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Red Internacional
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DECLARACIÓN DE LA AGRUPACIÓN “DAVID RAMALLO”. Que al dolor por la muerte de Leandro Alcaraz no lo transformen en mano dura

Ante el asesinato del chofer de la línea 620 la dirigencia de la UTA se borró y las bases desbordaron e impusieron paro y piquetes. Los medios aprovechan el dolor de los compañeros para instalar la agenda de mano dura y estado policial.

Lunes 16 de abril de 2018

El siguiente texto es la declaración de la Agrupación “Choferes por las 6 horas - David Ramallo”, integrante del Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), a raiz del crimen del chofer de 26 años de la línea 620 en la zona oeste del Gran Buenos Aires.

“A las 17:30 del domingo 15 fue asesinado de dos balazos el chofer de 26 años Leandro Alcaraz. La bronca estalló entre los choferes que enseguida se autoconvocaron y desbordando al conducción gremial se llamaron a la acción e impusieron el paro.

Es que desde hace años vienen prometiendo cabinas para los choferes, pero la complicidad de (Roberto) Fernández con los empresarios que valoran más sus ganancias que la vida de los trabajadores sigue demorando esta elemental demanda.

La bronca entre los choferes…

Mientras caía la tarde cientos de camisas celestes se fueron juntando en el kilómetro 35 de la Ruta 3. Luego se convocaron y, ante la tibieza de los ‘delegarcas’ de la 620, decidieron a la madrugada ir a cortar la Avenida General Paz. Al mediodía levantaron el corte y se movilizaron en caravana hasta la Municipalidad de San Justo.

Ahí cayeron dos adscriptos (delegados regionales de Oeste) de la conducción de la UTA y se tuvieron que refugiar tras la línea de ‘pitufos’ que protegían el palacio municipal para no ser linchados.

En el kilómetro 35 se seguían juntando choferes con bronca. Había muchas opiniones y debates, pero en una coincidían todos: en que la conducción de la UTA son traidores que defienden más al empresario y al Gobierno que al laburante.

…que los medios y los gobiernos intentan llevar hacia la ‘doctrina Chocobar’

No es necesario explicar la bronca e impotencia que genera que te maten un compañero. De algunos choferes se puede entender (nunca compartir) que en la calentura repitan los sentidos comunes instalados desde el poder sobre que la única respuesta posible a la violencia social es la Policía.

Pero los diferentes gobiernos y sus medios de comunicación aprovechan el dolor para instalar su agenda de mano dura para generar una guerra de pobres contra pobres y quedar ellos impunes.

Desde la desaparición de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmería, el asesinato de Rafael Nahuel por la Prefectura y la ‘doctrina Chocobar’ que reza que la Policía puede realizar ejecuciones sumarias a discreción, el Gobierno intenta fortalecer y aumentar el aparato represivo. Un aparato hipertrofiado que ubica a la Argentina en los primeros puestos mundiales de cantidad de agentes por habitante y, aún así, no ha bajado ni un solo índice delictivo.

Es que precisamente es la misma Policía la que maneja el gran delito, desde el narcotráfico, las redes de trata, los desarmaderos hasta reclutar pibes para robar para ellos, como el caso de Luciano Arruga.

Muchos choferes pidieron que haya policías o gendarmes en las unidades. A ellos les recordamos que la última vez que ocurrió eso fue en Córdoba el año pasado, cuando ante el paro de los conductores del servicio de corta distancia que reclamaban no perder salario ante la creciente inflación, el Gobierno respondió sacando los coches a punta de pistola por la Gendarmería.

O recordemos cómo la Gendarmería también reprimió tantas veces sobre Panamericana a los compañeros de la 60. Pues la Policía o Gendarmería no están para cuidar a los trabajadores, sino para cuidar al capital y sus agentes gubernamentales y de la burocracia sindical.

Así lo sufrieron las enfermeras del Hospital Posadas, los mineros de Río Turbio y cada trabajador que haya salido a reclamar sus derechos.

Por eso desde la Agrupación David Ramallo no seremos cómplices de fortalecer al aparato represivo, porque sabemos bien que es contra nuestra clase obrera.

La desidia empresarial y de la conducción de la UTA

Las empresas impusieron en el reglamento que si el “chancho” encuentra pasajeros que no pagaron el boleto, el chofer puede ser sancionado con una suspensión de tres a cinco días. Es decir, intentan ponernos a los laburantes como gendarmes de los tarifazos con los que el Gobierno benefició a las empresas.

Dejan de esta forma a los choferes expuestos a la bronca que genera su sed de ganancias y el pésimo servicio que prestan.

Además, vale señalar que la patronal sanciona a los choferes que dejan viajar gratis a un maestro o un estudiante, pero no a un policía o gendarme.

Desde 2008 el Gobierno, las empresas y la UTA vienen prometiendo cabinas que garanticen la seguridad laboral de los choferes. La última vez que lo hicieron fue el año pasado ante el asesinato de Carlos Sánchez, chofer de la línea 514 en Almirante Brown. Roberto Fernández amenazó con que si no se implementaban las cabinas iba a haber un plan de lucha para imponerlas. Ahora bien, no hubo ni cabinas, ni plan de lucha.

Las cabinas blindadas y con el acondicionamiento adecuado serían una salida para los miles de trabajadores del sector. Sería un aislamiento del conductor no sólo preventivo de los hechos de violencia, sino acústico y de la contaminación ambiental. La única preocupación del chofer debería ser el transporte seguro de millones usuarios.

Para conseguirla es necesaria la organización desde las bases en las líneas, en forma independiente de los burócratas sindicales, que defienden las millonarias ganancias empresarias. Exigirle a Fernández que cumpla su promesa, o que quede expuesto -aun más- como cómplice de los empresarios.

Tarifazos y millonarias ganancias para empresarios, miseria y desidia para choferes y usuarios

La escalada tarifaria viene en aumento. Cada vez se paga más por un servicio cada vez peor. Pues el Gobierno no controla a las empresas, sólo las inunda de subsidios para llenarles los bolsillos.

Las unidades parecieran estar diseñadas para romper el cuerpo de los choferes, muchos de los cuales fallecen antes de jubilarse a los 55 años, o pocos años después de hacerlo.

Con los millonarios subsidios que se reciben, a lo que hay que sumarle la ganancia, se podría contar con unidades equipadas con cabinas para los choferes y comodidades para los usuarios. Pero no se puede esperar que esto venga de la mano de los empresarios ni del Gobierno. Mucho menos de la patota de Fernández.

Es momento de pelear juntos trabajadores del transporte y usuarios, por un un transporte público seguro y de calidad.”