la gobernabilidad. Mauricio va a gobernar el país y estoy trabajando para que los gremios lo respalden".
¿Quiénes más lo van a acompañar? Hay muchos sindicalistas que se quemaron con leche primero con De Narváez y después con Massa; ahora quieren esperar. Mientras, se cotizan al mejor postor.
"No sé si Moyano pueda sumarse políticamente a Cambiemos, pero sí acompañar. Estoy trabajando para que los gremios respalden a Macri. El movimiento obrero tiene un rol importantísimo".
Traidor y millonario
La mayoría de los trabajadores sabe que los burócratas que dirigen sus organizaciones no laburan hace décadas y viven como patrones. Pero lo del “Momo” ya es obsceno, rompe todos los récords. El hombre logró que en el país donde los empresarios rurales ganaron toneladas de dólares, los peones sean los más explotados entre todos los trabajadores. Que el 70% esté en negro. Que vivan en tolderías como las que encontraba el Bialet Masset hace 100 años. Que se siga trabajando de luna a luna. Que en los campos y galpones queden ciegos y atrofiados los que levantan y empacan la fruta.
Como denunció este medio, por servir al estanciero y a los pooles de siembra, el sindicalista de Macri cobraba en diciembre $187 mil pesos mensuales. $100 mil lo saca de la Obra Social, la misma que malatiende a los peones. ¿O no fue el Momo el que quedó “hasta las manos” con la mafia de los medicamentos que envenenaba y estafaba afiliados?
En cambio, el sindicalista de Macri consiguió a fines del año pasado que la dignísima Comisión Nacional de Trabajo Agrario (UATRE, Sociedad Rural, Ministerio de Trabajo y otra gente con olor a bosta), homologue los 6.000 pesos de salario mínimo del peón general. Ese día, el Momo se emocionó: "sigo siendo un trabajador rural y no voy a dejar de luchar hasta que los trabajadores de todo el país y sus familias tengan los beneficios que les corresponden”.
Y dice que es “un trabajador rural” pero desde 1968 es funcionario de UATRE, y hace más de 20 años está sentado en el máximo sillón del sindicato.
¿O quiso decir “un empleado de la Sociedad Rural”? Ah. Eso puede ser. Porque todos saben que Gerónimo fue el más acérrimo defensor del lock-out agrario del 2008, y es un habitué de la Exposición Rural y ExpoAgro. Como dijo en la muestra de este año: “vamos lograr pleno trabajo y rentabilidad, me considero un patriota y en el campo está la patria”.
De la derecha peronista
En sus años jóvenes, Venegas fue parte de la Juventud Sindical Peronista, una creación de la UOM y la derecha peronista para combatir el ascenso de la izquierda peronista y el clasismo en los gremios. El Momo nunca ocultó su macartismo. Por eso, cuando la Justicia quiso investigar a “Isabel” y los crímenes de la Triple A, junto a otros gremios bancó el afiche “No jodan con Perón”.
Hoy lidera las 62 Organizaciones Peronistas, una organización político sindical que nació como un frente entre peronistas, comunistas e independientes para enfrentar a la "revolución fusiladora", y luego se convirtió en el brazo político del sindicalismo peronista. Hoy es mucho menos que eso.
Venegas ha puesto una y otra vez las UATRE y “las 62” al servicio de distintos candidatos del peronismo. Su debilidad ha sido siempre “el Zabeca de Banfield”. Pero cuando Duhalde eligió como sucesor a Néstor Kirchner, ahí fue el Momo a sostener “el proyecto”. En 2007 apoyó las candidaturas de Cristina y Scioli.
El conflicto de 2008 los enemistó. No porque Cristina ya no le caiga la burocracia sindical derechista. Ahí están Ricardo Pignanelli, Antonio Caló, José Pedraza, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez.
“Y yo los ayudo a frenar a los troskos…”
A los candidatos del ajuste y a las cúpulas sindicales peronistas los une una necesidad: para quienes quieren gobernar el país, necesitan aliados para controlar al movimiento obrero; para los burócratas, una garantía de que van a poder seguir manteniendo sus prebendas y privilegios.
Por eso, cuando hace algunos meses se juntaron Macri, Venegas y Macri, el Jefe de Gobierno les dijo: “los voy a ayudar a frenar a los troskos que les están complicando la vida en los sindicatos”.
Ese es el plan.
Hay otro. Frenar a los Momos. Como viene reflejando La Izquierda Diario, contra los candidatos que apoyan los empresarios y las cúpulas sindicales, el Frente de Izquierda plantea la única alternativa política que pelear por los intereses de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Por eso el PTS suma cientos de candidatos obreros a las listas del FIT.
Los mismos que pelean todos los días para recuperar los sindicatos y romper las cadenas que atan a los esclavos del campo y la ciudad.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.