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Editorial. Que el árbol de la interna no tape el bosque de la fractura

La inflación récord y la movilización de organizaciones de desocupados: dos caras de una misma crisis. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que ese emite los jueves de 22 a 24 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

Fernando Rosso @RossoFer

Jueves 12 de mayo de 2022 23:28

  •  Dos hechos se destacaron en la agenda informativa de hoy: la cifra de inflación mensual que fue del 6 % en abril de este año respecto de marzo (58 % interanual) y la importante movilización de trabajadoras y trabajadores desocupados que culminó en Plaza de Mayo en reclamo de trabajo, mejores ingresos y contra la pobreza. Obviamente, una cosa está directamente relacionada con la otra.
  •  En ese contexto, las discusiones muy ruidosas de la coyuntura en las que, aparentemente, se estarían enfrentando dos “modelos” o dos perspectivas absolutamente contrapuestas nos pueden hacer perder de vista los resultados a mediano plazo que son realmente muy impactantes. Me refiero, obviamente, al debate dentro del oficialismo entre el sector que responde al presidente Alberto Fernández y su ministro, Martín Guzmán y quienes se referencian en Cristina Kirchner y el kirchnerismo. El debate se limita a discutir de qué manera moderar el impacto que la larga crisis económica está generando sobe las grandes mayorías, pero sin discutir las consecuencias estructurales nuevas que esto está dejando en el entramado social como un nuevo “piso” de pérdida de derechos y de retroceso social.
  •  Uno de esos fenómenos nuevos es el de los trabajadores pobres, esto es, personas que tienen un empleo formal, con recibo de sueldo etc. y que, sin embargo, tienen remuneraciones por debajo de la línea de pobreza; el otro fenómeno es de los desocupados o precarizados “estructurales” (o mejor dicho, que quieren transformar en estructurales, porque ellos quieren trabajar).
  •  Sobre la primera cuestión, un informe del centro CIFRA (vinculado a la CTA) dice que el mantenimiento de un bajo nivel salarial implica que el proceso de recuperación del empleo se haya dado con un marcado empeoramiento en la distribución del ingreso, que profundizó el que ya había tenido lugar durante la administración de Cambiemos. El informe dice textualmente que: “La participación de las remuneraciones en el valor agregado, que era de 51,8% en 2016, pasó al 46,1% en 2019 y descendió al 43,1% en 2021. Así, en los últimos años puede computarse un transferencia de ingresos desde los asalariados hacia el capital de $ 7,7 billones, que equivalen al 46% de la masa salarial y al 19,6% del valor agregado de 2021”. A su vez, el informe de CIFRA dice que “persiste una importante desigualdad entre los trabajadores y se amplió la brecha entre quienes más y menos ganan. En el cuarto trimestre de 2017 el ingreso laboral del 10% de los ocupados con mayor ingreso equivalía a 18,4 veces el promedio del 10% con menores ingresos; en el mismo trimestre de 2021 esa brecha creció hasta 24,1 veces. En comparación con la situación previa a la pandemia, el ingreso laboral del 10% con mayores ingresos creció 11,8% en términos reales, mientras el estrato medio continuó cayendo y el más bajo apenas se sostuvo”.
  •  Sobre la segunda cuestión, la “pobreza estructural”, en una entrevista con Carlos Pagni en el programa Odisea Argentina, el sociólogo Juan Carlos Torre planteó un diagnóstico sobre el panorama social y dijo que el gran fenómeno nuevo de los últimos tiempos en nuestro país es el de los “pobres en movimiento”. Aquel universo que incluye a los desocupados y desocupadas, a los que trabajan en la llamada “economía popular”, precarizados. Consideraba positivo la organización de esos trabajadores y trabajadoras informales porque —decía Torre— es el único sector que puede generar puestos de trabajo ya que la economía formal no genera nuevos empleos y, según él, no lo generará.
  •  Entonces, al margen de las discusiones coyunturales, tenemos dos fenómenos relativamente recientes que son los trabajadores pobres y los desocupados o precarizados crónicos. Muchos y muchas consideran un hecho dado estos fenómenos o irreversibles, por lo tanto lo que queda es atenuar las consecuencias, pero considerando que son procesos que no se pueden cambiar.
  •  Entre paréntesis, y en términos de análisis, ante este panorama de fuerte fractura y polarización social, son relativamente lógicas las tendencias a la polarización política; al rechazo al personal político tradicional y a las tendencias a soluciones más drásticas. Y también se entiende el fracaso permanente de las apuestas al consenso y al diálogo.
  •  Ahora, no sólo se despliega una polarización social y política, sino que comienzan a escucharse salidas “radicales” como las posibles y creíbles. Digo, las soluciones intermedias que se vienen prometiendo hace largo tiempo, caen cada vez más en saco roto.
  •  Por ejemplo, ante este problema de la precarización estructural, la semi-ocupación, tenemos el programa de los libertarianos (de Javier Milei y su gente) que dice en voz alta lo que piensan en el PRO y hasta ciertas alas derechas del Frente de Todos, que dicen que el problema está en terminar con “puja distributiva” que en el fondo, si uno insiste en que aclaren qué quieren decir, su solución es que se terminen tantas exigencias o derechos que quedan de trabajadores y trabajadoras. Es un programa de guerra, de “nivelar para abajo”: es decir, como hay muchos que perdieron derechos, mejor que pierdan derechos todos y que gane el más fuerte. Una ley de la selva de pobres contra pobres.
  •  A eso se contrapone una medida que siempre estuvo en el corazón del programa de la izquierda y que ahora (con sus versiones) empiezan a plantear algunos sindicatos: el reparto de las horas de trabajo sin reducción del salario, como única forma de que todo ese universo no quede estructuralmente afuera como ciudadanos socialmente de segunda. Y eso es importante para los trabajadores y trabajadoras formales, que tienen un empleo en blanco e inclusive relativamente buenas remuneraciones, no sólo (y no esencialmente) por una cuestión ética o moral (es decir, no permitir que todo un sector del país se hunda en la pobreza), sino por una cuestión estratégica y hasta de autodefensa: todo ese universo de “pobres estructurales” va a ser utilizado para ir por los derechos de los que hoy están con algunas condiciones mejores.
  •  Ante esto, las salidas intermedias del tipo “no se necesita una reforma laboral drástica, pero se necesita alguna reforma laboral” o “no se puede permitir que todo ese sector de informales quede marginado, pero sólo se le pueden otorgar paliativos”, son funcionales a quienes quieren ir por todo.
  •  La crisis argentina —que ya lleva muchos años— está produciendo un retroceso social muy impactante. Ante ese panorama, las discusiones aparentan debatir lo urgente, mientras en el fondo están dejando que se consolide lo verdaderamente importante.
  • Fernando Rosso

    Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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